Hasta Tom Cruise puede despeñarse

Tom Cruise, en la mejor escena de 'Digger'
“Que la película que habla sobre el desastre de la civilización y sobre una catástrofe natural extraordinaria sea uno de los grandes desastres económicos de Hollywood en muchos años… resulta irónico.”

“Digger” era uno de los títulos más esperados del año por varios motivos. Primero, es la vuelta como tal a los cines de Alejandro Iñárritu desde que hace 10 años ganase dos veces de forma consecutiva el Oscar a Mejor Director por Birdman y El renacido.

Ambas películas fueron un absoluto éxito de crítica y público. El renacido colmó la conversación del cinéfilo amateur durante mucho tiempo: que si la escena del oso, que si es la mejor interpretación de Leo…

Intento ver El renacido una vez al año, aunque sea solo para relativizar mis dramas cotidianos. El mexicano Iñárritu no tiene problemas en mostrarte películas duras de narices. Demasiado pequeño vi Babel y 21 gramos, y así de cínico me quedé.

Sinopsis: Un hombre (Tom Cruise) se embarca en una misión frenética para demostrar que es el salvador de la humanidad antes de que el desastre que ha desatado lo destruya todo.

“Digger” es una película de ensayo, un capítulo de Black Mirror, pero con un presupuesto de 160 millones. Los jefes del estudio que aprobaron esa decisión dejarán sus oficinas el próximo martes. El éxito o fracaso de un film se suele saber una semana antes del estreno y “Digger” prometía ser un fracaso comercial legendario, y así ha sido.

Primero, lo positivo. Tiene al mejor Tom Cruise en muchísimos años, especialmente en un monólogo con flashes a Código rojo y “me necesitas en ese muro” de Algunos hombres buenos. Su propuesta narrativa es atrevida, va a por todas y algunas escenas de su final la harán profética en algunas décadas (espero que antes no). Además, no tiene un ritmo contemplativo ni lento, es entretenida y, para una película tan grande, tiene uno de los mayores giros narrativos que he visto en un primer acto.

Y es que esta película tiene muchos retos. Como decía, el envoltorio es una superproducción con un coste de una de superhéroes y, por dentro, es una reflexión vital sobre cómo digerimos fracasos políticos cataclísmicos y cuál es el papel del arte tras ellos. ¿Cómo alguien cuyos familiares han fallecido en la DANA o en Adamuz puede creer en el sistema y no querer que llueva napalm? Eso es algo que yo me pregunto y sobre lo que la película reflexiona a gran escala. En el mundo real no tenemos déficit de ridículos políticos, sociales y empresariales; hay un buffet completo del que servirse según a quién detestes más.

Es difícil hablar de “Digger” sin mencionar spoilers (no lo haré), pero para todo lo exagerado de la trama y sus personajes hay un motivo concreto que, según avanza, lo justifica. La cinta quiere irritarte. Sin embargo, parece que esa justificación le ha permitido a Iñárritu pasarse de rosca y hay algunos momentos disparatados.

Gracias a algún productor con mente fría, el metraje no supera las dos horas. Pienso que, si “Digger” tuviese el presupuesto, el equilibrio (entre locura y realidad) y la dimensión de Birdman, atraería las miradas de cinéfilos como para hacer de este proyecto algo viable.

Que la película que habla sobre el desastre de la civilización y sobre una catástrofe natural extraordinaria sea uno de los grandes desastres económicos de Hollywood en muchos años… resulta irónico. Lamentablemente, tardaremos en volver a ver una película de Iñárritu.