Por ahí no, Spielberg

Emily Blunt y Josh O´Connor en Disclosure Day

No me ha gustado la nueva de Spielberg, pero la taquilla le ha premiado con un gran estreno (90M).

Spielberg es uno de los padres del cine moderno junto con Kubrick y Hitchcock, de eso no hay duda. Sí que es verdad que ha tenido un siglo XXI con algunos baches. Totalmente alejado del nivel de calidad, sorpresa y riesgo en el que está su colega Martin Scorsese.

Me apetecía El día de la revelación porque es Spielberg con una historia original, ciencia ficción y de una escala considerable: 115M de presupuesto de su estudio leal, Universal.

Sinopsis: Si descubrieras secretos que han permanecido ocultos durante décadas, y alguien te abriera los ojos y te lo demostrase, ¿qué harías? Este verano, la verdad será revelada a más de ocho mil millones de personas. Llega... El día de la revelación.

Disponible en Itaroa, Baiona y Morea, estas dos últimas tanto en español como en VOSE.

Obviamente, yo no tengo el talento requerido ni para servirle un café al director de cine que dirigió el mismo año La lista de Schindler y Jurassic Park. Dicho esto, creo que su nueva película está en el fondo del barril de su filmografía. La película tiene interés, con una historia en continuo movimiento (a veces no sabe si avanza o da vueltas) y personajes simpáticos. Es una historia accesible y que quiere ser algo familiar, sin grises ni complejidades.

Hay algo en ella muy de inicios del 2000, con un tablero de buenos y malos tan obvio. También por la forma tan genérica de tratar lo extraterrestre. Una vez que se ha hecho La llegada (2016, mi crítica), hace que una peli como El día de la revelación resulte antigua.

Ese film de Denis Villeneuve nos transmitía una vida alienígena que realmente parecía que no tuviese nada de este mundo. Su lenguaje, sus sonidos, el material de su nave o la forma de su nave. Todo en ella escapaba del alienígena típico blanco de un metro de altura, con una cabeza grande y ojos negros, que viene de un platillo volante.

Spielberg, en esta película, que de forma no oficial cierra su relación con aliens tras Encuentros en la tercera fase y E.T., lo que le interesa es qué significaría a nivel social saber que los alienígenas han estado en nuestro planeta. Eso y algún brochazo de empatía.

A nivel visual, este director es conocido por su capacidad para la puesta en escena. Es decir, por rodar a veces de las formas más complicadas y que, lejos de fijarnos en ello, esto sirva para introducirnos más en la historia. Aquí está sobreestilizado, su puesta en escena está gritando lo coreografiada que está, con esos constantes destellos de luz que tanto le gustan.

Sala oscura, se abre la puerta, la cámara se mueve hacia un actor que se mueve hasta ponerse en primer plano. Chan, chan, chan... La música nos subraya que este es el malo malísimo. Una teatralidad que me recordaba a la cinta del propio director de 2008, Indiana Jones 4.

Las imágenes más poderosas, vampirizadas ya en el material promocional, con una niña caminando junto a unos animales, se caen con unos efectos especiales que no se sostienen demasiado. Las crónicas de Narnia, de 2005, tenía unos animales hechos por ordenador más realistas. El motivo de esto se me escapa.

No es una mala película, solo una cinta pasable que a los fans de la ciencia ficción no nos dice nada nuevo. Y como decía, la taquilla (que se encuentra en una forma estupenda económicamente) le ha dado al director de Tiburón su mejor estreno para una película original en muchos años.

En mi caso, cae a la posición #14 de 18 del ranking de 2026.