La red social pierde la conexión

Esta caricatura de Zuckerberg ya nos adelantaba la poca profundidad de 'El Precio de la Red'
No es un desastre total, es entretenida y ligera, pero también solemne y superficial. Sorkin debería seguir escribiendo y cediendo sus guiones a directores establecidos que sepan equilibrar sus libretos.

Fue agridulce la noticia de la secuela de La red social hace un par de años. La original es una de las grandes películas de este siglo salidas de Hollywood. Un título recurrente en las listas de "Mejores películas de…" y una de mis favoritas. Las actuaciones, la banda sonora, el montaje, los diálogos. Hasta el primer anuncio ya era tremendo:

Además de que en 2010 no sabíamos en lo que Facebook y las redes sociales se convertirían, el filme tiene una energía única. Tienes a un director de historias de asesinos en serie como David Fincher dirigiendo una historia de traición, pero también de oficinas, sin acción. Pero tiene en sus manos un guion escrito por Aaron Sorkin, uno de los guionistas más famosos, reconocibles y alabados (El ala oeste, Moneyball).

Esta mezcla es una de las grandes colaboraciones del cine. Veremos en unas semanas cómo Fincher se maneja con otro locuaz como es Tarantino en Las aventuras de…. Esa cinta es tan persuasiva como el mejor algoritmo de Facebook.

Que Fincher no vuelva y dirija Sorkin es lo que la hace agridulce. Por lo bueno que es el primero como director y lo soso que es Sorkin dirigiendo, que no escribiendo. Aun así, si recuperaba el ritmo de su ópera prima (Molly's Game), podía funcionar.

Sinopsis: Cuenta la historia real de cómo Frances Haugen, una joven ingeniera de Facebook, consigue la ayuda de Jeff Horwitz, un reportero del Wall Street Journal, para emprender un viaje que acaba destapando los secretos más ocultos de Facebook.

Hay muchas cosas que hacen a esta película ligera en el peor de los sentidos. La relación entre periodista y confidente carece de química o carisma. Esta película llega cinco años tarde. Hasta aquellos que usan menos las redes sociales ya son conscientes de que se emplean los trucos más baratos para mantenernos enganchados. Ha habido mil documentales, entre ellos The Social Dilemma (Netflix).

Por si fuera poco, las redes sociales como gran villano han perdido peso frente al "próximo apocalipsis": la IA. Justo cuando se estrena El precio de la red, en el Festival de Cine de Nueva York se ha podido ver una película sobre Sam Altman y la creación de OpenAI. Su director, Guadagnino, ha sido infinitamente más rápido que Sorkin.

Los augurios y amenazas que recibimos de forma diaria del mundo pos-IA hacen que las maldades de Zuckerberg resulten lejanas y conocidas. Otro de los aspectos fascinantes de La red social es que el filme no parecía tener un punto de vista concreto sobre quién tenía razón respecto a quién es el autor de Facebook. ¿Mark? ¿Eduardo? ¿Los hermanos Winklevoss? Eso la hacía irresistible. Aquí no hay discusiones ni argumentaciones de nivel; además, todos hablan como si estuvieran en una presentación.

Aunque luce mejor que sus dos anteriores películas, el lenguaje visual es muy televisivo. La película salta en el tiempo entre 2019, 2020 y 2021. Sorkin tiene tan poca fe en su audiencia o en su montaje que nos pone una línea con los años que se mueven según vamos saltando. Es decir, emplea las mismas herramientas que un documental de la Guerra Civil.

Imagina que Nolan hiciera eso cada vez que saltamos en el tiempo en sus películas. No habría espacio en la pantalla para tanto diagrama. Sorkin debería seguir escribiendo y cediendo sus guiones a directores establecidos que sepan equilibrar sus libretos. No es un desastre total, es entretenida y ligera, pero también solemne y superficial.