Las 1.175 candidatas a Maricarmen de Chivite

Manifestación tras la muerte de Maricarmen en Madrid. EUROPA PRESS
"Si Ayuso debe responder políticamente por los desahucios de Madrid, ¿por qué no debe responder Txibite por los de Navarra? La lógica del PSOE a la hora de exigir explicaciones termina donde empiezan sus gobiernos".

La desgracia tiene una curiosa propiedad geográfica: cuanto más lejos sucede, más fácil resulta indignarse. Por Palestina se sale a la calle en Pamplona todos los meses; si el tiempo acompaña, todas las semanas y demás fiestas laicas que guardar. Si recuerdan, Txibite se puso a la cabeza de alguna de estas manifas, con la total tranquilidad de quien sabe que no es su problema, que no puede hacer nada, salvo echarse unos votos al bolsillo a miles de kilómetros de donde ocurre la desgracia. Miradme, y sobre todo votadme, por lo buena persona que soy, vecinos míos.

Por Madrid se redactan manifiestos y tuits y lo que haga falta. Ayuso, culpable. El sufrimiento ajeno, convenientemente alejado, permite exhibir una conciencia social espléndida sin el engorro de tener que gobernar sobre sus causas.

Txibite ha lamentado, salpimentando el mensaje con lágrimas tuiteras, la muerte de Maricarmen, la anciana desahuciada en Madrid. «Que Maricarmen no quede en un símbolo», ha escrito. Y acto seguido la convirtió en propaganda.

Maricarmen vivía en Madrid, donde gobierna Ayuso. El PSOE odia a Ayuso. ¿Para qué quieres más ingredientes? Pero Maricarmen podría haberse llamado Olga y haber vivido en Cataluña, donde gobierna el PSC. De hecho, Olga existió. Tenía 54 años, dos hijas y una casa en L’Hospitalet de la que fue desahuciada. Después del desahucio, se suicidó. Su muerte no alcanzó la categoría de acontecimiento político nacional. No hubo desfile de tuits lacrimógenos para no molestar al socialista Illa, que gobierna Cataluña. En cambio, Illa tuvo los laicos cojones de llorar públicamente por Maricarmen y predicar el humanismo desde la presidencia de la Generalitat. Para que vean cómo son nuestros humanitarios políticos progresistas.

En Navarra también hay Maricármenes. Cientos y cientos de candidatas tenemos. Según las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial, entre 2020 y el primer trimestre de 2026 se practicaron 1.175 lanzamientos judiciales en nuestra comunidad. Seguro que entre esos expedientes podemos encontrar una Maricarmen foral por la que haber echado la lagrimilla política, ideológica, electoral. El problema es que aquí gobierna Txibite. Y resulta bastante más incómodo manifestarse contra una misma y contra su PSOE.

En España, durante los gobiernos de Sánchez, la cifra supera los 270.000 lanzamientos judiciales. La magnitud del problema no empezó en Madrid ni termina en Ayuso, pero ellos creen que apalear a Ayuso les da votos. Con una ley socialista de los años noventa y los funcionarios del Ministerio del Interior de Marlaska, es decir, de Sánchez, es decir, del PSOE, es decir, de todos los socios que sostienen aún a ese zombi político, desahuciaron a Maricarmen.

No sabemos qué habría escrito Txibite si Maricarmen hubiera vivido en Pamplona. Sabemos lo que ha escrito porque vivía en Madrid y la estrategia de comunicación del PSOE así lo decidió. Llevan ocho años gobernando. Nos hemos tenido que tragar sus mierdas de todo tipo, incluidas las políticas de vivienda que nos han conducido al desastre actual. Y ahora la izquierda pretende hacer campaña culpando a quienes no somos de izquierdas del desastre de sus propias políticas.

Si Ayuso debe responder políticamente por los desahucios de Madrid, ¿por qué no debe responder Txibite por los de Navarra? La lógica del PSOE a la hora de exigir explicaciones termina donde empiezan sus gobiernos: que a mi Txibite no la toque ni el viento. Y eso es todo.