Ceuta es España

Cientos de migrantes celebran haber traspasado la frontera entre Ceuta y Marruecos. EUROPA PRESS

Carta al director enviada por Emilio Jiménez Román, parlamentario de Vox. 

Un nuevo ataque a la integridad territorial de España, una nueva invasión de más de 70.000 personas, violentando nuestras fronteras. Mientras el traidor disfruta de unas inmerecidas vacaciones en las islas Canarias y del reciente eclipse. Siendo el mayor responsable del eclipse que nos tiene sumidos en la noche más oscura.

Una ciudad española, como es Ceuta, abandonada por el Gobierno español de modo criminal y cobarde, a lo que se une la tragedia de más de cien personas fallecidas, el miedo de muchas familias españolas que han visto rotas su paz y sus vidas por esa invasión, provocada por las mafias, por Marruecos y por la omisión y pasividad del Gobierno español. Ni en estas dramáticas circunstancias el presidente Sánchez (el cobarde galgo de Paiporta) ha suspendido sus vacaciones. ¡Menudo traidor!

A la supuesta izquierda, a los progres de pacotilla, se les llena la boca con «la defensa de las puertas abiertas y fronteras», efecto llamada, nadie es ilegal, regularizaciones masivas, acogida de supuestos menores. Estos cúmulos de despropósitos —o ¿propósitos?— tienen sus consecuencias, entre ellas: la inseguridad jurídica, la inseguridad física con la delincuencia importada, la vuelta de viejas enfermedades, el desconocimiento de la identidad de los que vienen, el impacto en los servicios sociales, causando un grave perjuicio a los ciudadanos, que además son los que pagan esta macabra fiesta.

Causa asombro y vergüenza la escasa empatía y nula atención por parte de las instituciones políticas navarras, Parlamento y Gobierno, con nuestros compatriotas ceutíes y los fallecidos; ninguna declaración institucional a favor o de apoyo, y tampoco de la ciudadanía navarra. Parecen interesar los hechos lejanos que suceden a mucha distancia de España.

No tardó mucho esta inutilidad de Gobierno que padecemos en ofrecerse a acoger menores de Ceuta y pedir a las comunidades cumplir con el reparto.

Vox siempre ha manifestado y defendido una posición clara: que, si son menores, debe prevalecer su interés superior y garantizarse que puedan crecer junto a sus padres, sus familias, en su tierra, con sus amigos, en su ambiente y, por tanto, deben ser devueltos con la máxima celeridad; no es de recibo que nos los quedemos, porque eso se llama sustracción de menores, de hijos que no son nuestros, y no tenemos ninguna obligación moral ni legal; la tienen los familiares de su país de origen o las autoridades.

Llama la atención que ese ofrecimiento malicioso, abyecto, se haga sin ningún tipo de planificación, desconociendo qué recursos humanos, materiales y organizativos son necesarios, dónde se van a ubicar, presupuesto, hasta cuándo vamos a tener en tutela menores, cuántos podemos acoger... Por lo que el ofrecimiento por parte de Navarra es irresponsable y una auténtica temeridad; no es solidaridad, es malicia con el ropaje del buenismo.

No podemos convertir una situación excepcional en una solución permanente ni aceptar que la falta de control y planificación termine perjudicando a los propios menores.

Dice la consejera: «Todas las comunidades autónomas tenemos el deber legal y ético de contribuir a una respuesta compartida. Navarra cumplirá con sus obligaciones y espera que el resto de las comunidades hagan lo mismo, porque el Estado de Derecho y la protección de la infancia exigen responsabilidad, cooperación y lealtad institucional». Así lo ha añadido la consejera.

Aún no se ha enterado —como tampoco el resto del Gobierno, con Chivite a la cabeza, la discípula disciplinada del galgo de Paiporta— de que son corresponsables de este drama y de estas muertes. La tragedia no ha obedecido a un simple movimiento migratorio; ha sido una invasión y un ataque a la soberanía e integridad territorial de España y tenemos el deber legal y ético de contribuir rápidamente a su devolución, por el bien de los menores.

Paradójicamente, mientras tanto, nuestros vulnerables están abandonados, no son capaces de pagarles parte del transporte para asistir a los centros ocupacionales, nuestros mayores no pueden sufragar residencias, listas de espera eternas, jóvenes sin vivienda, enfermos que mueren mientras esperan la cita del especialista, ninguna ayuda para la maternidad, se eternizan las valoraciones de discapacidad, nos gastamos más de seis mil euros en mantener hijos de otros. ¡Qué vergüenza!

Los socialistas, Bildu etarras, nacionalistas y comunistas de salón son los nuevos jinetes del Apocalipsis: hambre, guerra, muerte y miseria. Habría que añadir la corrupción mantenida por todos estos grupos políticos.

Desde Vox Navarra y personalmente, todo nuestro cariño y apoyo para los españoles de la perla del Mediterráneo.

Emilio Jiménez Román
Parlamentario de Vox