Dejad de robar, copón

Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero en un mitin del PSOE.
"¿Compensa montar todo este estercolero para esconder fajos de billetes en las paredes o joyas en cajas fuertes?"

¿Compensa? Siempre me lo pregunto.

Últimamente me he cruzado varias veces con Coronalzórriz. Cosas de Pamplona: aquí puedes encontrarte a los protagonistas del sarao en su hábitat natural, es decir, en la puerta de un bar. Y siempre lo veo igual: nervioso, hablando por teléfono a voces, agobiado. Si fuera periodista, me acercaría a escuchar. Pero como solo soy un novelista sin novela, lo miro un poco de soslayo y sigo andando.

También me lo crucé en un comercio de alimentación, sometiendo a la dependienta a una sucesión de preguntas para imbéciles. La pobre me miraba con unas cejas que parecían pedir auxilio. Pero eso lo dejaremos para el ámbito privado: colegas, copas, risas… el chascarrillo, vamos. Se fue sin comprar nada. Y hasta aquí puedo leer para los curiosones.

Aunque no lo comparta —el único puticlub en el que he entrado en mi vida fue con mi novia y llevaba dos mil años cerrado, en Pompeya—, entiendo a Ábalos: tráeme putas y que me coman el capullo socialista. Por lo menos eso que se lleva, aunque a la mayoría nos resulte sórdido.

Lo que no entiendo son los otros. Los que no viven entre farlopa y tríos con veinteañeras de pago. ¿Para qué quieren tanto dinero? ¿En qué se lo gastan? ¿Compensa montar todo este estercolero para esconder fajos de billetes en las paredes o joyas en cajas fuertes? Salvo para algún tipo de juego sexual que prefiero no imaginar de la grima que me da, ¿para qué quiere ZetaPé semejantes pedrolos?

No se les ve, además, gente tan sofisticada como para disfrutar de una primera edición de una novela de Oscar Wilde que cueste un pastón. Bueno, tampoco tanto. Hace no mucho se subastó en París una edición dedicada por el autor inglés por cien mil euros. Sánchez me da la sensación de que prefiere protagonizar El retrato de Dorian Gray antes que leerlo.

El único hobby conocido de Sánchez es hacer el hortera con una bici eléctrica por el Pirineo. ¿De verdad hace falta liar la que ha liado en su partido y en el país para acabar así? Comprendo que tengo mentalidad de pobre, además de alma tranquila de jubilado, pero es que no los entiendo. ¿Para qué te corrompes? ¿Para guardarlo debajo del colchón?

Yo me compraría un Aston Martin clásico. El Aston Martin DB5, por ejemplo. El de James Bond en Goldfinger. A un Aston Martin Vanquish tampoco le haría ascos, no nos pongamos estupendos.

Pero luego vuelvo de la playa, miro mi coche con arena en las alfombrillas y algunas migas en el asiento del copiloto de ir a por el pan al Horno Artesano Monasterio de Urdax, y me entran sudores fríos solo de pensar en vivir pendiente de un coche así.

No hay que perseguir tener, hay que perseguir disfrutar. El secreto de la felicidad no es ser propietario, sino usufructuario. Que tenga que venir yo a explicarle esto precisamente a los rojeras, gente que lleva cien años dándonos la matraca contra la propiedad privada, tiene bastante gracia. Dejad de robar, copón, que bastante usufructo con dinero público lleváis ya encima: viajes, comilonas, coches oficiales, chóferes, salas VIP, escoltas, asesores, secretarios, lacayos, sirvientes, palcos, helicópteros, Falcones, hoteles de lujo y un ejército de personas sujetándoos puertas mientras os dicen: “sí, señor presidente, lo que usted quiera, señor presidente”. Y eso es todo.