El tratado más antiguo de Europa vuelve a unir a Roncal y Baretous con tres vacas y un firme mensaje de paz
La presidenta navarra ha destacado el valor de un acuerdo de 1375 que une cada año a los valles de Roncal y Baretous en la frontera.
El Tributo de las Tres Vacas ha renovado este lunes su histórico compromiso de paz entre los valles de Roncal y Baretous. La ceremonia se ha celebrado en el paraje de Ernaz, en Isaba , con la asistencia de la presidenta de Navarra, María Chivite Navascués.
El acuerdo ha cumplido 651 años desde su primera celebración documentada en 1375. Durante el acto, Chivite ha destacado que se trata del tratado transfronterizo en vigor más antiguo de Europa.
La presidenta ha relacionado el significado del Tributo de las Tres Vacas con la situación actual del continente. “En el actual contexto que vivimos, este acto nos recuerda que Europa es y debe ser un proyecto de paz, hermandad y convivencia”, ha señalado.
Chivite también ha defendido los vínculos que comparten las personas de los distintos países europeos. “Aunque seamos ciudadanas y ciudadanos de distintos países, tenemos en común la ciudadanía europea, que nos une y nos acerca”, ha explicado.
En este sentido, ha subrayado que el progreso, la prosperidad compartida y la cohesión social y territorial no deben tener fronteras. La presidenta ha agradecido a las autoridades de los valles participantes que mantengan viva tanto la tradición como los valores y el significado profundo de la ceremonia.
“La concordia nos acompañe hoy y siempre. Pax avant”, ha deseado Chivite durante el acto celebrado en Isaba, junto a la frontera entre España y Francia.
El Tributo de las Tres Vacas tiene su origen en un acuerdo de 1375 que puso fin a las disputas entre los valles fronterizos de Roncal y Baretous, en el Alto Bearn francés. Los enfrentamientos estaban relacionados con el aprovechamiento de los pastos situados en esta zona de los Pirineos.
La ceremonia tiene lugar todos los años el 13 de julio. Los ganaderos de Baretous entregan tres vacas a sus vecinos de Isaba, Garde, Urzainqui y Uztárroz, localidades del valle de Roncal, a cambio del derecho a utilizar sus pastos.
El origen y la causa concreta de este pago no se conocen. La entrega se realizó durante siglos de manera continuada, pero en el siglo XIV dejó de cumplirse y se produjeron numerosos enfrentamientos entre los dos valles.
Estos conflictos dieron lugar a la sentencia arbitral de Ansó, en Huesca. Las partes eligieron como mediador a este municipio aragonés de los Pirineos porque entonces pertenecía a un reino diferente al de los territorios enfrentados.
La sentencia ha establecido unas condiciones muy precisas para la entrega. Las tres reses deben ser “sine mácula”, es decir, sin manchas, y contar con el mismo “astaje, pelaje y dentaje”.
Antes de entregar los animales, los representantes municipales de Roncal y Baretous, vestidos con la indumentaria tradicional, renuevan el compromiso de paz que puso fin a las antiguas disputas.
El pacto queda sellado mediante la imposición de las manos sobre la piedra de San Martín, que marca la muga número 262 entre España y Francia. Los representantes repiten al unísono la expresión “pax avant”, que significa “paz de ahora en adelante”, como símbolo de concordia y colaboración.
El Gobierno de Navarra declaró en 2011 el Tributo de las Tres Vacas Bien de Interés Cultural Inmaterial y Fiesta de Interés Turístico de Navarra.