Salud

Salud admite ahora su preocupación por las listas de espera en Navarra tras el plante de tres servicios del HUN

Mikel Asiain, de Geroa Bai, junto a Fernando Domínguez, consejero de Salud, durante un Pleno del Parlamento de Navarra. PABLO LASAOSA
El Departamento de Fernando Domínguez considera “legítima” la decisión de varios médicos, pero admite que puede afectar a la atención sanitaria.

El Departamento de Salud del Gobierno de Navarra ha reconocido su preocupación por el impacto que puede tener en las listas de espera la decisión de varios departamentos del Hospital Universitario de Navarra de no realizar jornada extraordinaria durante los próximos meses.

La respuesta del departamento dirigido por Fernando Domínguez ha llegado después de que tres servicios relevantes del principal hospital público de Navarra hayan decidido dejar de hacer horas extra, las conocidas como peonadas, durante los meses de mayo y junio.

A los anestesistas y a los profesionales de Cirugía Ortopédica y Traumatología se ha sumado ahora el servicio de Digestivo del HUN, según ha anunciado el Sindicato Médico de Navarra. La medida deja en una situación delicada a Salud, que utiliza esta actividad extraordinaria para atender consultas, quirófanos e intervenciones fuera del horario ordinario.

Salud ha considerado “legítima” la decisión de los profesionales de no participar en la jornada extraordinaria, aunque ha advertido de que le “preocupa el impacto que tendrá sobre las listas de espera”. El departamento ha recordado que esta actividad es voluntaria y que la Administración no puede obligar a los médicos a realizarla.

El Gobierno foral ha explicado que la jornada extraordinaria es una de las herramientas de gestión que se utilizan para responder a la demanda sanitaria que no se puede cubrir con la jornada ordinaria, de 8 a 15 horas. Según Salud, en muchas especialidades “no hay posibilidad de contratar más profesionales del estamento médico”, por lo que parte del presupuesto se destina a financiar esta actividad por las tardes.

El departamento ha señalado que mantendrá esta herramienta para todos aquellos profesionales que quieran sumarse a ella. Además, ha anunciado encuentros en los próximos días con los médicos para conocer sus reivindicaciones y tratar de atenderlas “dentro de las posibilidades y la normativa vigente”.

Salud ha defendido una posición de “diálogo y mano tendida” con los profesionales, con el objetivo de “amortiguar lo máximo posible el impacto” de esta decisión. También ha reiterado su compromiso con la atención sanitaria de la ciudadanía navarra y con la corrección de las “ineficiencias del sistema”.

La situación ha provocado también una reacción generalizada en el Parlamento de Navarra, donde los grupos han coincidido en la necesidad de adoptar medidas, aunque con distintos grados de dureza hacia el consejero Fernando Domínguez y hacia el Gobierno de María Chivite.

El portavoz de UPN, Javier Esparza, ha asegurado que la sanidad navarra se encuentra en “una situación de emergencia” y ha pedido la comparecencia de la presidenta, María Chivite, al considerar que es “la máxima responsable”. Esparza ha vuelto a reclamar el cese del consejero de Salud y ha advertido de que el Gobierno “está poniendo en riesgo la sanidad navarra”.

Desde el PSN, Ainhoa Unzu ha defendido la confianza de su grupo en Fernando Domínguez y ha pedido tanto al departamento como a los profesionales que piensen “en el bien común” para mejorar la calidad del servicio, especialmente las listas de espera. La portavoz socialista ha señalado que las mejoras deben ser fruto del diálogo y del acuerdo con los sanitarios.

La portavoz de EH Bildu, Laura Aznal, ha afirmado que la sanidad navarra arrastra “importantísimos problemas estructurales” y ha criticado que las peonadas no sirven para solucionar el problema. Según ha indicado, el gasto en productividades y derivaciones ha aumentado, pero los problemas siguen sin resolverse.

Por parte de Geroa Bai, Pablo Azcona ha defendido que hacen falta reformas y ha señalado que el Departamento de Salud está tomando medidas porque “no hacer nada no es una opción”. También ha expresado la confianza de su grupo en Fernando Domínguez y en las medidas que está planteando.

La parlamentaria del PPN, Irene Royo, ha hablado de una “semana horribilis” para el Departamento de Salud, tras la dimisión del jefe de Traumatología, el malestar de traumatólogos y anestesistas y la carta de médicos adjuntos de Urgencias del Hospital Reina Sofía de Tudela. Royo ha reclamado “un giro de 180 grados” en la política sanitaria.

Desde Contigo-Zurekin, Daniel López ha sostenido que las horas extraordinarias y las peonadas “no son la solución” a las listas de espera. Su grupo ha reclamado diálogo con los facultativos, una reestructuración del servicio y más contratación de profesionales, aunque ha evitado retirar por ahora la confianza al consejero.