Desgobierno: tramas, 'okurrentzias' y sentido común
Cunde el desánimo de una mayoría de la ciudadanía harta y desesperanzada. Enfrente se sitúa otra parte servil y manipulada por una serie de desvergonzados/as, a cuya cabeza se presume que está un ególatra mutante.
Ignoro el nivel de responsabilidad penal del personaje. Sin escrúpulo alguno, con tal de mantener el cargo, se rodea de aduladores. Algunos ministros y altos cargos se destacan descaradamente. Actúan al alimón con la mayoría de sus hipócritas socios de gobierno y del Congreso, que no tienen reparo en apoyar, por espurio interés propio, la pretensión cada vez más acusada de desgajar la nación.
A base de todo tipo de artimañas legales, el Gobierno obvia y sortea normas y preceptos constitucionales, evitando que el Congreso pueda debatir el fondo de una moción que solicitaba la convocatoria de elecciones generales.
No insistiré en la aparente y presunta sistémica corrupción. Los delitos tipificados en el C. Penal siempre van por detrás de la realidad. Responden a conductas que se van sucediendo, cada vez con mecanismos más sofisticados, en todo tiempo y legislatura, algo que las personas honestas todavía no logran asimilar. El hallazgo de una colección de joyas en la caja fuerte de un despacho es un claro ejemplo de la inusual forma de actuar. El presunto adalid de tal modalidad es precisamente la “joya” del progresismo y los avances sociales en España.
Lo que se me hace difícil de entender es cómo estos altos cargos y “cualificados fontaneros/as” imputados —pillados gracias a los eficaces servicios de los cuerpos de investigación y seguridad— pueden dedicar tiempo a la gestión diaria de su departamento o dirección. Es indignante el coste que deben suponer los asesores y abogados que les preparan sus contestaciones y discursos en las comparecencias en las cámaras legislativas, ante los medios o en sedes judiciales. Todo sirve para vender una falsa honestidad, su inocencia y sus supuestos logros.
Como “modelo” de esta frivolidad e irresponsabilidad destaca la comparecencia de la directora general de la Guardia Civil. Sus medias verdades habrán avergonzado a muchos miembros del benemérito Instituto. Para mentir bastaba con su jefe, con su premisa de “no me consta… pues no afirmes nada”. No obstante, nos deja algo positivo que espero nos concrete el inefable Tezanos: el tiempo medio para tomar un café o un té en buena compañía en un establecimiento público.
Siguiendo con el desgobierno, no es ajena al mismo la franquicia foral, cuna y hogar de estas tramas. Allí se está fabricando un vacío insalvable bajo la denominada “prioridad nacional”. No sé qué significa exactamente, pero de hecho no ha sido óbice para que formaciones de centro derecha y más derecha detenten gobiernos con amplias mayorías en varias comunidades españolas, unidas por mucho más de lo que las separa.
También me sorprende la carrera abierta por reconocidos juristas y expolíticos navarros para presentar curiosas propuestas de “mejora de lo amejorado”. Algunas son “okurrentzias” que me recuerdan a las propuestas que en tiempos hacían “los divinos” para los encierros de los sanfermines.
Los ciudadanos/as de Navarra que así lo sientan tienen la palabra (y el voto) para propiciar que las tres formaciones que comparten la idea de una Comunidad Foral indivisible e integrada en la Nación española actúen con generosidad.
Es hora de que los/as líderes de estos partidos se apeen de sus pedestales, aparquen el pasado y, con sentido común, alcancen el gobierno de Navarra, tal y como ya ocurre en otras comunidades españolas.
Por si algún posible lector no lo conociera, añado el texto íntegro del art. 1º del Amejoramiento, y que doy por seguro comparten las tres formaciones a las que me refiero: “Navarra constituye una comunidad foral con régimen, autonomía e instituciones propias, indivisible, integrada en la nación española y solidaria con todos sus pueblos”.
JOSÉ LUIS DÍEZ DÍAZ – Funcionario foral jubilado