Si no es Euphoria, es Bronca
Hay dos series muy buenas, recién estrenadas, que se colocan en lo mejor del año.
Aunque me he ido alejando de las series, reconozco que, de vez en cuando, hay títulos que merecen mucho la pena. En los últimos años me he vuelto más sospechoso del marketing de las series. Aunque una serie venga muy recomendada o esté haciendo mucho ruido, dejo que pasen meses tras su estreno para plantearme si verla o no.
Que pase un tiempo y, si se sigue hablando de ella, le daré una oportunidad. Lo hice con Andor o con la primera de Bronca (Beef, en inglés). Prefiero ver una película a sentirme como un caballo al que le ponen la zanahoria delante y se pega años con una serie estirada de más.
He escuchado que hay una serie nueva de Juego de Tronos, El caballero de los siete reinos, que es genial. La vería de no ser porque ya parece que van a hacer múltiples temporadas.
Como han coincidido el estreno de la tercera temporada de Euphoria y la segunda de Bronca, aprovecho para recomendaros las dos. Aunque Bronca es mucho más accesible que esa joya de la corona de HBO que es Euphoria.
Ambas son buenas en apuntar a personajes fallidos, siempre de forma sutil, en los que podemos reflejarnos. Estas dos series llevan años impresionando al público y, para las dos, esta podría ser su última emisión.
Bronca (Netflix, dos temporadas)
Sinopsis: Una joven pareja es testigo de una pelea entre su jefe y su mujer, lo que desencadena jugadas de ajedrez de favores y coacciones en el elitista mundo de un club de campo y su multimillonario propietario coreano. Cada temporada son personajes e historias distintas.
Aquí tenemos una serie que creo que es accesible a todo el mundo, a diferencia de la cruda Euphoria. Sin embargo, no por eso le falta garra. Ambas temporadas me recuerdan a Los domingos por cómo muestra que somos nosotros nuestros mayores enemigos. Nuestra incapacidad de reconocer la realidad nos va atando y, de repente, no podemos movernos.
La segunda temporada, a pesar de las críticas, me parece incluso más adictiva que la primera. Su playlist de canciones pop es genial y cierra cada episodio con un clímax total. Su creador, Lee Sung, es muy hábil en mostrar cómo personas que sufren con un móvil en sus manos son un motor narrativo inmediato. Ahí, estos personajes vuelcan su impulsividad y egoísmo; es un generador de drama increíble. Ilustra cómo nuestro mundo virtual habla mejor de nosotros que muchas otras facetas.
Euphoria (HBO, tres temporadas)
Sinopsis: Rue (Zendaya) es una joven de 17 años que vuelve de rehabilitación sin intención de mantenerse sobria. En una fiesta antes del comienzo del curso conoce a Jules (Hunter Schafer), una chica recién llegada a la ciudad...
Euphoria es una de las series más icónicas de los últimos 10 años por varias razones. Es la responsable de nutrir a Hollywood de una remesa entera de estrellas (Zendaya, Jacob Elordi, Sydney Sweeney), su música original es de otro planeta, es uno de los productos televisivos con mayor dinamismo cinematográfico y más estilizados. Y, por último, su estimulante narrativa, la honestidad de los personajes y sus comentarios sobre nuestra sociedad.
¿Por qué me fascina? Porque, para que los mensajes de esperanza sean sólidos y lleguen, necesitan venir de personajes en situaciones realmente terribles, y estos personajes sí están en un pozo.