La sanidad a tomar vientoak

"Lo que está pasando en el Servicio Navarro de Salud no es un conflicto laboral. Es el diagnóstico de una enfermedad terminal"

Aprovechando que hoy es uno de mayo, contemos una de trabajadores y sindicatos.

Está nervioso el aberchandalato. Entre Txibite y Barkos, impulsoras del modelo jotaqué, siempre con los de siempre de socios —el partido de la ETA y el de Mauleón, se llame como se llame ahora—, llevan más de una década gestionando la sanidad navarra. Y, claro, oh, sorpresa, la han reventado.

La joya de la corona del Reino de Navarra, el Servicio Navarro de Salud, a tomar vientoak en once años. Enhorabuenak. Aplausoak. Braboak. Bestebat-bestebat.

Once años después de que llegaron al poder los que montaron un pollo porque el puré a las habitaciones llegaba tibio —benditos problemas que teníamos antes en los hospitales navarros—, Navarra tiene hoy un sistema sanitario que funciona sostenido artificialmente por horas extra, guardias interminables y el sobreesfuerzo crónico de su plantilla. Un modelo donde lo extraordinario los aberchándales lo han convertido en lo habitual… hasta que ha dejado de sostenerse.

Cómo será el derrumbe para que, en una sociedad como la navarra —tan dócil con los aberchándales, que la controlan con sus liberados y demás afiliados y simpatizantes ideológicos con puño de hierro, un sistema de capilarización represiva que creían perfecto—, se haya producido algo que parecía imposible: una sublevación.

Médicos en huelga. Consultas canceladas. Profesionales denunciando jornadas de 60, 70, incluso 80 horas semanales. Y, sobre todo, un dato clave: cuando los médicos dejan de hacer horas extra, el sistema se bloquea.

Lo que está pasando en el Servicio Navarro de Salud no es un conflicto laboral. Es el diagnóstico de una enfermedad terminal. Habiendo recaudado en Navarra más dinero en impuestos que nunca para gestionar sus servicios, el aberchandalato ha matado la sanidad. Con dos cojones y una korrika.

Y aquí viene lo divertido, amiguitos. El aberchandalato, que no está acostumbrado a que nadie le tosa, ha reaccionado a palos no contra el problema, sino contra quien lo señala.

Me quedé alucinado leyendo en Tuiter al sindicato LAB. Un sindicato defendiendo a muerte —nunca mejor dicho con los aberchándales— a la patronal, es decir, al Gobierno de Txibite. Qué cosas más curiosas pasan en Navarra, tú. Acusando a los médicos de boicotear la sanidad pública por negarse a seguir sosteniéndola con su vida personal.

Médicos denunciando condiciones límite… y los aberchándales llamándoles poco menos que privilegiados y “fachas” por protestar.

Una crisis sanitaria que el aberchándal quiere llevar al plano de la traición ideológica —e incluso patriótica— para explicarla. Cojonudo, tío. Así está el manicomio hoy de los que mandan en Navarra desde hace tantos años, que se van a manifestar hoy, 1 de mayo, a favor de los trabajadores a los que han puesto en la diana para que sus lacayos carguen contra ellos. Y eso es todo.