Menas en Navarra: con cueros ajenos… luengas correas
Estamos curados de espanto, pero cada vez que a este “gobierno de progreso”, al que soportamos con nuestros impuestos en Navarra, se le requiere información sobre la cuestión de los menores no acompañados, la respuesta que recibimos es la ya habitual rociada de mantras y descalificaciones: racistas, xenófobos, fascistas, etc.
Es costumbre últimamente muy extendida entre los que se consideran con superioridad moral para la aplicación de su “humanitarismo de mercadillo” que se dediquen a dilapidar los impuestos de los contribuyentes sin rubor y sin que se consideren con obligación alguna de dar las explicaciones pertinentes y debidas a los que pagan los impuestos religiosamente, y que además son los que mantienen este esperpento, al que para más inri tildan de progresista… En fin, cosas de la Lerdocracia.
Hace unos días, la Sra. Maeztu nos obsequió con un artículo de opinión en el que, basándose en “el interés superior del menor” y en el cumplimiento de la legislación vigente, la conclusión a la que inexcusablemente se llegaba era que la cartera del contribuyente debería permanecer permanentemente abierta y con su contenido a disposición de lo que los responsables de la “cosa social” decidieran en cada momento; y, por supuesto, sin preguntar cuál es la opinión al respecto de los únicos que generan los ingresos: reitero, los contribuyentes navarros.
No pretendo discutir cuál es el interés superior del menor, pero, en todo caso, parece elemental que estar al cuidado y cargo de sus padres y sus propias familias sería a priori lo que más satisfaría ese interés. Desde luego, en mi caso, a mis menores los deseo en mi entorno familiar, no en manos de alguien que es desconocido para mí.
Habrá casos en los que esto no sea posible, y la ley obliga a esforzarse en comprobarlo exhaustivamente, y además es algo que resulta de puro sentido común; y, en caso de desamparo probado y fehaciente, lo razonable es que esos menores vulnerables sean entregados a los servicios sociales de su país de origen, para que estos actúen en consecuencia en su oportuna protección.
Suplantar a familias y servicios sociales de origen por un buenismo woke, o porque así lo dice la ley (modifíquese si ese es el problema; ley cambia ley), hace pensar que esta especie de “secuestro institucional” puede tener razones oscuras e inconfesables, que van más allá de los estrictos intereses del menor que se dice proteger.
Ejemplos sobrados tenemos de actuaciones nauseabundas sobre menores vulnerables supuestamente protegidos, ejecutadas por los encargados de preservar la integridad de esos menores.
Es encomiable la preocupación y el celo que presenta la Sra. Maeztu sobre el interés superior del menor. ¿Le preocupa también el interés superior de los niños ceutíes?
Llevan un mes sin playa, sin poder jugar en sus parques, sin hacer deporte en sus polideportivos, sin poder salir de su casa, sin poder jugar con otros niños… y ahora van a empezar su colegio con un mes de demora, en octubre. ¿Esto les preocupa a las Sras. Chivite y Maeztu? O, como les obliga la obediencia debida y perruna al toque del cornetín de órdenes del sátrapa que ocupa el Palacio de la Moncloa y vacaciona en La Mareta, esto no debe preocuparles, ya que la invasión está originada por las mafias, por Rusia e Israel, y los bulos de las redes sociales que expande la extrema derecha.
No quiero ni pensar, como se sugiere en algunos foros de opinión, que existan organizaciones detrás de esta cuestión que se beneficien y lucren con estas prácticas… pero, visto lo visto con las coimas de mascarillas y de las obras públicas, cualquier cosa es posible y concebible en “la piel de toro”.
Sería lamentable que, más allá del drama que supone la existencia de un menor vulnerable, además esto fuera un pingüe negocio para algún desalmado.
Más allá de esas reflexiones, como el Dato mata al Relato, olvidémonos de este y centrémonos en aquel.
Resultaría estrictamente necesario desmentir y/o rectificar, si fuera el caso, los “datos” que circulan por Internet sobre un presunto chalet en Gorraiz, con un coste de 310 €/día por menor, y que supone un coste anual de más de 100.000 €/menor, y con seis menores acogidos presuntamente en ese chalet, lo que supondría medio millón largo de euros al año. ¿Es un bulo? ¿Es fango? Aclárese.
La mejor manera de dar transparencia a esa cuestión es aportar datos veraces e incontestables, ya que, si esto fuera cierto, aun con carácter aproximativo, estaríamos ante una malversación de recursos públicos de manual y, en ese caso, la prioridad nacional se vendería sola.
Creo que, como contribuyentes navarros, tenemos perfecto derecho a que se nos aclare dónde va cada euro de nuestros impuestos, y por ello rogaría a las Sras. Chivite y Maeztu que nos suministrasen los datos y nos respondan públicamente (en lugar de aplicarnos la tradicional rociada de mantras y las repetidas consideraciones legales, además de pretendidamente humanitarias) a una serie de preguntas sencillas, con información veraz y ayuna de demagogia y propaganda:
1.º.- ¿Cuántos menores no acompañados tutela el Gobierno de Navarra a día de hoy?
2.º.- ¿De qué centros y/o infraestructuras dispone para tal fin? ¿Hay uno o más chalets dedicados a este menester? ¿Qué previsión hay, a esta fecha, para aumentar las infraestructuras de acogida en función del número de menores a recibir por causa de la invasión de Ceuta? ¿Dónde se ubicarían dichas residencias?
3.º.- ¿Cuál es el coste unitario anual, como suma de costes tanto directos como indirectos, de un menor no acompañado que tutela el Gobierno de Navarra? Obviamente, se deben considerar todos los costes, no solo los directos (alimentación, residencia, formación, etc.), sino también los indirectos (los generados por el coste de todo el personal que colabora en la asistencia a cada menor y en su proporción).
4.º.- ¿Hay compensaciones económicas a cualquier tipo de organización no gubernamental por estar implicada, de una forma u otra, en el tratamiento de la tutela y cuidado de estos menores? Rogaríamos información de cuáles son, en su caso, qué cometidos desarrollan, qué servicios prestan y a qué coste.
5.º.- ¿Cuál es el coste total de este capítulo de gastos de atención a menores no acompañados durante los años 2025 y 2026, y con cargo a los Presupuestos Generales de Navarra?
Creo que contestar a estas sencillas preguntas, aportando los datos reales, permitirá hacerse una idea clara de cuál es la situación y la radiografía en la Comunidad Foral en esta cuestión, y además saber qué puede suponer a los contribuyentes navarros la decisión, que conocimos hace unas fechas, de que el Gobierno de Navarra está dispuesto a hacerse cargo de un número indeterminado de menores, como consecuencia de la invasión que se produjo en Ceuta el pasado 30 de julio, auspiciada por Marruecos (la Policía dixit a la jueza en un informe, y El Español lo publicó… ergo, Gobierno, una vez más, ¡miente! ¡Y van!).
Otro de los argumentos empleados es apelar a la “solidaridad” entre comunidades autónomas. Pues bien, antes deberían exigir la solidaridad a dos comunidades: País Vasco y Cataluña, que ya han dejado claro que no quieren ningún MENA.
Que sean los independentistas de esas regiones los que sostienen en su poltrona en el Palacio de la Moncloa y permiten veranear en La Mareta al Sr. Sánchez, en ningún caso debe presuponer que tengan bula en el reparto y este deba ser “solidario”, pero excluyéndoles a ambas comunidades. O todos a carne o todos a vigilia…
Además, los navarros, como digo, tenemos perfecto derecho a saber qué se hace con nuestros impuestos, ya que Uds., Sras. Chivite y Maeztu, son meras “gestoras circunstanciales y temporales” del dinero público, y no sus dueñas (los presupuestos generales no pueden ser un cortijo particular ni de partidos ni de gobiernos), y es obligación de un buen gestor no dilapidar y dar cuentas del gasto.
Sería descabellado e impensable que, por decisión exclusiva de Uds., nos convirtamos en la guardería de Marruecos, el invasor… Obviamente, una cosa es el tratamiento cuidadoso y exquisito que debe requerir un menor desamparado, y otra muy distinta es que voluntariamente “hagamos el primo” apuntándonos a cargas que, en puridad, no deberían correspondernos, más allá de que se emplee ese comodín de la cogobernanza, que el inútil Gobierno central (recuérdese en la pandemia) utiliza para exonerarse de responsabilidades y largar las fardas al primer incauto que encuentra.
Como dice el refrán castellano: con cueros ajenos… luengas correas.
Para que no sea el caso, deben recordar, y lo reitero, que Uds. solo son meras administradoras temporales, y que el dueño del cajón no es otro que el que aporta con su esfuerzo, el contribuyente navarro, y merece todo el respeto, la más absoluta transparencia y la optimización en el gasto de recursos económicos, ya que cuesta mucho generarlos.
No tengo demasiada esperanza en que nos aclaren públicamente los costes, pero, si así fuere, les rogaría que se ahorren sus aburridas homilías buenistas y, sobre todo, que, además de ser los paganos, no nos tomen por imbéciles.
Ignacio Martínez Alfaro
Ingeniero de caminos.