Sucesos

Un hombre se atraganta comiendo mientras conduce por Pamplona y pierde el conocimiento en plena avenida de Bayona

Un vehículo de la Guardia Civil en Navarra.
Los agentes encontraron al conductor convulsionando y con el rostro morado y consiguieron que expulsara el trozo de pan mediante la maniobra de Heimlich.

Solo tuvo tiempo de accionar el freno de mano antes de perder completamente el conocimiento. Un conductor ha vivido una situación límite mientras circulaba por la avenida de Bayona de Pamplona después de atragantarse mientras comía.

La intervención de varios agentes de la Guardia Civil de Navarra ha permitido que el hombre volviera a respirar después de practicarle la maniobra de Heimlich. El conductor había quedado inconsciente dentro de su vehículo y presentaba graves dificultades para respirar.

Todo comenzó cuando un equipo del Núcleo de Servicios de la Guardia Civil en Pamplona se dirigía a prestar servicio al Centro Penitenciario de Pamplona. A la altura del número 20 de la avenida de Bayona, los agentes vieron cómo el vehículo que circulaba delante de ellos se detenía bruscamente y quedaba completamente cruzado en el carril.

Al acercarse descubrieron que el conductor, que viajaba solo, estaba inconsciente. La escena hizo saltar todas las alarmas: estaba convulsionando, tenía serias dificultades para respirar y presentaba una coloración morada en el rostro.

Un bocadillo dio a los agentes la primera pista

En el asiento del acompañante había un bocadillo. Ese detalle llevó a los guardias civiles a sospechar que el conductor podía estar sufriendo una asfixia provocada por un atragantamiento.

Los agentes actuaron inmediatamente. Sacaron al hombre del vehículo, lo llevaron hasta una zona segura fuera de la calzada y comenzaron a practicarle la maniobra de Heimlich.

La maniobra funcionó. El conductor consiguió expulsar un trozo de pan que había quedado alojado en sus vías respiratorias y que le impedía respirar con normalidad.

Pocos minutos después recuperó plenamente la consciencia. Fue entonces cuando pudo contar a los agentes qué había ocurrido dentro del coche y cómo había conseguido detenerlo antes de desvanecerse.

Solo pudo detener el coche antes de desmayarse

El hombre explicó que iba comiendo mientras conducía cuando uno de los bocados se le quedó atascado y comenzó a tener dificultades para respirar.

La situación se agravó rápidamente. Cuando empezó a ahogarse, únicamente tuvo tiempo de detener el vehículo utilizando el freno de mano antes de perder por completo el conocimiento.

Tras recuperarse, los agentes comprobaron que el conductor no presentaba otras lesiones que hicieran necesaria asistencia médica. Finalmente, pudo reincorporarse a la circulación.

La rápida intervención de los guardias civiles ha permitido resolver un episodio de asfixia que podía haber tenido consecuencias de mayor gravedad para el conductor.