Tras las huellas de un museo
He tenido la oportunidad de admirar las numerosas piezas artísticas y pictóricas que atesora el Museo de Navarra unas cinco o seis veces y, como ocurre en la mayoría de las ocasiones que he visitado otras salas o colecciones, siempre me dejo muchas cosas por ver o, en su defecto, por dedicarles más tiempo.
En los diez años que llevo acercándome a ustedes a través de estos humildes escritos he destacado esta institución en menos ocasiones de las que se merece, pero deben saber, y lo saben, que Navarra atesora tal cantidad de noticias literarias, pictóricas, arquitectónicas, gastronómicas… en definitiva, culturales, que bien merecen todas una reseña y su correspondiente exaltación.
Pero regresemos al Museo.
Permítanme deambular con ustedes por estos pasillos y destacarles las piezas pertenecientes a nuestra Comunidad Foral que deben descubrir.
Mapa de Abauntz: Uno de los mapas y grabados más antiguos de Europa, tallado sobre una piedra en la cueva de Abauntz hace más de 12.000 años, donde se representan ríos y zonas de caza.
Arqueta de Leyre: Arqueta de marfil del año 1005, elaborada en los talleres de Medina Azahara, famosa por su compleja decoración tallada.
Retrato del marqués de San Adrián (Francisco de Goya): Una de las obras pictóricas estrella del museo.
Togado de Pompelo: Impresionante estatua romana de bronce hallada en la antigua ciudad de Pompelo (Pamplona), concretamente en la calle Navarrería, hacia 1895.
Mosaico del triunfo de Baco: Un espléndido mosaico de época romana (siglo I d. C.) procedente de Andelos.
Capiteles románicos: Piezas procedentes de la antigua catedral de Pamplona y otros templos navarros.
Pintura mural gótica y románica: Importantes conjuntos de frescos rescatados de iglesias rurales y ermitas de Navarra.
Colección numismática y fondo contemporáneo: Cuenta con más de 15.000 monedas históricas del Reino de Navarra y una nutrida sección de arte de los siglos XX y XXI de autores navarros.
No obstante, me gustaría detenerme, aunque sea un instante, en la única obra que queda en el Museo de un pintor que, personalmente, me entusiasma y que es Javier Ciga.
Desde el Museo me confirman que la obra de Javier Ciga, que anteriormente se exponía en la cuarta planta del Museo, hoy se puede disfrutar, gracias a la Fundación del artista, en el Civivox Pompelo.
No obstante, aún podemos admirar en la tercera planta su obra Un viático en el Baztán.
Aprovecho estas líneas dedicadas al artista navarro para destacar, igualmente, a una de sus alumnas que falleció recientemente, Gloria Ferrer.
Siempre que he visitado el Museo llovía en Pamplona.
Una música de agua de azul de cielo abre mi pecho nostálgico a cada paso que transito rodeado de vestigios de mi tierra.
Sereno mis ánimos. Mi mente ya lo soñó todo.
Quizás solo me quede toparme, entre los pasillos del Museo, con el hallazgo histórico descubierto recientemente de los restos humanos más antiguos de Navarra, de un neandertal.
Mientras tanto, animo a todos ustedes a que descubran el Museo de Navarra, pues no deja de presentarnos las huellas de un camino que tiempo atrás recorrieron nuestros ancestros.