Sociedad

Ocho personas mueren ahogadas en Navarra, la mayoría en ríos y balsas: qué ha ocurrido para llegar a esta cifra

Un agente de Policía Foral en una zona de baño en Navarra POLICÍA FORAL
Las importantes advertencias sobre los peligros invisibles de ríos, balsas y embalses y han pedido extremar las precauciones.

Navarra ha cerrado uno de sus veranos más trágicos en el agua. Ocho personas han fallecido por ahogamiento entre el 18 de junio y el 31 de agosto en cinco sucesos ocurridos en Pamplona, Huarte, Roncal, el pantano de Alloz y la balsa de La Morea.

El balance resulta especialmente duro al compararlo con el año anterior. En todo 2025 se registraron cuatro muertes por ahogamiento en Navarra, exactamente la mitad de las contabilizadas desde mediados de junio hasta finales de agosto de este año.

OCHO MUERTES EN APENAS DOS MESES Y MEDIO

La sucesión de tragedias se ha concentrado en apenas dos meses y medio. La primera víctima murió el 18 de junio en Pamplona y el fallecimiento de la joven de 25 años rescatada en La Morea, confirmado el 31 de agosto, ha elevado el balance hasta los ocho muertos.

Hay además un dato que se repite en prácticamente todos los casos. Siete de las ocho víctimas han fallecido en espacios acuáticos naturales, entre ríos, presas, un embalse y una balsa. Solo uno de los sucesos mortales se ha producido en una piscina vigilada.

18 DE JUNIO: UNA MUJER DE 59 AÑOS EN LAS PISCINAS DE ARANZADI

La primera muerte del verano se produjo el jueves 18 de junio en el Complejo Deportivo Municipal de Aranzadi, en Pamplona. Una mujer de 59 años perdió la vida mientras se encontraba en una de las piscinas de las instalaciones.

El Centro de Gestión de Emergencias recibió el aviso a las 11.07 horas. Bomberos del parque de Cordovilla, una ambulancia de soporte vital avanzado y agentes de la Policía Municipal de Pamplona acudieron al complejo, pero los servicios sanitarios no pudieron evitar su fallecimiento.

El suceso causó una importante conmoción entre quienes se encontraban aquella mañana en las piscinas. Algunos testigos explicaron posteriormente que varios menores que se bañaban en un vaso próximo dieron la voz de alarma al percatarse de la situación. También señalaron que la reacción del socorrista fue inmediata.

Los testimonios recogidos apuntaron entonces a que la mujer pudo haber sufrido algún tipo de desvanecimiento antes de fallecer, aunque las circunstancias exactas quedaron pendientes de las correspondientes diligencias de la Policía Municipal. Este ha sido el único de los ocho fallecimientos ocurrido en una piscina.

25 DE JUNIO: CAÍDA ACCIDENTAL AL RÍO ARGA EN HUARTE

Solo una semana después, el 25 de junio, un joven de 28 años falleció después de caer accidentalmente al río Arga en las inmediaciones de la presa de Dorraburu, en Huarte.

SOS Navarra recibió el aviso a las 11.48 horas y movilizó a Bomberos de Cordovilla, el Grupo de Rescate Acuático, una ambulancia medicalizada y patrullas de la Policía Local y la Policía Foral.

En este caso, el joven no había entrado en el río para bañarse. La información disponible indicó que había caído accidentalmente al agua y había desaparecido en las proximidades de la presa.

El dispositivo de búsqueda permitió encontrar su cuerpo cerca del lugar de la caída. Los equipos de emergencia ya no pudieron hacer nada por salvarle la vida. El cuerpo fue trasladado al Instituto Navarro de Medicina Legal y la Brigada Judicial Norte de la Policía Foral se hizo cargo de las diligencias.

15 DE JULIO: UNA MADRE Y DOS DE SUS HIJOS MUEREN EN RONCAL

La mayor tragedia del verano llegó el 15 de julio en Roncal. Una mujer de 29 años y dos de sus hijos, de 11 y 7 años, murieron ahogados en la zona de la presa del río Esca.

Los tres eran vecinos de Roncal y formaban parte de una familia que llevaba varios años asentada en el valle. Su muerte causó una profunda conmoción en la localidad, donde eran conocidos y estaban plenamente integrados.

La llamada de emergencia se recibió a las 16.39 horas. Hasta la zona acudieron Bomberos de Navascués, un helicóptero medicalizado, un equipo médico, ambulancias de soporte vital avanzado y básico, además de agentes de la Policía Foral y de la Guardia Civil.

Los equipos sanitarios trataron de reanimar a la mujer y a los dos menores, pero los intentos resultaron infructuosos. Los tres fallecieron en el mismo lugar.

Las primeras informaciones apuntaron a la posibilidad de un accidente en cadena. La principal hipótesis señalaba que uno de los menores habría comenzado a tener problemas en el agua y que la madre habría entrado para tratar de salvarlo o ayudarlo, desencadenándose posteriormente el triple ahogamiento.

Uno de los primeros en intervenir fue un guardia civil que se encontraba fuera de servicio, que intentó auxiliar a las víctimas junto con un vecino antes de la llegada de los equipos de emergencia. El Ayuntamiento de Roncal decretó después tres días de luto oficial, colocó las banderas a media asta y suspendió los actos oficiales.

12 DE AGOSTO: UN HOMBRE DE 67 AÑOS MUERE NADANDO EN ALLOZ

Casi un mes después, el 12 de agosto, Navarra registró su sexta víctima. Un hombre de 67 años falleció mientras nadaba en el pantano de Alloz, en la zona de Lerate, perteneciente al municipio de Guesálaz.

La Sala de Gestión de Emergencias de SOS Navarra recibió el aviso a las 12.32 horas y movilizó una ambulancia medicalizada, al equipo médico de Abárzuza y a patrullas de la Policía Foral.

Fueron otros bañistas quienes se percataron de que el hombre estaba teniendo problemas dentro del agua. Consiguieron llegar hasta él, sacarlo del pantano y comenzar a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar mientras llegaban los servicios sanitarios.

El hombre había comenzado a tener dificultades mientras nadaba y llegó a pedir auxilio. Varias personas participaron en su rescate y una enfermera que se encontraba casualmente en la zona ayudó en las labores de reanimación. Los sanitarios continuaron intentándolo después, pero no pudieron recuperar sus constantes vitales.

23 DE AGOSTO: DOS JÓVENES RESCATADOS INCONSCIENTES EN LA MOREA

La última de las tragedias del verano se produjo en la balsa de La Morea, en Beriáin, y terminó causando dos muertes. Todo comenzó durante la tarde del domingo 23 de agosto, cuando un joven de 20 años y una mujer de 25 años comenzaron a tener graves problemas en el agua.

La alerta llegó sobre las 17.28 horas. Varias de las personas que estaban en La Morea advirtieron la situación y comenzaron inmediatamente a tratar de ayudar a los dos jóvenes.

Un windsurfista, otros usuarios de la zona y los primeros efectivos de bomberos participaron en las labores de búsqueda. El primero en ser localizado fue el joven de 20 años, que fue extraído del agua inconsciente y sin pulso.

Las maniobras de reanimación comenzaron en la misma orilla. El joven llegó a recuperar la respiración después de expulsar agua y lodo y pudo ser estabilizado antes de su traslado.

Pero mientras se le atendía, los presentes advirtieron de que faltaba una segunda persona. Las labores de búsqueda continuaron y, aproximadamente diez minutos después, los rescatadores localizaron a la joven de 25 años completamente sumergida.

Se encontraba a unos cuatro metros del lugar donde había aparecido el joven y fue localizada después de que quienes participaban en la búsqueda rozaran su cuerpo con un remo.

Hasta La Morea se desplazaron Bomberos del parque de Cordovilla, un equipo médico, dos ambulancias de soporte vital avanzado y otra de soporte vital básico, además de efectivos de la Policía Foral y de la Guardia Civil. Los dos jóvenes fueron trasladados en ambulancias medicalizadas al Hospital Universitario de Navarra, en Pamplona, en estado muy grave.

El Departamento de Salud confirmó el fallecimiento del joven el lunes 24 de agosto, pocas horas después del rescate. La joven permaneció ingresada durante ocho días en estado crítico hasta que finalmente falleció el lunes 31 de agosto. Su muerte elevó hasta ocho el balance de víctimas del verano.

POLICÍA FORAL ADVIERTE: "LAS BALSAS NO SON PISCINAS"

La tragedia ocurrida en La Morea ha llevado también a la Policía Foral a lanzar una advertencia sobre el baño en espacios naturales: "Las balsas no son piscinas y los entornos naturales esconden riesgos invisibles".

Entre esos peligros se encuentran los cambios repentinos de profundidad, las corrientes, los fondos fangosos y los obstáculos ocultos bajo la superficie. Incluso una persona que sepa nadar puede encontrarse en muy poco tiempo en una situación peligrosa.

La Policía Foral ha recomendado conocer previamente el lugar, evitar las zonas de fuerte pendiente, no nadar en solitario y extremar las precauciones ante corrientes y fondos de lodo.

El cuerpo autonómico también ha aconsejado prestar atención a los cambios bruscos de temperatura y respetar los tiempos de digestión antes de entrar al agua.

Otra de sus principales recomendaciones se dirige a quienes observan a una persona en apuros. Entrar de inmediato en el agua para intentar salvarla puede terminar provocando una segunda víctima si el rescatador desconoce el entorno o no cuenta con la preparación necesaria.

Ante estas situaciones, la Policía Foral aconseja lanzar primero un objeto flotante al que pueda agarrarse la persona y llamar inmediatamente al 112.

La posibilidad de entrar en el agua para efectuar el rescate debe valorarse siempre en función de la capacidad de quien trata de ayudar y de las condiciones que presente el entorno.

"La llamada al 112 es vital", ha insistido la Policía Foral. Las ocho muertes registradas entre junio y agosto, siete de ellas en espacios naturales, han dejado así un balance especialmente doloroso y han convertido los sucesos de Roncal y La Morea, con tres y dos víctimas respectivamente, en las mayores tragedias de un verano que ha duplicado las muertes por ahogamiento registradas durante todo 2025.