Un punto que sabe a nada en Elche
Aún recuerdo el amargo minuto 92 en El Sadar, cuando el Elche logró empatar el partido de la primera vuelta; para este encuentro creo que ninguno de los dos equipos estaba en las mismas condiciones deportivas que por aquel entonces. Por eso, las esperanzas de victoria osasunista prevalecían en mi mente antes de comenzar el encuentro.
El míster osasunista pone sobre el césped un equipo sólido y que ya había demostrado que sabía ganar lejos de El Sadar; el habitual 4-1-4-1 con un cambio significativo, Iker Muñoz por Raúl Moro, lo que puede traducirse en un 4-2-3-1 con un toque más defensivo que en Balaídos. Esto en teoría, porque una vez comenzado el encuentro el propio entrenador se habrá dado cuenta enseguida de que los ilicitanos iban a vender caros los puntos en juego.
Hemos comprobado que el esquema planteado por Lici no daba resultado; Torró e Iker Muñoz no se entendían en cuál era la zona de cada uno, los centrales no se asentaban bien ni en los marcajes ni en las coberturas, y el control del balón que Osasuna había practicado estos últimos tres encuentros lo habían olvidado.
El Elche se ha adueñado del terreno, del balón y de las ocasiones; menos mal que Sergio Herrera dijo: “no os preocupéis, que no dejo pasar ni una”; así fue durante todo el encuentro. El equipo ha estado desdibujado, desorganizado y, como en partidos anteriores, con demasiados errores de pases y entregas de balón, sin convencimiento de lo que tenían o podían hacer.
El entrenador rojillo quiso enderezar un poco la situación a partir del minuto 66 y 75, pero solo consiguió mantener el nivel para no perder, nunca para ganar el encuentro. En el partido contra el Celta decíamos que lo que se plasmó en la pizarra se realizó en el campo y de ahí la victoria. En el encuentro de hoy en Elche creo que nada se ha parecido a lo que pretendía o deseaba el míster rojillo antes del comienzo del encuentro.
A mí solo se me ocurre, una vez visto el encuentro, que en el campo solo estaba Sergio Herrera, ¿y los otros diez?
Hoy le toca reflexionar al míster; una cura de humildad no está nada mal, aunque hayamos conseguido un punto que yo calificaría de inmerecido.
AUPA OSASUNA