SOCIEDAD

El párroco de Huarte advierte del riesgo de acabar "invadidos por el Islam" si la Iglesia se separa del papa

El sacerdote ha recurrido a los ejemplos históricos de Antioquía, Alejandría y Constantinopla ante una iglesia casi llena y después de la polémica por sus anteriores declaraciones sobre el islam.

El párroco de Huarte, Javier Aizpún, ha vuelto a hablar este domingo del islam en la homilía de la Misa Mayor. Lo ha hecho pocas semanas después de que se malinterpretaran algunas de sus publicaciones en la red social X sobre la entrada de inmigrantes en Ceuta, Marruecos y el mundo musulmán.

Aquellos mensajes generaron una importante controversia, fueron rechazados por diferentes formaciones políticas y llevaron al Arzobispado de Pamplona y Tudela a calificarlos de «muy poco acertados» y de carácter «estrictamente personal». El sacerdote terminó eliminando su cuenta de X.

Por eso ha resultado especialmente significativo que Aizpún haya regresado este domingo al islam durante su homilía. Lo ha hecho ante una iglesia prácticamente repleta, pese a encontrarse Huarte en pleno mes de agosto y coincidir la celebración con unas fechas en las que numerosos fieles se encuentran de vacaciones.

Además, hasta la parroquia se han desplazado expresamente miembros del Movimiento Cívico del Pueblo para mostrar su apoyo al sacerdote después de la oleada de críticas recibida tras aquellas declaraciones. En las últimas semanas también han sido varios los fieles que se han posicionado públicamente a favor de Aizpún y han defendido que continúe al frente de la parroquia.

La homilía de este domingo ha comenzado, sin embargo, lejos de esa polémica. Aizpún ha partido del Evangelio en el que Jesús pregunta a sus apóstoles quién creen que es y Pedro responde: «Tú eres el Mesías». A continuación, Jesús le entrega las llaves del Reino.

«Cuando el rey entregaba las llaves, estaba entregando la autoridad», ha explicado el párroco. De ahí ha pasado a defender que esa autoridad entregada a Pedro continúa en el papa, al que ha definido como «el representante de Jesús en la tierra».

Aizpún ha sostenido que el pontífice tiene la obligación de «custodiar, defender y transmitir» la doctrina recibida de Cristo y ha insistido en que los católicos deben permanecer unidos a él. A partir de ahí ha planteado la pregunta que ha vertebrado el resto de su homilía: ¿qué ocurre cuando una Iglesia rompe con Roma?

Para responderla ha ofrecido tres ejemplos históricos con los que ha tratado de demostrar su tesis. El primero ha sido Antioquía, uno de los grandes centros del cristianismo primitivo. Según la interpretación expuesta por Aizpún, las diferencias con Roma provocaron que aquella Iglesia fuese perdiendo progresivamente su fortaleza.

«Al principio no se notó, pero poco a poco se fue fragmentando, disgregando, secándose y apagándose, y acabó invadida por el islam», ha afirmado. Aizpún ha añadido que actualmente quedan pocos cristianos en aquellas regiones y que sufren persecución.

Después ha puesto como ejemplo Alejandría, otro de los grandes centros históricos del cristianismo. El sacerdote ha explicado que aquella comunidad también rompió su vínculo con Roma y, según la relación histórica que él ha establecido durante la homilía, comenzó igualmente un proceso de debilitamiento. «Se fue fragmentando, secándose y la invadió el islam», ha señalado antes de referirse a la actual minoría copta de Egipto.

El tercer caso ha sido Constantinopla, capital del Imperio romano de Oriente y durante siglos uno de los principales centros de la cristiandad. Aizpún ha recordado su enorme poder y su extraordinaria tradición litúrgica, pero ha asegurado que su separación de Roma terminó provocando el mismo proceso: «Se vino poco a poco abajo, se fue secando y acabó invadida por el islam».

Los tres ejemplos le han servido para llegar a la conclusión central de su mensaje. Para Aizpún, no se trata únicamente de tres acontecimientos históricos aislados, sino de una advertencia para la Iglesia actual. «Es una constante a lo largo de la historia: cuando el hombre se separa de la Iglesia de Roma, acaba secándose», ha asegurado.

El sacerdote ha llevado todavía más lejos esa reflexión al afirmar que «romper con el papa es romper con la Iglesia y, por lo tanto, es romper con Jesucristo». Su argumento, por tanto, ha sido que Antioquía, Alejandría y Constantinopla se debilitaron después de alejarse de Roma y que ese debilitamiento habría facilitado, en su interpretación, que terminaran bajo dominio musulmán.

Aizpún ha cerrado la homilía defendiendo precisamente lo contrario: permanecer unidos a Roma. Ha pedido a los fieles que recen diariamente por el papa y también por el arzobispo de Pamplona y Tudela, Florencio Roselló, para que sus decisiones estén asistidas por el Espíritu Santo y la Iglesia permanezca unida.