El viaje de la vida

Un padre con sus hijos en brazos.
“Desde el primer momento en el que supimos que volveríamos a ser padres advertimos una nueva oportunidad de disfrutar de su lactancia, de sus primeros pasos, de su primera noche de Reyes Magos, en definitiva, de iniciar un nuevo viaje vital”.

¿A quién no le gusta viajar? Planificar el itinerario, organizar la maleta, coger un avión y disfrutar de una maravillosa experiencia en alguna parte del mundo.

Descubrir lugares y personas ajenas a tu día a día y sentir un cosquilleo interior que solamente te nace cuando te vas de escapada y recorres el planeta.

Pronto seremos padres, nuevamente. Este mes de marzo, si no se adelanta la cigüeña, llegará un bebé a iluminar nuestras vidas.

Y este viaje, esta maravillosa aventura ya hace meses que venimos preparándola.

Acondicionando la casa, ultimando las últimas compras en forma de carro, silla del coche, ropa del bebé en forma de bodies, cuna, pañales

Un gran viaje que durará toda la vida.

Desde hace dos años y pocos meses venimos disfrutando de una odisea, entendiéndose el término como deleite, del nacimiento y crianza de nuestra hija, Amalia.

Atrás dejamos todos los buenos y curiosos consejos aportados por la experiencia o no de allegados y no tan cercanos.

Porque, como si de un viaje se tratase, ya saben que todo el mundo opina, aunque no hayan salido nunca de casa.

Enfocar tu viaje vital apartando frases como ‘Si te parece duro con un hijo, ya verás con dos’, ‘no te queda nada’, ‘di adiós a tu vida’ y frases similares es fundamental no solo en este ámbito sino en cualquiera que se presente en tu día a día.

Desde el primer momento en el que supimos que volveríamos a ser padres advertimos una nueva oportunidad de disfrutar de su lactancia, de sus primeros pasos, de su primera noche de reyes magos, en definitiva, de iniciar un nuevo viaje vital que emprendemos con la máxima alegría y el mayor de los esfuerzos.

Si te gusta preparar tu escapada con antelación, imagínate lo que es la llegada del viaje de la vida traducida en el nacimiento de un hijo.

Así que, ya sabes, si no suman las aportaciones que te hagan a tu viaje, apártalas de un plumazo y continúa camino.

Al final y al cabo, si piensas que la aventura es peligrosa, prueba la rutina. Es mortal.