El futuro de Navarra, en el aire
La política navarra contemporánea ha sustituido el debate programático por una dinámica de polarización afectiva idéntica a las pasiones del fútbol: el voto ya no es de adhesión, sino puramente identitario y "anti-rival". Esta “polarización afectiva” supone un grave riesgo para el futuro de Navarra, pues asfixia el posible entendimiento.
Al PSN le resulta útil la existencia de un Vox visible para justificar, ante sus sectores más convencionales, la necesidad de sus pactos con EH Bildu. La gran asimetría moral y estratégica del marco navarro radica en que el PSN y sus socios logran proyectar la ilusión de normalidad democrática al pactar de forma sistemática con los herederos políticos del terrorismo.
Al mismo tiempo, EH Bildu estigmatiza como "barbarie" a toda alternativa de derecha, tal y como la califica un destacado líder de la capital. En este escenario de trincheras, el bloque oficialista opera en Pamplona de manera blindada gracias a una férrea disciplina que anula cualquier disidencia.
Por otra parte, muchos socialistas navarros (por ejemplo, de la Ribera) ven con absoluta estupefacción e indignación cómo el PSN normaliza de forma cotidiana el sentarse a negociar presupuestos y firmar alcaldías con portavoces o expenados de EH Bildu, mientras califica de "línea roja democrática e inadmisible" cualquier contacto o foto con Vox.
El “ponerse de perfil”, en su caso, conduciría a UPN, por ahora partido mayoritario navarro, a una cierta inoperancia institucional e irrelevancia, regalando al bloque progresista el monopolio del poder. No propiciar una posible mayoría real con todas las fuerzas de la derecha levantaría la sospecha de que las prioridades de la formación regionalista han mutado, de su originaria vocación de gobernar la comunidad a una estrategia defensiva enfocada en la preservación de su propia estructura interna en la oposición.
La ambigüedad calculada de UPN plantea una evidente contradicción material, afirmando: "Vox no aspira a gobernar en Navarra. UPN sí. Tendremos la posibilidad de acordar con partidos políticos moderados, útiles y que prioricen el interés de Navarra"… ¿?
El rumbo político general de la nación parece orientado hacia un cambio de ciclo, según la práctica totalidad de los sondeos —excluyendo al CIS—, que vaticinan un bloque alternativo de PP y Vox. Sin embargo, no hay que menospreciar las maquiavélicas estrategias del todavía residente en La Moncloa y sus asesores, habituados a campañas de máxima agitación, posibles decretos de urgencia a través de la Diputación Permanente del Congreso y polarización en la calle para tensionar los plazos electorales.
Si se llegase a producir ese cambio de ciclo en el ámbito nacional, un resultado electoral en clave foral que replique los bloques actuales cronificaría severamente el enfrentamiento institucional entre el Palacio de Navarra y La Moncloa. Con una oposición navarra fragmentada e incapaz de ofrecer una alternativa real, se nos avecina, inevitablemente, una «Navarra en el aire».
JOSE LUIS DIEZ DIAZ – Funcionario foral jubilado