Cinema returns

Timothée Chalamet en Dune Parte Tres, una de las películas más esperadas del año

Se amontonan las noticias que llenan de esperanza a la industria del cine.

Todo parece indicar que 2026 será el mejor año tras la pandemia. Alcanzar 2019 será complicado, porque en realidad 2019 fue muy bueno en recaudación (USA: 11 mil M y fuera, 31 mil M). En enero-marzo, la taquilla en Occidente está un 20-25% mejor que en 2025.

Desde la pandemia muchos proyectos se retrasaron y otros se cancelaron. La idea de la exhibición estaba en duda y, cuando la pandemia se acabó y los números no volvían a la normalidad, muchos estudios redujeron el número de películas que estrenaban en salas. Ahora esa mentalidad de streaming primero ha cambiado.

Primero, más películas y que tarden más en llegar a plataformas. En 2024 y 2025, según la fiebre de las plataformas iba relajándose, se empezó a prestar más atención al cine. Cómo volver a ponerlo en forma, porque un éxito en cines siempre va a ser mucho más beneficioso que un éxito en plataformas.

Segundo, las ventanas de distribución. Todos, cuando vemos que se estrena un título interesante, pensamos: ¿me apetece verla en el cine o me espero? Las plataformas han conseguido meternos en la cabeza que los estrenos tardan muy poco en llegar a plataformas y, por lo tanto, es menos urgente ir al cine.

Universal o Disney se han puesto las pilas. Universal se compromete a 45 días (100 en el caso de La Odisea) y Disney, a 60-90. Disney sabe bien con títulos como Zootrópolis 2 que los títulos para los más pequeños aguantan muy bien en taquilla. Es más rentable mantenerlo en salas que inflar la plataforma. Hasta Amazon está manteniendo en cine Proyecto Salvación, que lleva cerca de 600 M.

Incluso Netflix está acercándose a los cines, tiene salas reservadas para Las crónicas de Narnia. Estrenar en cines era la única forma de atraer a Greta Gerwig (Barbie).

Tercero, 2026, un año de títulos excepcionales. Michael Jackson (22 de abril), El diablo viste de Prada 2, la nueva de Star Wars (21 de mayo), Scary Movie 6 (5 de junio), la nueva de Spielberg (12 de junio), Toy Story 5 (17 de junio), Los Minions (1 de julio), Vaiana (8 de julio), La Odisea (17 de julio), Spider-Man 4 (31 de julio), Insidious 4 (21 de agosto), Resident Evil (18 de septiembre), Digger (2 de octubre), la nueva de Los juegos del hambre (20 de noviembre), Las crónicas de Narnia (26 de noviembre), Jumanji (11 de diciembre) y lo más gordo: Dune 3 y Vengadores el 18 de diciembre.

Cuarto, estudios pequeños dentro de los grandes. En la última década los estudios se han centrado en superhéroes. Han dejado de lado sus divisiones pequeñas, donde se experimentaba con películas de presupuestos bajos. No suponían mucha inversión y un éxito ahí era una rentabilidad increíble. La productora pequeña A24 (Marty Supreme) ha demostrado que hay negocio. Será por ello que Warner anunciaba la creación de Clockwork para potenciar títulos pequeños y campañas de marketing creativas.

Cinco, el cine español. Puede que el hecho de que el gobierno actual se haya cargado a la cúpula de Movistar, que ha propiciado éxitos como Los domingos o Sirat, acabe con esta racha. Pero, de momento, la taquilla está un 45% más alta que en 2025 (gracias a Segura) y 3 españolas compiten en Cannes este año: Sorogoyen, Los Javis y Almodóvar.

Sexto, el futuro. Si me preguntan, me parece que, por un lado, se tiene que poner el foco en crear películas originales que nutran de ideas y conceptos a la sociedad. Y, por el otro, innovar la tecnología de las salas de cine para distanciarse de la tecnología doméstica. Este espacio, The Sphere, me parece un buen ejemplo.