Óscar Puente, Felipe VI y la contradicción del PSOE con las víctimas de ETA
Porque mientras algunos ministros socialistas encuentran tiempo para discutir sobre el rey, las víctimas de ETA siguen necesitando algo mucho más sencillo: memoria, respeto y reconocimiento. No necesitamos discursos grandilocuentes.
Hay declaraciones que deberían obligar a un partido a mirarse al espejo. Las últimas palabras de Óscar Puente sobre el rey Felipe VI son una de ellas.
Que alguien sea republicano es legítimo. También lo es que lo sea un socialista. Pero cuando quien cuestiona públicamente al jefe del Estado es un ministro del Gobierno de España, la cuestión deja de ser una simple opinión personal. Estamos hablando de un miembro de un Gobierno que tiene la obligación de respetar y defender las instituciones constitucionales.
Pero lo verdaderamente preocupante no es solamente lo que dice Puente. Lo preocupante es el PSOE que hay detrás de Puente.
El mismo PSOE que ha convertido a Bildu en un socio parlamentario. El mismo PSOE que ha negociado con Arnaldo Otegi. El mismo PSOE que ha necesitado sus votos para gobernar.
Y aquí hay algo que jamás deberíamos olvidar: ETA asesinó durante décadas y dejó en Navarra una lista de víctimas que no puede convertirse en una nota al pie de la historia.
Por eso hay hechos que duelen especialmente.
Hace 26 años ETA asesinó a Francisco Casanova en Berriozar. Un hombre asesinado simplemente por ser quien era, por vestir un uniforme y por representar a España.
Y cuando recientemente se le rindió homenaje en Berriozar, la ausencia de representantes del PSOE y de la Delegación del Gobierno resulta, como mínimo, difícil de comprender.
Porque mientras algunos ministros socialistas encuentran tiempo para discutir sobre el rey, las víctimas de ETA siguen necesitando algo mucho más sencillo: memoria, respeto y reconocimiento.
No necesitamos discursos grandilocuentes. Necesitamos que quienes representan al Estado estén donde están las víctimas.
Y aquí aparece una contradicción que no podemos ignorar.
Por un lado, un ministro socialista cuestiona públicamente al rey.