Un Osasuna reconocible que ya no se conforma
Es imposible que se vaya de nuestras cabezas osasunistas aquel 2-3 que nos dejó el Celta en El Sadar sin haber hecho demasiados merecimientos y habiéndole regalado un penalti que pudo ser el 3-1 y no lo fue; pero todo esto no ayuda nada para enfrentarse a los azules en Vigo, sabiendo que son un buen equipo de Primera División.
Lizi, con alguna lección aprendida, dos ausencias importantes en el equipo (Moncayola y Torró) y dos jugadores nuevos que han elevado el nivel del equipo, plantea un partido sin salirse de sus esquemas habituales, situando a Iker Muñoz en el trabajo de Torró, Aimar, Rubén García y Raúl Moro como generadores del fútbol de ataque para que lo culminen Budimir y Víctor Muñoz. Como hemos dicho tantas veces, una cosa es lo que se plantea como mejor y otra lo que el contrario te deja hacer, así como lo que cada uno sea capaz de imaginar y generar.
En el campo de Vigo, como testigo, hoy Osasuna ha sabido plasmar sobre el encharcado césped de Balaídos tanto la pizarra prevista como su realización en el campo. El esquema sigue siendo básicamente un 4-1-4-1, pero con más movilidad, y tanto las jugadas de ataque como las defensivas siempre están acompañadas de suficientes jugadores. Aunque el encuentro ha comenzado un poco timorato por ambas partes, poco a poco un equipo de rojo se ha ido apoderando del campo y del balón (cosa rara), con aperturas a las bandas y unos centros que cada vez son más peligrosos. ¡Ya era hora! Claro, allí siempre está Budimir, que con sus magistrales remates busca solución al problema.
No nos olvidemos de Sergio, con sus paradas de todos los días: parada salvadora, victoria segura, esa es mi cuenta y suelo acertar. Pero la verdad es que este equipo, con sus nuevas incorporaciones, es mucho más de temer para los contrarios. La pausa que el equipo le da ahora al juego en momentos puntuales hace que disfrutemos un poco más de ese fútbol que en Osasuna echábamos en falta para poder ganar a equipos de nuestro rango.
Otro aspecto que hemos mejorado es tener a disposición del entrenador un banquillo que pueda suplir ausencias y lesiones, o buscar variantes en el propio partido, como ha pasado hoy con Osambela, Raúl, Bretones o Moi. Tranquilidad para el entrenador, al que se le va viendo su mano en el equipo, especialmente en el mayor control de balón y juego. Tendrá que pulir las actitudes de alguno, como Catena, pero todo se andará con el tiempo que tiene por delante.
Hay un aspecto que todavía ha de mejorarse, como es la agresividad en las disputas para llevarse balones que todavía se quedan en poder del contrario. Llevamos tres encuentros muy positivos, tanto en la consecución de puntos como en la mejora del juego.
Hoy, cuando se ha lesionado Boyomo, me he acordado del central que ayer disputó todo el encuentro en el Valencia – Athletic, que se llama Iker Monreal, que pertenecía al Ardoi (convenido con Osasuna) y no lo integró en sus filas; ¿parece buen jugador, no?