Navarra nunca pasa de moda

“Navarra está de moda o, mejor dicho, Navarra no pasa de moda. Y, por último, estás tú. Tú sí que no pasas de moda.”

La semana pasada despertamos con la elección de Pamplona como sede de la ceremonia de los Goya del próximo año.

Ya todos sabemos que Navarra acoge desde hace muchos años numerosas producciones cinematográficas en distintas localizaciones de la Comunidad Foral y, si no lo saben, que se lo pregunten a mi querido amigo Mikel Saldise.

Akelarre, Secretos del corazón, Yoyes, El guardián invisible, La buena nueva, Las brujas de Zugarramurdi, Bajo las estrellas, Tasio, Silencio roto, Ocho apellidos vascos, Obaba, Tú no eres especial, Juego de tronos, Patia, Iruña 97…

Sí, lo sé. Estoy enamorado de mi tierra.

…de su otoño con fragancias de mimosas; de sus campos melancólicos donde sueñan las hojas amarillas; de su aire azul y gualdo que tapiza los caminos.

Pero también es nuestro amado territorio un folio en blanco donde muchos autores se apoyan para plasmar y perfumar sus obras literarias.

Fiesta, de Ernest Hemingway (léanlo, por favor); Bajo la piel, de Susana Rodríguez Lezaun; El verdugo de Dios, de Toti Martínez de Lezea; las obras de la autora Dolores Redondo o, por ejemplo, muchas de las obras publicadas por la Asociación Navarra de Escritores y Escritoras (ruego se acerquen a descubrir la calidad literaria de sus componentes).

Navarra está de moda o, mejor dicho, Navarra no pasa de moda.

El actor Carlos González, natural de Cintruénigo, destaca en la última y premiada película de los Javis, La bola negra; la cantante Amaia Romero no para de dar conciertos por toda España; Verdeliss suma maratones en todos los continentes; Cristina Pardo y Helena Resano son la cara visible de las noticias; Iñigo Etayo y sus inolvidables musicales; Mikel Izal (que, por cierto, ya me dijo lo osasunista que es su padre) y muchos otros que les vendrán a la memoria y que forman parte, igualmente, de este escrito.

Y, por último, estás tú.

Tú sí que no pasas de moda.

…que te levantas cada mañana entre la nube baja y los rosales; entre el amor de almendro y la luna más encarnada; entre el te quiero más sincero y el oído de una risa.