SOCIEDAD

El pueblo de Navarra que parece la Toscana y regala una postal única sobre el río Aragón

Gallipienzo se encuentra enclavado en lo alto de un cerro. Foto: Ayuntamiento de Gallipienzo.
Gallipienzo Antiguo se alza sobre la ladera, mira de frente al río Aragón y concentra en muy poco espacio una de las estampas más llamativas de Navarra.

Hay pueblos que entran por los ojos antes de que uno empiece siquiera a recorrer sus calles. Eso es lo que ocurre con Gallipienzo Antiguo, un rincón navarro que, por su imagen colgada sobre la ladera, sus casas de piedra y teja y el valle abierto a sus pies, recuerda a esas postales de la Toscana que triunfan por su belleza serena. La comparación no es una denominación oficial, sino una impresión visual, pero resulta fácil entenderla en cuanto aparece ante la vista.

La gran fuerza de este pueblo está en el paisaje. La web oficial de turismo de Navarra destaca que Gallipienzo se asienta en un cerro y ofrece desde su mirador una panorámica de 360 grados hacia el río Aragón, los Pirineos, la Baja Montaña, Sangüesa y el entorno de Ujué. Es una de esas vistas que explican por sí solas un viaje corto de fin de semana.

El paseo, además, no se limita a mirar. Turismo de Navarra señala que desde el mirador parte un sendero urbano que permite enlazar algunos de sus puntos más atractivos, como el puente románico, los restos del antiguo castillo, la iglesia de San Salvador y el Observatorio de Aves. Todo ello aparece concentrado en un casco antiguo de calles estrechas y empinadas que conserva una imagen muy singular.

El entorno natural termina de redondear la escapada. La web turística de la localidad subraya que en el observatorio pueden verse buitres leonados, alimoches, halcones peregrinos, garza real, martín pescador o águila de Bonelli, y también propone rutas por la Reserva Natural de Kaparreta y paseos junto al río. No es solo un pueblo bonito: es también un balcón privilegiado para asomarse al paisaje.

A esa imagen potente se suma otro detalle que juega a su favor: la cercanía. La ruta por carretera entre Pamplona y Gallipienzo Nuevo ronda los 54,6 kilómetros y unos 49 minutos, de modo que encaja sin dificultad en una salida de un día. Después solo queda subir hasta el casco antiguo y dejar que el pueblo haga el resto con sus cuestas, su silencio y esa perspectiva inconfundible sobre el Aragón.

Y quizá ahí esté precisamente su mayor virtud. Gallipienzo Antiguo no necesita grandes artificios para llamar la atención. Le basta con su perfil sobre la roca, con la sucesión de tejados sobre la ladera y con esa mezcla de piedra, altura y paisaje que lo convierte en uno de los pueblos más sorprendentes de Navarra para una escapada tranquila.