SUCESOS

Vivían a todo lujo y cobraban ayudas sociales: cae una red de estafas con alquileres que tenía su epicentro en Pamplona

Coche patrulla de la Policía Nacional ante la comisaría de la calle General Chinchilla de Pamplona. POLICÍA NACIONAL.
La Policía Nacional ha desarticulado un clan familiar que ofrecía viviendas por debajo del precio de mercado y utilizaba numerosas cuentas bancarias para recibir el dinero de las víctimas.

La Policía Nacional ha desarticulado un grupo criminal dedicado a estafar con falsos alquileres de pisos por internet, en una operación que ha terminado con nueve detenidos y cerca de 80 estafas investigadas en toda España. Los agentes han descubierto que Pamplona era la ciudad donde más delitos había cometido esta organización, que habría obtenido más de 80.000 euros mediante engaños a personas que buscaban una vivienda.

La investigación, desarrollada conjuntamente por las jefaturas superiores de Policía de Navarra y Asturias, ha permitido identificar a una organización formada por personas con vínculos familiares. Los sospechosos ofrecían viviendas por debajo del precio de mercado y exigían pagos anticipados a los interesados antes de desaparecer con el dinero.

La operación ha culminado con la detención de nueve personas, cinco de ellas consideradas integrantes del grupo criminal y otras cuatro que actuaban como mulas bancarias. Los arrestos y registros se practicaron el pasado 14 de octubre en la localidad asturiana de Sotrondio.

La investigación comenzó a principios de año, después de que la Comisaría de Policía Nacional de Langreo-SMRA recibiera varias denuncias por estafas relacionadas con el alquiler de viviendas. Los mecanismos de coordinación policial permitieron comprobar que existían víctimas repartidas por todo el territorio nacional, aunque Pamplona concentraba el mayor número de casos.

Ante esta situación, la Brigada Provincial de Policía Judicial de Pamplona y la Brigada Local de Policía Judicial de Langreo decidieron coordinar sus actuaciones y desarrollar una investigación conjunta para identificar a los responsables.

El análisis de las denuncias permitió establecer conexiones entre los diferentes engaños. Los investigadores descubrieron que detrás de las operaciones se encontraba un clan familiar que actuaba de manera sistemática y cuyos integrantes no tenían ninguna actividad laboral conocida.

Además, la Policía Nacional ha señalado que varios de los investigados recibían ayudas sociales pese a exhibir un alto nivel de vida. Esta circunstancia ha sido uno de los aspectos detectados durante las pesquisas sobre el funcionamiento de la organización.

El método utilizado para cometer las estafas de alquiler en Pamplona y otras ciudades españolas era relativamente sencillo. Los sospechosos aprovechaban las dificultades de quienes buscaban un piso y publicaban anuncios de viviendas con precios especialmente atractivos, inferiores a los habituales del mercado.

Para ello, los investigados localizaban anuncios reales en plataformas de alquiler por internet y, en ocasiones, copiaban directamente las ofertas de otros propietarios. De esta manera, conseguían captar la atención de personas interesadas en encontrar una vivienda.

Una vez establecido el contacto, los presuntos estafadores presionaban a las víctimas para que pagaran rápidamente una cantidad de dinero. Los ingresos se reclamaban en concepto de reserva, fianza, seguro o mensualidad del alquiler, siempre antes de que los interesados pudieran acceder al inmueble.

Los pagos se realizaban mediante transferencias bancarias o sistemas de pago telefónico. En cuanto recibían el dinero, los responsables dejaban de contestar a los interesados, que descubrían entonces que habían sido víctimas de una estafa.

Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación ha sido la existencia de una extensa red de cuentas bancarias utilizadas para mover el dinero. Los agentes han identificado unas 115 cuentas abiertas en diferentes entidades financieras, una cantidad que refleja la actividad económica desplegada por la organización.

La Policía Nacional ha explicado que los bancos bloqueaban preventivamente algunas de estas cuentas cuando detectaban indicios de actividad delictiva. Para esquivar estos controles, los sospechosos llegaron a abrir cuentas bancarias en Malta, Chipre y países de Sudamérica.

La investigación también ha permitido identificar a las llamadas mulas bancarias, personas que facilitaban sus cuentas para recibir el dinero procedente de las estafas. Posteriormente, transferían las cantidades a los responsables de la organización a cambio de una comisión económica.

Los investigadores han reunido las denuncias presentadas, la documentación bancaria, los movimientos de dinero y las identidades utilizadas por los sospechosos. También han identificado casos de suplantación de identidad, uno de los delitos que se atribuyen a los principales integrantes de la organización.

Con todas estas pruebas, la Policía Nacional solicitó al Tribunal de Instancia de Guardia de Laviana autorización para realizar entradas y registros en los domicilios de los investigados.

Una vez obtenida la autorización judicial, el 14 de octubre se desplegó un dispositivo policial en Sotrondio (Asturias). En la operación también participó la Unidad de Guías Caninos de la Jefatura Superior de Policía de Asturias.

El operativo terminó con nueve personas detenidas. A cinco de ellas se les imputan los delitos de estafa, usurpación de estado civil y pertenencia a grupo criminal, mientras que las otras cuatro, identificadas como mulas bancarias, están investigadas por delitos de estafa.

Los arrestados han sido puestos a disposición del Tribunal de Instancia de Laviana, junto con el atestado policial y toda la documentación obtenida durante las pesquisas.

Hasta el momento, los investigadores atribuyen a los detenidos unas 80 estafas relacionadas con falsos alquileres, con un beneficio económico que supera los 80.000 euros. Sin embargo, la Policía Nacional no descarta que el número de víctimas y de delitos cometidos pueda ser mayor.

La investigación continúa abierta y los agentes están analizando las pruebas intervenidas durante los registros. El examen de este material podría permitir descubrir nuevas estafas y otras posibles víctimas de la organización.