Váyase, señor Sánchez
Hay días en los que el Congreso de los Diputados nos recuerda que, pese a todo, todavía existe una mayoría parlamentaria capaz de decirle que no al Gobierno de Pedro Sánchez. Y el pasado viernes fue uno de esos días.
Los dos decretos de vivienda impulsados por el Gobierno no salieron adelante. PP, Vox y Junts votaron en contra de ambos, mientras que en el segundo también se sumaron PNV y Coalición Canaria. El resultado fue claro: 178 votos frente a 172 en el primero y 184 frente a 166 en el segundo.
Y, sinceramente, hay que aplaudir ese no.
Porque una cosa es que exista un problema gravísimo de vivienda en España y otra muy distinta que cualquier solución que salga de La Moncloa tenga que ser aceptada porque Sánchez diga que es imprescindible.
La vivienda es demasiado importante para convertirla en otro campo de batalla político. Los jóvenes no necesitan discursos, necesitan poder comprar o alquilar una vivienda. Las familias necesitan precios razonables. Y los propietarios necesitan seguridad jurídica.
Pero parece que en este país seguimos empeñados en poner parches sobre parches mientras el problema de fondo continúa creciendo.
Sánchez llegó al Congreso pidiendo a los diputados “altura de miras” y reclamando que dejaran a un lado la ideología.
Curiosa petición viniendo de un Gobierno que presenta decretos de urgencia cuando tiene problemas para conseguir una mayoría parlamentaria.
Y aquí conviene decir algo que parece haberse olvidado: el Congreso no está para obedecer a la calle, ni a Moncloa, ni a una acampada. Está para votar.
La protesta es legítima. La manifestación es legítima. Reclamar una vivienda digna es legítimo. Pero una acampada en la Puerta del Sol, sea del signo que sea, no puede convertirse en el Parlamento de España. Tampoco una concentración que pretenda rodear el Congreso puede forzar a los diputados a votar una cosa u otra.
Las leyes se aprueban con votos, no con tiendas de campaña.
Y esto vale para todos. Para los que acampan en Sol y para quienes quieran responderles desde posiciones políticas radicales. La democracia no puede funcionar a golpe de presión callejera, ni de unos ni de otros.
El Gobierno ha perdido estos dos decretos. Pero lo verdaderamente importante es que el Parlamento ha demostrado que todavía puede decir no.
Y ahora viene la pregunta que muchos españoles se hacen: ¿cuántas veces más tendrá que encontrarse Sánchez con el mismo muro antes de comprender que gobernar no significa simplemente resistir en La Moncloa?
Conviene entonces volver a la hemeroteca.
Abril de 1994. Congreso de los Diputados. José María Aznar se dirige a Felipe González y pronuncia una frase que acabaría pasando a la historia: “Váyase, señor González”.
Más de treinta años después, quizá la frase haya cambiado de apellido.
Hoy, mirando la situación política española, los decretazos que caen, la falta de mayorías y una legislatura cada vez más complicada, uno puede volver a la hemeroteca y hacerse la misma pregunta:
¿Ha llegado el momento de decir: “Váyase, señor Sánchez”?
Quizá la historia todavía no haya terminado de escribir esa página.
Pero una cosa sí está clara: España necesita Gobierno, no supervivencia política. Y necesita soluciones para sus ciudadanos, no otro decretazo para salvar una legislatura.
Carta de Juan Antonio Extremera