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  <title><![CDATA[Navarra.com :: RSS de «Javier Ancín»]]></title>

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    <description><![CDATA[Navarra.com | Noticias Navarra | Actualidad Navarra | San Fermin | Todas las noticias en Navarra.com | Última hora en Navarra Hoy | Deportes Navarra | Esquelas Navarra]]></description>
    <lastBuildDate>Mon, 31 Aug 2026 13:36:11 +0200</lastBuildDate>
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      <title><![CDATA[Navarra.com :: RSS de «Javier Ancín»]]></title>
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  <title><![CDATA[Manifestémonos por Ceuta]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/ceuta-artica-inmigracion-inseguridad-protestas-gestion-psoe/20260831112238658507.html</link>
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  <pubDate>Mon, 31 Aug 2026 11:22:38 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Los ciudadanos de Ceuta son ciudadanos como yo: gente pacífica que no se mete con nadie y solo quiere vivir segura. Esta vez me parece suficiente motivo para abandonar por una tarde mi misantropía y mi sociopatía.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>¿Otra vez hay que contarlo, de verdad, <strong>PSOE</strong>? Venga, pues contémoslo. Que no se diga que no nos damos cuenta de lo que están haciendo con nuestras vidas.</p>

<p>La riada al principio se ve lejos, pero siempre acaba llegando. En <strong>Artica</strong> hay padres que han vuelto a ir a buscar a sus hijos a la parada de la villavesa. Creían que esa parte de la paternidad había terminado cuando los chavales dejaron de ser niños. Te pasas media vida enseñándoles a volver solos a casa y un día los negocios del Gobierno te los devuelven a la infancia.</p>

<p>Cerca funcionan dos <strong>centros de menores extranjeros</strong>. Los vecinos llevan tiempo denunciando problemas y han decidido organizarse. <strong>Artica</strong> se llama Artica porque estamos en <strong>Navarra</strong>. Podría llamarse como tu barrio. Podría llamarse <strong>Ceuta</strong>.</p>

<p>Esto va otra vez por <strong>Remírez</strong>, que anda grabándose vídeos sobre la bondad que exuda, descamisado, hecho un zarrio. La izquierda ha montado con la <strong>inmigración</strong> un negocio extraordinario y después le ha puesto un nombre precioso: humanidad. Tú pagas impuestos, el Gobierno reparte millones y las organizaciones cobran por gestionar centros, plazas y programas.</p>

<p>La humanidad es el eslogan. La factura es de verdad.</p>

<p>Y las consecuencias se reparten gratis por tu barrio. Ellos ganan dinero. Tú ganas disgustos. Miedo. <strong>Inseguridad</strong>. Tener que bajar por la noche a buscar a tu hijo. <em>Txibite</em>, recuerden, tiene escolta, también pagada por todos. Su familia no tiene estos problemas. Ventajas del progresismo: la solidaridad siempre vive en el barrio de otro.</p>

<p>Si protestas, además, eres racista, xenófobo o insolidario. Han conseguido convertir el deseo elemental de vivir tranquilo en una sospecha ideológica. Como si la solidaridad consistiera en dejarse robar. Como si querer que tu hija vuelva sola a casa sin miedo a que la violen fuese fascismo.</p>

<p>Miren quién está en primera línea de las <strong>protestas de Ceuta</strong>: las mujeres. Defendiendo algo tan básico que hasta hace nada no necesitaba pancarta: poder caminar tranquilas por la calle.</p>

<p>Esta semana hemos visto por televisión a uno de los que invadieron <strong>Ceuta</strong> explicar que si unos padres dejan sola a una hija de quince o dieciséis años, «normal que la vayan a violar».</p>

<p>Normal.</p>

<p>Que haya que recordar esto. En fin. No hay una violación normal. No hay una mujer que deba encerrarse en casa para evitarla. No existe una cantidad de solidaridad que obligue a una sociedad libre a retroceder en los <strong>derechos de sus mujeres</strong>.</p>

<p>El miércoles hay <strong>concentraciones frente a los ayuntamientos de España en apoyo a los ceutíes</strong>. El <strong>PSOE</strong> ha decidido no participar porque considera partidista la convocatoria.</p>

<p>Partidista.</p>

<p>Querer vivir tranquilo. Que tus hijos vuelvan solos a casa. Que ninguna mujer tenga miedo de caminar por la calle.</p>

<p>Busca la concentración más cercana y ve.</p>

<p>Yo voy a hacer algo que no hago nunca: ir a una manifestación. Los ciudadanos de <strong>Ceuta</strong> son ciudadanos como yo: gente pacífica que no se mete con nadie y solo quiere vivir segura. Esta vez me parece suficiente motivo para abandonar por una tarde mi misantropía y mi sociopatía.</p>

<p>Ve por <strong>Ceuta</strong>, pero también por tu calle, por tus hijos y por tus hijas. No tienes que odiar a nadie ni pedir perdón por querer vivir tranquilo.</p>

<p>Defender hoy a los ciudadanos de <strong>Ceuta</strong> es defender tu barrio. Pregunten en <strong>Artica</strong> si esos padres van a buscar a sus hijos por ser de izquierdas o de derechas, o por ese miedo mucho más antiguo y universal a que les pase algo. Y eso es todo.</p>
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  <title><![CDATA[Chivite, el triunfo del odio, Ceuta y el negocio de las ONGs]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/chivite-triunfo-odio-ceuta-negocio-ongs/20260828101641658172.html</link>
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  <pubDate>Fri, 28 Aug 2026 10:16:41 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["El problema para la izquierda que vive del negocio negrero es que los ceutíes, que están en el fango, han descubierto en sus propias carnes el pastel de las ONG".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Por la mañana, <strong>María </strong><em><strong>Txibite</strong></em> fue a la peluquería a quitarse la permanente y nos enseñó en Instagram el tatuaje que lleva en el brazo: «Mejor pedir perdón que pedir permiso». Tenemos una presidenta que se ha cosido a la piel una de aquellas frases horteras y cursis de <em>El Muro</em> de la <em>Super Pop</em>. De esas que la gente copiaba después en las carpetas clasificadoras de primero de BUP. «El amor es ciego, pero los vecinos no». Chorradas así. Nivelazo.</p>

<p>Por cierto, niños, no le hagáis ni puto caso a la presidenta: vosotros pedid permiso siempre. Muchas <strong>agresiones sexuales</strong> empiezan precisamente cuando alguien decide que es mejor pedir perdón que pedir permiso.</p>

<p>Por la tarde, descansada ya de su agotadora jornada en la peluquería, <em>Txibite</em> cogió el móvil —o se lo cogió alguien de su equipo, porque esta no publica ni un «buenos días» que no aparezca en el argumentario diario de Ferraz— y puso un tuit. Se acordó de que había sido educada «en valores humanos y cristianos» y llamó «triunfo del odio» a la protesta desesperada de los <strong>ceutíes</strong>.</p>

<p>Esa gente vive con miedo después de la invasión que ha sufrido y siente que el <strong>Gobierno de Sánchez</strong> la ha dejado tirada. Y <em>Txibite</em> concluye que los odiosos son ellos. Lo hace a mil kilómetros de distancia. Anda que no se puso digno su Gobierno cuando unos tractores tocaron la bocina cerca de su casa en Gorraiz. Entonces sí había familias, menores y entornos personales que proteger.</p>

<p>Yo no sé qué esperaba el <strong>PSOE</strong> que sucediera. Pierdes el control de la frontera, dejas a miles de personas tiradas en playas, polígonos y barrios, permites que se sucedan las agresiones y las violaciones, abandonas a los vecinos durante semanas y, cuando finalmente se cabrean, para lo único que te pones a los mandos es para acusarlos de odio.</p>

<p>Qué mala suerte tiene siempre el <strong>PSOE</strong> con los ciudadanos corrientes. Si no somos fascistas, somos racistas.</p>

<p>Los <strong>ceutíes</strong> llevan semanas poniendo sus casas, sus calles, sus comercios, su seguridad y sus hijos. El Gobierno ha puesto algunas ruedas de prensa y sus ministros han acabado tirándose los trastos entre ellos. Ahora llega <em>Txibite</em> y les pide que pongan también la otra mejilla. Ella no pone ninguna, naturalmente. Ella pone un tuit.</p>

<p>El problema para la izquierda que vive del <strong>negocio negrero</strong> es que los ceutíes, que están en el fango, han descubierto en sus propias carnes el pastel de las <strong>ONG</strong>. Las ven como parte del problema. Normal. Las ONG cobran por cada problema que atienden, no por cada problema que solucionan. Sin inmigrantes no hay centros. Sin centros no hay contratos ni subvenciones. Puedes llamarte entidad sin ánimo de lucro y tener muchísimo ánimo de facturar. No es incompatible. Han montado una industria prodigiosa: cuanto peor funciona, más dinero público necesita para seguir funcionando.</p>

<p>Pero <em>Txibite</em> ha encontrado el odio en los ceutíes. Tiene buen ojo para localizarlo cuando no afecta a sus socios. Hace un mes, un grupo de encapuchados entró con barras y porras en una terraza de <strong>Berriozar</strong> y dejó seis heridos entre quienes veían la final del Mundial. El <strong>PSN</strong> empezó queriendo «condenarlo» y terminó dejándolo en «rechazo», una palabra mucho más cómoda para el partido de la ETA que le aprueba los presupuestos. Para rebajar la condena, rebuscaron hasta encontrar una coartada ideológica entre los agredidos.</p>

<p>Así funciona la violencia en la <strong>España del sanchismo</strong>: no te pegan por ser fascista o racista; te llaman fascista o racista para poder pegarte. Para las agresiones <em>aberchándales</em>, hilemos fino; para los pobres ciudadanos de <strong>Ceuta</strong>, volquetes de mierda desde la <strong>Presidencia del Gobierno de Navarra</strong>.</p>

<p>Al final va a resultar que la lucha por los <strong>derechos humanos</strong> que nos ha tocado librar a nosotros es parar el negocio negrero con el que la izquierda se está forrando. Porque no hay nada humanitario en desproteger las fronteras, dejar que entren miles de personas, abandonarlas en una playa y pagar después cientos de millones a una industria para que administre el desastre.</p>

<p>El cristianismo de <em>Txibite</em> consiste en poner la otra mejilla: la nuestra, naturalmente. La de quien paga y padece el negocio, nunca la de quien cobra. Y eso es todo.</p>
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  <title><![CDATA[El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, ya no escucha a las piedras]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/alcalde-pamplona-joseba-asiron-escucha-piedras/20260826102558658028.html</link>
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  <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 10:25:58 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Ahora han aparecido otras piedras, bajo una obra de quienes antes se encadenaban a ellas. Y ahí están, sobre sus palés, sin que nadie las llore. Nadie se encadena".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Circula una foto de cuerpo presente. Los sillares de una <strong>antigua muralla de Pamplona</strong> descansan sobre unos palés de madera. Al fondo espera una excavadora. Lo extraño de la fotografía no son los muertos. Lo extraño es que han desaparecido las plañideras.</p>

<p>Pamplona estaba llena de plañideras cuando las excavadoras no eran las suyas.</p>

<p>Durante veinticinco años nos dieron la murga los <em>aberchándales</em> con la <strong>memoria de las piedras</strong>. Las piedras tenían dignidad, antepasados, casi biografía. Moverlas era un expolio; construir sobre ellas, una profanación. La historia entera de Pamplona parecía caber en un sillar siempre que hubiera alguien de <strong>UPN</strong> intentando moverlo.</p>

<p>Por si queda algún ingenuo: no amaban las piedras. Amaban llorarlas cuando podían echarle la culpa a otro.</p>

<p>La <strong>Plaza del Castillo</strong> fue su gran velatorio. Bajo las obras del aparcamiento aparecieron restos y durante años nos explicaron que aquella infraestructura se había levantado sobre el cadáver de Pamplona. Hubo pancartas, indignación y toneladas de sensibilidad arqueológica.</p>

<p>Al menos de aquello quedó algo para los vivos. Más de veinte años después, el <strong>aparcamiento de la Plaza del Castillo</strong> sigue lleno. Sirvió para que el <strong>Casco Viejo</strong> pudiera seguir siendo una parte de la ciudad y no un museo. Porque conservar una ciudad no consiste en embalsamarla. Consiste en conseguir que la vida siga ocurriendo dentro.</p>

<p>Los principios absolutos se conservan mucho mejor en la oposición. No hay presupuestos, plazos ni obras capaces de estropearlos. Todo puede salvarse, nada debe tocarse y cualquier renuncia pertenece siempre a la maldad del que gobierna. El problema empieza cuando llegas al sillón y descubres que la realidad también tiene derecho a voto.</p>

<p>El poder tiene también sus propias palabras. Lo que desde la pancarta era expolio, desde el despacho <em>aberchándal</em> se convierte en actuación. La profanación, obra pública. No hace falta cambiar de principios cuando basta con cambiarles el nombre. Y las piedras, que tienen memoria según quién las desentierre, tampoco pueden protestar por el cambio de vocabulario.</p>

<p>Ahora han aparecido otras piedras, bajo una obra de quienes antes se encadenaban a ellas. Y ahí están, sobre sus palés, sin que nadie las llore. Nadie se encadena. Nadie escucha el lamento de los siglos. Las plañideras que tanto lloraron en la <strong>Plaza del Castillo</strong> pasan ahora junto al cadáver sin detenerse.</p>

<p>Este muerto ha tenido la mala suerte de aparecer bajo una obra suya.</p>

<p>La <strong>muralla que defendió Pamplona</strong> no ha podido defenderse de los <em>aberchándales</em>. La han dejado de cuerpo presente y nadie ha venido a llorarla.</p>

<p>Las plañideras ya tienen la <strong>alcaldía</strong>. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[La España del PSOE: trabajar cada vez más para vivir peor y sin saber ya para qué]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/espana-psoe-trabajar-cada-vez-mas-vivir-peor-saber-que/20260824112230657797.html</link>
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  <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 11:22:30 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["El PSOE actual, incapaz de democratizar la prosperidad, ha decidido democratizar la renuncia. Primero te impide alcanzar las cosas. Después te enseña a sentirte moralmente superior por no tenerlas".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p data-start="0" data-end="538">El otro día, buceando en el trastero familiar, encontré mis primeros <strong data-start="69" data-end="79">esquís</strong>. Son los únicos que guardo y, pensándolo bien, los únicos que todavía tengo. De chaval fui <strong data-start="171" data-end="184">ahorrando</strong> para comprármelos. Amontonaba monedas de cien pesetas y, cuando reunía suficientes, las cambiaba por un billete de mil; después, por uno de cinco mil, por uno de diez mil, hasta que un día pude entrar en la tienda y pagarlos. Tuve otros pares, seguramente mejores, pero a ninguno le cogí tanto cariño. Aquellos los había querido mucho antes de tenerlos.</p>

<p data-start="540" data-end="1139">Al verlos pensé también en cuánto hacía que no esquiaba. Pum. Se acabó. Las cosas nos las van quitando así, sin ceremonia, y uno tarda años en darse cuenta de que ya no las hace. ¿Por qué dejamos de esquiar? Yo qué sé. Quizá porque se volvió muy caro. O quizá porque todo lo demás fue encareciéndose hasta que ya no quedó dinero para esquiar. El caso es que antes hacíamos cosas que ahora tenemos que pensárnoslas mucho o directamente no pensar en ellas, porque ya ni podemos planteárnoslas. Durante unos años hasta volar pareció democratizarse. Ahora yo me doy por contento si cojo un avión al año.</p>

<p data-start="1141" data-end="1610">Antes <strong data-start="1147" data-end="1158">ahorrar</strong> era algo bonito. Cada moneda reducía la distancia entre el deseo y la realidad. Uno quería algo, trabajaba, esperaba y, finalmente, algunas veces lo conseguía. Parece poca cosa, pero sobre aquella mecánica se levantaban las vidas. La vida ofrecía una promesa bastante sencilla: trabaja, prospera, cómprate una <strong data-start="1469" data-end="1477">casa</strong>, ten un <strong data-start="1486" data-end="1495">coche</strong>, forma una familia, viaja y conoce mundo. La <strong data-start="1541" data-end="1565">prosperidad material</strong> no era una culpa. Era una forma de libertad.</p>

<p data-start="1612" data-end="1980">Ahora muchos trabajan únicamente para renovar el mes. El sueldo entra en la cuenta y sale inmediatamente por un enjambre de tuberías: <strong data-start="1746" data-end="1802">alquiler, comida, electricidad, agua, gas, impuestos</strong>. Durante unas horas el dinero lleva tu nombre, pero nunca llega a pertenecerte. Cuando termina el mes no has construido nada. Solo has conseguido que no te corten los servicios.</p>

<p data-start="1982" data-end="2566">Luego aparece algún jubilado que se pasó la vida laboral —desde finales de los setenta hasta mediados de los dos mil— de enlace sindical, sin pegar un palo al agua. Encima, lo prejubilaron con todos los honores en la flor de la vida. Ahora cobra la pensión máxima en catorce pagas y reprocha a los jóvenes que tengan Netflix. Como si el problema de la <strong data-start="2334" data-end="2346">vivienda</strong> fueran doce euros de series. No entiende que el pacto está roto. Mientras reúnes dinero para la entrada de un piso, el piso se aleja más deprisa. Antes ahorrar era acercarse. Ahora es nadar hacia un barco que se marcha.</p>

<p data-start="2568" data-end="2991">En los últimos cincuenta años, el <strong data-start="2602" data-end="2610">PSOE</strong> ha gobernado España la mayoría del tiempo. <strong data-start="2654" data-end="2671">Pedro Sánchez</strong> lleva más de ocho años en la <strong data-start="2701" data-end="2712">Moncloa</strong>, el tiempo necesario para sacarse dos carreras universitarias. España no es un país que el PSOE se haya encontrado: es, en gran medida, el país que el PSOE ha hecho. No puede presentarse como el comentarista sorprendido de una realidad de la que ha sido su principal arquitecto.</p>

<p data-start="2993" data-end="3410">Su gran hallazgo ideológico ha consistido en convertir el fracaso en doctrina. Como no ha conseguido que puedas comprarte una casa, te explica que poseer es antiguo y sospechoso. Como no puedes viajar, te cuenta que el turismo destruye las ciudades. Como no puedes permitirte un coche nuevo, te prohíbe utilizar el viejo porque contamina. No expulsan los coches de las ciudades. <strong data-start="3372" data-end="3410">Expulsan los coches de los pobres.</strong></p>

<p data-start="3412" data-end="3790">La vieja izquierda quería que un obrero pudiera comprarse un coche, llevar a su familia a conocer el mar y disfrutar de aquello que antes pertenecía únicamente a los ricos. El PSOE actual, incapaz de <strong data-start="3612" data-end="3643">democratizar la prosperidad</strong>, ha decidido <strong data-start="3657" data-end="3685">democratizar la renuncia</strong>. Primero te impide alcanzar las cosas. Después te enseña a sentirte moralmente superior por no tenerlas.</p>

<p data-start="3792" data-end="4198">A cambio nos han puesto un teléfono en la mano para que no molestemos demasiado. <strong data-start="3873" data-end="3885">Facebook</strong> sustituye a los amigos; <strong data-start="3910" data-end="3921">Twitter</strong>, a la influencia y a la protesta; <strong data-start="3956" data-end="3966">Tinder</strong>, al amor y al sexo; <strong data-start="3987" data-end="4000">Instagram</strong>, a los viajes y la buena vida. No viajas, pero ves viajar. No tienes casa, coche ni vacaciones, pero puedes contemplar durante horas las casas, los coches y las vacaciones de quienes sí los tienen.</p>

<p data-start="4200" data-end="4681">El otro día, haciendo <em data-start="4222" data-end="4230">scroll</em>, Instagram me enseñó a <strong data-start="4254" data-end="4278">Patxi López en Osaka</strong>. Me parece estupendo que viaje. Viajar abre la cabeza y conocer mundo nos hace mejores, o eso decía la izquierda cuando todavía aspiraba a que pudiera hacerlo todo el mundo. Lo que toca los cojones es que el partido que convierte nuestros vuelos en culpabilidad climática exhiba después los de sus dirigentes como contenido. Tú no viajes, que destruyes el planeta. Ya va Patxi por ti y te enseña Japón.</p>

<p data-start="4683" data-end="5097">En fin. A aquellos esquís no les tuve cariño por los esquís, sino por el camino que conducía hasta ellos. Me enseñaron que <strong data-start="4806" data-end="4844">trabajar servía para alcanzar algo</strong>. El PSOE lleva décadas construyendo una España en la que cada vez más gente trabaja sin saber para qué. Quizá para pagar a quienes después te explican que vivir peor es bueno para el planeta mientras ellos te enseñan Japón por Instagram. Y eso es todo.</p>
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  <title><![CDATA[Txibite y el negocio de la humanidad]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/chivite-negocio-humanidad/20260821112049657552.html</link>
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  <pubDate>Fri, 21 Aug 2026 11:20:49 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["No me diga cuántos menores más puede acoger Navarra, presidenta. Dígame cuánto cuesta cada plaza, quién cobra ese dinero y cuántos menores es capaz de proteger".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La presidenta <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/politica/chivite-confirma-que-navarra-cumplira-acogida-menores-migrantes-todavia-desconoce-cuantos-llegaran/20260820115532657485.html"><em>Txibite</em> dice que </a><strong><a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/politica/chivite-confirma-que-navarra-cumplira-acogida-menores-migrantes-todavia-desconoce-cuantos-llegaran/20260820115532657485.html">Navarra todavía puede acoger más menores inmigrante</a>s</strong>. Por humanidad. Yo, si es por humanidad, casi preferiría mandarlos a <strong>Eton</strong>. Nos iba a salir parecido de precio.</p>

<p>El <strong>Gobierno de Navarra</strong> adjudicó por <strong>2,19 millones de euros anuales</strong> la gestión de <strong>40 plazas del centro de acogida de menores migrantes de Marcilla</strong>. Salen a unos <strong>55.000 euros por plaza y año</strong>. Eton, uno de los internados más elitistas del mundo, cuesta <strong>65.673 libras al año</strong>. No son servicios equivalentes, naturalmente. Eton aloja y alimenta a sus alumnos y, además, les proporciona una de las educaciones más exclusivas del planeta. <em>Txibite</em> ha conseguido que Eton empiece a parecer barato. Enhorabuena.</p>

<p>Cuando alguien factura al Gobierno de Navarra por una <strong>plaza de acogida</strong> cantidades que permiten compararlas con Eton, a mí me deja de interesar su superioridad moral y empieza a interesarme su contabilidad.</p>

<p>Porque ese es el prodigio de la <strong>industria de la acogida</strong>: convertir la humanidad en una actividad económica y conseguir que preguntar quién gana dinero con ella parezca inhumano. Sin menores no hacen falta tantas plazas. Sin plazas no hacen falta tantos contratos. Sin contratos no hay facturación.</p>

<p>La desgracia ajena convertida en materia prima.</p>

<p>Pero hablemos de humanidad, que es la palabra que ha elegido la presidenta de Navarra mientras las preguntas incómodas quedan fuera de la conversación: <strong>quién presta esos servicios, cuánto cobra y por qué cuesta lo que cuesta</strong>.</p>

<p>Imaginen que un menor navarro aparece solo en Dinamarca. Navarra reclama hacerse cargo de él, pero los daneses anuncian que no lo devuelven. Dinamarca es más rica, tiene mejores servicios y, por humanidad, considera preferible tutelarlo allí, en la <em>Comunidad Foral de Jutlandia</em>.</p>

<p>Nos parecería una barbaridad.</p>

<p>Pues <strong>Marruecos</strong> también tiene un Gobierno que ha reclamado el retorno de sus <strong>menores no acompañados</strong>. Ser más pobre que Navarra no lo convierte en una Administración incapaz de hacerse cargo de sus propios ciudadanos. Tampoco hablamos de un Estado fallido: organizará con España y Portugal el <strong>Mundial de 2030</strong> y cerca de Casablanca está levantando un estadio para <strong>115.000 espectadores</strong>. Para algunas cosas parece que Marruecos sí existe.</p>

<p>La humanidad no consiste en quedarse con un niño porque España sea más rica que su país. También puede consistir en ayudarlo a volver.</p>

<p>Además, ¿para qué quiere tutelar a más menores <em>Txibite</em> si luego no es capaz de garantizar la <strong>protección de los que ya tutela</strong>?</p>

<p>¿Nadie se acuerda de aquel caso de hace un par de años? <strong>Tres menores tuteladas por el Gobierno de Navarra fueron prostituidas por adultos</strong>. La Audiencia Provincial condenó a los dos principales responsables a <strong>39 y 29 años de prisión</strong>.</p>

<p>Tres niñas.</p>

<p>El Gobierno de Navarra era su tutor. Tutelar no consiste en encontrar una cama, adjudicar una plaza y pagar una factura. Significa asumir una de las responsabilidades más graves que puede asumir una Administración pública: <strong>proteger a un menor que está bajo su cuidado</strong>.</p>

<p>Y aquellas tres niñas no fueron protegidas de quienes las prostituyeron.</p>

<p>Así que tenemos plazas que cuestan cifras comparables a las de uno de los internados más elitistas del planeta y un Gobierno que presume de humanidad mientras tres menores bajo su tutela acabaron en manos de adultos que las prostituyeron.</p>

<p>Y encima el malo soy yo por preguntar.</p>

<p>Es un mecanismo formidable: <strong>la solidaridad se factura a precio de internado inglés de lujo</strong> y las preguntas sobre la factura se despachan como falta de humanidad.</p>

<p>Así que no me diga cuántos menores más puede acoger Navarra, presidenta. Dígame <strong>cuánto cuesta cada plaza, quién cobra ese dinero y cuántos menores es capaz de proteger</strong>. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El Asiron candidato llamaría fascista al alikate Asiron]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/asiron-candidato-llamaria-fascista-alikate-asiron/20260819111952657372.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/asiron-candidato-llamaria-fascista-alikate-asiron/20260819111952657372.html#comentarios-657372</comments>
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  <pubDate>Wed, 19 Aug 2026 11:19:52 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Lo fascinante de los <em data-start="2671" data-end="2686">aberchándales</em> es que jamás rectifican. Hacen aquello contra lo que se manifestaban y continúan teniendo razón".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p data-start="63" data-end="518">Más vale que <strong data-start="76" data-end="95">existe&nbsp;internet</strong> y se puede&nbsp;consultar la hemeroteca, porque, a mi provecta edad, uno empieza a sospechar que algunas cosas que recuerda son fantasía. Yo recordaba a los <em data-start="248" data-end="263">aberchándales</em> montando hace cinco años unos pollos cojonudos por la implantación de la <strong data-start="337" data-end="365">zona azul en la Chantrea</strong>. Manifestaciones, miles de firmas, parquímetros saboteados y el <strong data-start="430" data-end="451">partido de la ETA</strong> exigiendo que se escuchara a los vecinos antes de imponerles nada.</p>

<p data-start="520" data-end="542">Lo he mirado. Ocurrió.</p>

<p data-start="544" data-end="822">Es más, en marzo de 2025, con <strong data-start="574" data-end="584">Asiron</strong> ya de <em data-start="591" data-end="600">alikate</em>, todavía defendían revertir aquella zona azul porque así lo pedía el barrio. Ya se les ha pasado. Ahora los del <strong data-start="713" data-end="734">partido de la ETA</strong> van a convertir mil plazas gratuitas de la <strong data-start="778" data-end="803">Milagrosa y Arrosadia</strong> en plazas de pago.</p>

<p data-start="824" data-end="1038">¿Es bueno? ¿Es malo? Ni idea. Con los <em data-start="862" data-end="877">aberchándales</em> nunca se sabe. Lo que ayer era una imposición intolerable hoy hay que callar y acatar, fascistas. El parquímetro es el mismo. Solo ha cambiado quien lo instala.</p>

<p data-start="1040" data-end="1125">El problema de <strong data-start="1055" data-end="1065">Asiron</strong> es que tiene enfrente a un opositor implacable: <strong data-start="1114" data-end="1124">Asiron</strong>.</p>

<p data-start="1127" data-end="1440">El Asiron candidato se manifestó contra la desaparición de <strong data-start="1186" data-end="1221">45 árboles de la calle Sangüesa</strong>. El <em data-start="1226" data-end="1242">alikate Asiron</em> gobernaba cuando se talaron <strong data-start="1271" data-end="1288">102 en Beloso</strong>. Hace unas semanas volvieron las motosierras a <strong data-start="1336" data-end="1350">Ermitagaña</strong> y volvieron las protestas vecinales porque desaparecían árboles y sombra en pleno verano.</p>

<p data-start="1442" data-end="1553">¿Había que talarlos? Ni idea. Pregúntenle al Asiron candidato. Seguro que encontraba un árbol al que abrazarse.</p>

<p data-start="1555" data-end="1918">Con todo, mi Asiron favorito es el del <strong data-start="1594" data-end="1610">sinhogarismo</strong>. En septiembre de 2023, su partido exigía que, ante la gente durmiendo en la calle, no se entrara en «un debate estéril de competencias». Trece días antes de convertirse en <em data-start="1784" data-end="1793">alikate</em>, Asiron calificaba aquella situación de «inaceptable». Al llegar convirtió en su primer objetivo que nadie durmiera al raso.</p>

<p data-start="1920" data-end="1996">Dos años después, <strong data-start="1938" data-end="1995">más de 200 personas duermen en las calles de Pamplona</strong>.</p>

<p data-start="1998" data-end="2273">Ahora resulta que el problema es complejo. Claro que es complejo. Para solucionar problemas complejos te pagan. Los sencillos los solucionamos nosotros en casa. Si no puedes, que pase el siguiente. Gobernar consiste precisamente en conseguir que los problemas dejen de serlo.</p>

<p data-start="2275" data-end="2629">A veces imagino al <strong data-start="2294" data-end="2314">Asiron candidato</strong> paseando por la Pamplona del <em data-start="2344" data-end="2360">alikate Asiron</em>. Ve los parquímetros y exige escuchar a los vecinos. Ve las motosierras y convoca una protesta. Encuentra a alguien durmiendo en la calle y denuncia que el Ayuntamiento se esconde detrás de las competencias. Finalmente pregunta quién es el responsable de todo aquello.</p>

<p data-start="2631" data-end="2648">Le dan un espejo.</p>

<p data-start="2650" data-end="2783">Lo fascinante de los <em data-start="2671" data-end="2686">aberchándales</em> es que jamás rectifican. Hacen aquello contra lo que se manifestaban y continúan teniendo razón.</p>

<p data-start="2785" data-end="2897">Cualquier día Asiron abre un diario <em data-start="2821" data-end="2834">aberchándal</em> y se encuentra en portada, metido en una diana. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[El PSOE levanta fronteras en Ceuta contra las mujeres violadas]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/psoe-levanta-ceuta-fronteras-mujeres-violadas/20260817111859657148.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/psoe-levanta-ceuta-fronteras-mujeres-violadas/20260817111859657148.html#comentarios-657148</comments>
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  <pubDate>Mon, 17 Aug 2026 11:18:59 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[El feminismo que prometió colocar a la mujer en el centro ha terminado colocando allí al hombre. Necesita conocer su origen, su religión y su casilla ideológica antes de decidir cuánto vale políticamente el sufrimiento de ella.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p data-start="0" data-end="262">Detrás del ruido que monta el <strong data-start="30" data-end="38">PSOE</strong> con cada asunto para pirarse de rositas suele quedarse lo importante. Arman la bulla, levantan polvo y, cuando se asienta, resulta que debajo sigue esperando el problema que solo ellos, como <strong data-start="230" data-end="242">Gobierno</strong>, podían solucionar.</p>

<p data-start="264" data-end="828">Desde la invasión de <strong data-start="285" data-end="294">Ceuta</strong> a finales de julio, según fuentes de la <strong data-start="335" data-end="352">Guardia Civil</strong> que leímos en la prensa esta última semana, se han registrado <strong data-start="415" data-end="445">quince agresiones sexuales</strong>. Quince. Más de una al día. Entre las víctimas hay menores. Una niña de diez años aparece en uno de los últimos casos investigados. En España tenemos hasta un ministerio dedicado a proteger la libertad de las mujeres, pero estos días, lejos de su estruendo propagandístico habitual, se han quedado muditos, como uno de los siete trabajadores de talla no normativa de <em data-start="813" data-end="827">Blancanieves</em>.</p>

<p data-start="830" data-end="897">Y sabemos cómo suena el estruendo. Sobre todo cuando no hace falta.</p>

<p data-start="899" data-end="1583">El <strong data-start="902" data-end="923">feminismo oficial</strong> ha desarrollado durante años un instrumental de precisión extraordinario. Una especie de nanotecnología contrapatriarcal capaz de encontrar machismo en partículas que el ojo humano no alcanzaba a distinguir. Abrir demasiado las piernas en el metro mereció un nombre en inglés rimbombante, <em data-start="1213" data-end="1227">manspreading</em>, campañas públicas y hasta señalamientos a inofensivos ciudadanos en los transportes públicos. Llegamos a medir la <strong data-start="1343" data-end="1364">opresión machista</strong> por la distancia que había entre las rodillas de un señor sentado en un vagón. Quince agresiones sexuales después, el instrumental se ha averiado. No opera con muestras tan evidentes. Se atasca, se empacha de realidad.</p>

<p data-start="1585" data-end="2042">España es uno de esos países tan administrativamente desarrollados que hasta la indignación tiene ministerio. Hay presupuesto, altos cargos, asesores, observatorios, campañas, protocolos y un vocabulario completo para cada milímetro de la opresión. <strong data-start="1834" data-end="1845">Sánchez</strong> dispone de toda una maquinaria estatal para defender la <strong data-start="1902" data-end="1929">libertad de las mujeres</strong>. Lo extraordinario es que la maquinaria solo arranca cuando el combustible electoral tiene el octanaje correcto.</p>

<p data-start="2044" data-end="2190">España aprendió con <strong data-start="2064" data-end="2077">La Manada</strong> que una agresión sexual podía convertirse en un asunto de Estado. Ahora estamos aprendiendo que no todas pueden.</p>

<p data-start="2192" data-end="2474">El <strong data-start="2195" data-end="2216">feminismo oficial</strong> administra la indignación como una aduana ideológica. Antes de dejar pasar a una víctima, inspecciona al agresor. En la ventanilla de Igualdad piden documentación, pero no la de ella. La de él. No importa el pasaporte de la víctima. Importa el del violador.</p>

<p data-start="2476" data-end="2575">Si te violan, ahí sí hay fronteras. Y esas la izquierda las defiende con toda su potencia de fuego.</p>

<p data-start="2577" data-end="3056">Mujer, procura que te viole el tío correcto. Blanco, español, católico y de derechas. Ese es el violador perfecto para el <strong data-start="2699" data-end="2720">feminismo oficial</strong>. Con él tienes asegurados pancartas, comunicados, minutos de televisión, declaraciones solemnes y toda la artillería moral del Estado. Si tu agresor pertenece a alguno de los colectivos que su relato necesita proteger, te conviertes en una víctima incómoda. Una de esas desgracias que cotizan a la baja en el mercado de la indignación.</p>

<p data-start="3058" data-end="3413">El feminismo que prometió colocar a la mujer en el centro ha terminado colocando allí al hombre. Necesita conocer su origen, su religión y su casilla ideológica antes de decidir cuánto vale políticamente el sufrimiento de ella. Castiga con entusiasmo conductas diminutas y pierde la voz ante <strong data-start="3350" data-end="3372">delitos gravísimos</strong> cuando condenarlos estropea sus relatos.</p>

<p data-start="3415" data-end="3703">Ese es el verdadero fracaso del feminismo oficial. No haber exagerado tantas veces el machismo, sino haber terminado relativizándolo cuando no le conviene. Una causa empieza a pudrirse cuando necesita que algunas víctimas hagan menos ruido para que sus ideas puedan seguir teniendo razón.</p>

<p data-start="3705" data-end="3804">En <strong data-start="3708" data-end="3717">Ceuta</strong> ya son quince. Pero no todas las víctimas consiguen cruzar la frontera. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Osasuna contra Tebas, el dios chiflado del tiempo]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/osasuna-tebas-dios-chiflado-tiempo/20260814114245656886.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/osasuna-tebas-dios-chiflado-tiempo/20260814114245656886.html#comentarios-656886</comments>
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  <pubDate>Fri, 14 Aug 2026 11:42:45 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>La entrada sigue ahí. La reserva también. Lo único que ha desaparecido es el partido. Porque LaLiga no cambia un partido de día. Te cambia a ti el día. Con Tebas, el eclipse habría sido otro día. Y eso es todo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hace años convirtieron <strong>la Liga</strong> en una tableta de chocolate derretida. Las onzas siguen dibujadas en el envoltorio —jornada 4, jornada 17, jornada 31—, pero dentro ya no hay manera de separarlas. Un partido el viernes, cuatro el sábado, otros el domingo, alguno el lunes y uno que se aplaza y aparece tres meses después como una multa de tráfico en el buzón de casa. Haces memoria, pero ya no sabes dónde estaba aquel kilómetro ni a qué velocidad pasaste por allí.</p>

<p>Molaba más cuando las onzas se podían partir. Cada domingo —o el sábado, si te tocaba el partido que echaban por la tele a la hora de cenar— sabía que <strong>Osasuna</strong> estaba en la 7, en la 23 o que quedaban cuatro jornadas para terminar. Ahora empieza la Liga y vuelvo a no tener ni idea de dónde estamos. Cualquier año le entregan la Copa al campeón en la primera jornada y luego ya vamos viendo cómo ha ocurrido, como con <strong>Santiago Nasar</strong>.</p>

<p>El fútbol era un espectáculo dominical y tenía su sitio en la semana. Llegaba el domingo, jugaba <strong>Osasuna</strong>, jugaban los demás y después había una clasificación que servía para algo bastante elemental: saber dónde estábamos. El lunes, de vuelta al colegio, hablábamos del partido y pasábamos la semana entera fantaseando con el siguiente.</p>

<p>Había menos fútbol y pensábamos más en él. Ahora tenemos fútbol prácticamente todos los días. Me llegan notificaciones de resultados de partidos que no sabía ni que se estuvieran jugando. Antes había jornada. <strong>Ahora hay contenido.</strong></p>

<p>Y este año hemos conseguido lo imposible: ya no sabemos ni cuál es la primera jornada. <strong>Osasuna va a jugar primero la segunda y después la primera.</strong> Tenía que empezar la Liga este domingo en Vigo contra el <strong>Celta</strong>, pero un hongo ha dejado impracticable el césped de <strong>Balaídos</strong>. En mitad del caos, Celta y Osasuna se ponen de acuerdo: jugar el 24 o 25 de septiembre, durante el parón de selecciones. Problema resuelto.</p>

<p>Pues tampoco. Hasta el caos es de <strong>Tebas</strong>, una especie de dios chiflado del tiempo que no permite a los humanos decidir qué hacer con él.</p>

<p><strong>LaLiga</strong> decide que se juegue el jueves 27 de agosto. Osasuna tendrá que jugar el lunes 24 contra el <strong>Levante</strong> y, tres días después, hacerlo en Vigo. Los dos clubes que tienen que disputar el partido estaban de acuerdo sobre cuándo jugarlo, pero resulta que son los únicos que no pueden decidirlo. Todo normal. Circule.</p>

<p>Y luego estamos los aficionados, que somos los únicos que seguimos viviendo en la Liga de antes, la de las onzas enteras. Anda, mira, estoy por Galicia y Osasuna juega el domingo en Vigo. ¿Por qué no vamos? Entrada comprada, hotel reservado, cuadrilla convencida. Y el jueves te dicen que el domingo ya no existe. La entrada sigue ahí. La reserva también. <strong>Lo único que ha desaparecido es el partido.</strong></p>

<p>Porque <strong>LaLiga no cambia un partido de día. Te cambia a ti el día.</strong></p>

<p>Con <strong>Tebas</strong>, el eclipse habría sido otro día. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Pedro Sánchez es un jetas con balcones al eclipse]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/pedro-sanchez-es-jetas-balcones-eclipse/20260812105934656644.html</link>
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  <pubDate>Wed, 12 Aug 2026 10:59:34 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>El dinero pesa menos, las distancias se acortan, 62 segundos justifican horas de logística y los caprichos dejan de ser caprichos para convertirse en operaciones de Estado.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Anda, mira, pobrecito, <strong>Pedro Sánchez</strong> se ha cansado de mirar el fondo del mar y hoy quiere mirar al cielo. El presidente interrumpirá sus <strong>vacaciones en La Mareta</strong>, las suyas, las de su familia y amigos, y las de todo el personal que inevitablemente veranea alrededor de un presidente, para viajar desde <strong>Lanzarote hasta Guadalajara</strong> y contemplar el <strong>eclipse total de Sol</strong>. En el <strong>Observatorio de Yebes</strong> la oscuridad completa durará poco más de un minuto. Hay gente que se cruza España durante horas en un autobús por amor. Sánchez se la cruza en helicóptero y avión oficial, pagados con <strong>dinero público</strong>, por 62 segundos.</p>

<p>La excursión, con todo, tiene su coña. Explica bastante bien qué le pasa a uno cuando lleva demasiados años en el poder. Si tú estás de vacaciones en Lanzarote y se te ocurre que quieres ver el eclipse en Guadalajara, miras vuelos, horarios, alquiler de coche, regreso y precios. Al cabo de cinco minutos decides que el eclipse desde Lanzarote tampoco estará tan mal. Y te convences de que así cuidas el planeta, evitando todas esas emisiones contaminantes por un capricho.</p>

<p>Pero eso es porque no eres poderoso.</p>

<p>El poder empieza cuando Guadalajara deja de estar lejos de Lanzarote y pasa a estar a una llamada. Manolo, prepáralo todo, que quiero ver el eclipse. Un deseo privado se convierte en orden pública, con toda la <strong>infraestructura del Estado</strong> detrás: seguridad, escoltas, pilotos, conductores, coordinación, helicóptero y avión. Qué tío. Hasta su ocio necesita el aparato del Estado.</p>

<p>Ya lo vimos hace unos días bajo el agua. Sánchez ha aprovechado sus vacaciones para bucear y ni siquiera eso puede hacerlo como cualquier persona: contratar una empresa local, pagarla y que lo lleven a la zona de inmersión. Sus salidas han movilizado también medios y agentes del <strong>GEAS de la Guardia Civil</strong>. Ayer el Estado acompañaba al presidente bajo el Atlántico. Hoy lo acompaña hasta el Sol.</p>

<p>Mientras tanto, <strong>Ceuta</strong> gestiona sola las consecuencias de su última <strong>crisis migratoria</strong>. Sánchez no interrumpió sus vacaciones para volver allí. Para Guadalajara, sí. Quizá llevamos toda la vida midiendo mal las distancias: Ceuta puede quedar más lejos de Lanzarote que un eclipse de un minuto.</p>

<p>Y la factura no termina aquí, que suma y sigue. El Gobierno ha destinado unos <strong>70.000 euros</strong> a distintas actuaciones de acondicionamiento del <strong>Observatorio de Yebes</strong> con motivo del eclipse. No es una cifra que vaya a arruinar un país, y precisamente por eso funciona: 70.000 euros son demasiado pocos para provocar un escándalo, pero suficientes para que un capricho privado adquiera apariencia institucional.</p>

<p>Si se fijan un poco, el poder termina haciendo cosas muy raras con las medidas. El dinero pesa menos, las distancias se acortan, 62 segundos justifican horas de logística y los caprichos dejan de ser caprichos para convertirse en <strong>operaciones de Estado</strong>.</p>

<p><strong>Pessoa</strong> dejó escrito un consejo bastante más barato: «Siéntate al sol. Abdica / y sé rey de ti mismo».</p>

<p>Sánchez ha entendido perfectamente lo de sentarse al sol. Lo de abdicar se le está haciendo más cuesta arriba. Después de tantos años, quizá sea difícil renunciar a una vida en la que basta con desear algo para que alguien conteste: a sus órdenes, presidente. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Las cosas duran más de lo que duran]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/cosas-duran-mas-que-duran/20260810113732656542.html</link>
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  <pubDate>Mon, 10 Aug 2026 11:37:32 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Hay cosas que empiezan mucho antes de suceder y terminan mucho después de haber terminado. Jep Gambardella llega a viejo y todavía recuerda a una chica con la que apenas estuvo unas horas de su juventud en <em>La gran belleza</em>.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>¿Cuánto dura el <strong>tiempo</strong>?</p>

<p>Hace unos años corrí unos <strong>1.500 kilómetros</strong>. Sin más. Por hacer algo. Un pequeño reto que no llegó a ninguna parte. En círculos. Lo recuerdo como una época en la que estaba todo el día corriendo. Dale que te pego. Zapatillas, cuestas, pulsaciones, kilómetros. Como Forrest Gump, pero sin forrarme después montando una empresa de gambas. No mejoró nada. No cambió nada.</p>

<p>El otro día encontré el resumen de aquel año en la aplicación del pulsómetro: <strong>140 horas</strong>. Cinco días y veinte horas. Ni siquiera conseguí gastar una semana de las 52 que tenía aquel año. ¿Qué hice los otros <strong>359 días</strong>? Desde siempre he sospechado que las cuentas del tiempo están amañadas.</p>

<p>A los diecisiete años me fui un mes a <strong>Bournemouth</strong> con unos amigos a estudiar inglés. Estudiar inglés es una manera generosa de explicar aquello. Nos pasaron tantas cosas que treinta años después seguimos hablando del viaje cuando nos juntamos. Las mismas historias. Aquella noche. Aquella chica. Aquellos pubs en los que nos colábamos con el carnet joven falsificado. Aquella movida con la policía. Aquella estupidez que hizo uno y que el interesado sostiene que jamás ocurrió así.</p>

<p>Si sumáramos todas las horas que hemos pasado recordando aquel mes, seguramente ya serían más de las que estuvimos allí. Borges escribió sobre unos cartógrafos obsesionados con la exactitud que acabaron construyendo un mapa del tamaño del territorio. Mis amigos y yo llevamos treinta años levantando un mapa de Bournemouth que probablemente ya es más grande que Bournemouth. Nos fuimos un mes a los diecisiete años y todavía no hemos vuelto del todo.</p>

<p>Pasado mañana veremos un <strong>eclipse total de Sol</strong>. La oscuridad durará poco más de un minuto y llevamos semanas hablando de ella. Horarios, gafas, lugares desde donde verlo, nubes que pueden llegar justo a tiempo para jodernos el acontecimiento astronómico del siglo. El año que viene hay otro en España, por el sur, por si te lo pierdes. Después emplearemos mucho más de un minuto en recordarlo. ¿Te acuerdas del eclipse?</p>

<p>Hay cosas que empiezan mucho antes de suceder y terminan mucho después de haber terminado. Jep Gambardella llega a viejo y todavía recuerda a una chica con la que apenas estuvo unas horas de su juventud en <em>La gran belleza</em>. <strong>Un minuto puede durar cuarenta años. Una noche puede no terminar nunca.</strong></p>

<p>Luego están los <strong>veranos</strong>. Los de mi infancia tenían provincias. Entre el último día de colegio y el primero del curso siguiente cabía una extensión de tiempo hoy administrativamente imposible. Una tarde después de comer, cuando no ocurría absolutamente nada, podía durar tres semanas. Comíamos pipas en la <strong>Vuelta del Castillo</strong> y aquellas tardes tenían varias estaciones.</p>

<p>Ahora el verano contiene <strong>San Fermín</strong>, una visita fugaz a la playa que reservaste meses antes para no quedarte sin el apartamento que te gusta, cuatro cenas, un par de fines de semana y, cuando consigues enterarte de que ha empezado, alguien comenta que los días ya acortan. Hace frío. ¿Qué harás este invierno? Nada. Pasarlo.</p>

<p><strong>Los relojes no mienten. El tiempo sí.</strong> Hay tardes de la juventud analógica de las que no tengo una sola fotografía y todavía conservan luz, temperatura y brisa. De algunos años recientes tengo tres mil fotos en el móvil y no recuerdo casi nada. De adulto, los días comunes no dejan huella. Y lo son casi todos.</p>

<p>Miro otra vez la aplicación. <strong>1.500 kilómetros. 140 horas. Cinco días y veinte horas.</strong> Ahí están todos los kilómetros, perfectamente contabilizados. Puedo ver incluso por dónde pasé.</p>

<p>De los otros <strong>359 días</strong> no encuentro ni el hueco donde deberían estar. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Aberchándales, devolvednos a los navarros el mar que nos robasteis]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/aberchandales-devolvednos-navarros-mar-que-nos-robasteis/20260807112643656321.html</link>
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  <pubDate>Fri, 7 Aug 2026 11:26:43 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Navarra es una tierra de frontera que podría haber cultivado lo mejor de España y lo mejor de Francia y, sin embargo, hemos tenido la mala suerte de que nos cayera encima lo peor de los vascos.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El otro día subí a <strong>Ibardin</strong>. Cuando consigues cruzar <strong>Vera de Bidasoa</strong>, que ahora la tienen levantada, dejas a la derecha la casa de los Baroja y tiras para arriba por una carretera enrevesada y estrecha. Y entonces surge el prodigio: donde solo esperas que aparezcan unas vacas, la cosa se abre y brota, como un setal, la civilización.</p>

<p>Me encantan estos lugares imposibles de <strong>frontera</strong> en la cima del <strong>Pirineo navarro</strong>. <strong>España y Francia</strong> se diluyen entre restaurantes, comercios y hasta gasolineras. Uno no sabe muy bien si ha salido del país, ha entrado en otro o simplemente está en <strong>Navarra</strong>, que es la junta de dilatación perfecta entre los dos. En el primer restaurante en el que intenté que me dieran mesa me dijeron que imposible. A las 14:00 ya estaba cerrada la cocina. «Horario francés», me explicaron, y seguí buscando.</p>

<p>Un poco más arriba hubo mejor suerte. Me dieron la carta en francés y pedí, en horario español, un plato combinado de huevos fritos con lomo y patatas.</p>

<p>Y mientras almorzaba me entró la melancolía viendo el <strong>mar</strong>, porque desde este punto de Navarra se ve el mar, tan cerca en lo geográfico y tan lejano en lo político.</p>

<p>Navarra es una tierra de frontera que podría haber cultivado lo mejor de España y lo mejor de Francia y, sin embargo, hemos tenido la mala suerte de que nos cayera encima lo peor de los vascos: el <em>aberchandalismo</em>, esa ideología cerril de valles cerrados que lleva décadas explicándonos a los navarros que tenemos que renunciar a nuestra condición y encerrarnos con ellos.</p>

<p>De nosotros, los navarros, los <em>aberchándales</em> solo quieren nuestro <strong>mapa</strong>. Lo curioso es que el mapa siempre se mueve hacia el mismo lado, nunca hacia el otro. Ya que nos ponemos a tocar líneas, podríamos tocarlas todas.</p>

<p>Nunca escucharás a un <em>aberchándal</em> proponer la solución verdaderamente generosa para la construcción de su fantasmagórica <em>Euskkkalerría</em>: que <strong>Guipúzcoa</strong> devuelva ya a Navarra <strong>Fuenterrabía</strong> y un pequeño corredor hasta el <strong>Cantábrico</strong> para que volvamos a tener salida al mar. A Guipúzcoa que no la toque nadie, que nadie la altere, que nadie le quite una lasca, una diminuta esquirla. Navarra, en cambio, se puede desmontar entera.</p>

<p>Después de la cuajada, con un chupito de <em>pastís</em>, volví a hacer los cálculos mentales que tantas veces he hecho. Desde <strong>Endarlaza</strong> hasta la desembocadura del <strong>Bidasoa</strong> hay apenas ocho kilómetros. Ocho. El río que nace en Navarra llega hasta la muga con la <strong>Comunidad Autónoma Vasca</strong> y después continúa hacia el mar. Lo despedimos con la mano: adiós. Y nos deja a unos kilómetros de nuestra propia agua salada.</p>

<p>Porque <strong>Navarra tuvo mar</strong>. Puestos a utilizar la historia medieval como escritura de propiedad actual, utilicémosla todos. Lo perdió hace más de ocho siglos, cuando los vascos se fueron con el rey de Castilla, abandonando ellos por iniciativa propia el <strong>reino de Navarra</strong>. Qué le vamos a hacer. La historia siguió su curso, como siguen su curso todas las historias. Las personas normales también las despedimos con la mano: adiós.</p>

<p>Imaginemos: <strong>Navarra con puerto propio</strong>. Navarra con actividad pesquera. Navarra con una pequeña industria naval. Navarra con logística marítima. Navarra con costa para el turismo. Navarra conectada directamente con las rutas comerciales del Atlántico. Navarra dejando de depender de puertos ajenos para determinadas mercancías. Navarra con su propia ventana al mundo.</p>

<p>Qué cosas podríamos conseguir si el mapa de <em>Euskkkalerría</em> se pudiera mover también hacia Navarra.</p>

<p>Se podría apañar mañana mismo. Para eso son socios los <em>aberchándales</em> del <strong>PSOE</strong> que gobierna. Sánchez: si quieres nuestro apoyo, además de liberar etarras, dale salida al mar por Guipúzcoa a Navarra. A fin de cuentas, según ellos, todos somos vascos y no se alteraría ni un milímetro su concepción geopolítica del asunto. Fuenterrabía no se iría a La Rioja ni a Burgos. Seguiría dentro de <em>Euskkkalerría</em>. Todos contentos.</p>

<p>Pero jamás escucharás esta propuesta en boca de un <em>aberchándal</em>. Los primeros que no creen en su chaladura son ellos.</p>

<p>Su concepto de <em>Euskkkalerría</em> funciona de otra manera. <strong>Navarra pone el territorio</strong>, Navarra pone la identidad, Navarra quita su bandera, Navarra cambia sus nombres, Navarra acepta que le dibujen otro mapa y Navarra termina disolviéndose en una entidad superior cuya centralidad política, cultural y económica estaría, casualmente, al oeste.</p>

<p>Guipúzcoa no puede poner ocho kilómetros para incentivar nuestra entrada en su momio, pero Navarra tiene que regalar gratis al proyecto <em>aberchándal</em> los <strong>160 kilómetros que hay de Endarlaza a Cortes</strong>. Ni un kilómetro suyo y Navarra entera. Magnífico negocio. Para ellos.</p>

<p>De Navarra los <em>aberchándales</em> esperan que, además de ser la puta que siempre manosean, ponga la cama. Y no una cama cualquiera: una cama inmensa, más grande que los tres diminutos territorios que forman la <strong>Comunidad Autónoma Vasca</strong>.</p>

<p>Así que la próxima vez que los <em>aberchándales</em> vengan a explicarnos que <strong>Navarra y Guipúzcoa son el mismo pueblo</strong>, que lo demuestren.</p>

<p>Que empiecen por <strong>Fuenterrabía</strong>. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Los aberchándales y el 112: cuando la ideología decide qué patrulla acude a una emergencia]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/aberchandales-prohibiran-trasplantes-organos-espanoles/20260805114506656197.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/aberchandales-prohibiran-trasplantes-organos-espanoles/20260805114506656197.html#comentarios-656197</comments>
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  <pubDate>Wed, 5 Aug 2026 11:45:06 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[No se detendrán. Seguirán dando pasos. Pasos como este, delirantes, paranoicos: que no vaya la patrulla policial más cercana para ayudar a una persona que reclama auxilio, sino la que ellos consideran de su cuerda ideológica.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El <em><strong>aberchandalismo</strong></em> es un delirio que nunca se conforma. Podría firmar el relato terrorífico Stephen King. Se expande como una sustancia viscosa por las sociedades, contaminándolas de odio. Tanto que les gusta identificarse con Astérix y Obélix y no pasan de ser un Perfectus Detritus sembrando cizaña a su paso.</p>

<p>Allí donde actúan los <em><strong>aberchándales</strong></em> no vuelve a crecer la concordia. Empiezan ocupando las calles. Más tarde, las escuelas. Luego, la televisión pública. Después, el lenguaje. Después, las fiestas. El deporte. Después, los símbolos. Después, la historia. Después, los mapas. Nunca se detienen. Siempre encuentran una ranura por la que seguir goteando, un espacio en el que levantar una nueva trinchera donde ellos siempre son los buenos y los malos somos el resto. Porque el <strong>sectarismo</strong> no se conforma con gobernar. Quiere clasificar el mundo entero. Esto es de los nuestros. Esto no. Este sí. Este tampoco. Con un sello en la frente. Todo tiene que estar marcado, como el ganado, para llevarlo de aquí para allá porque su doctrina se lo exige.</p>

<p>Y cuando uno creía que <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/sucesos/frente-abertzale-telefono-112-rechazan-integrar-llamadas-guardia-civil-policia-nacional/20260804083847656080.html">ya no quedaba ningún rincón por colonizar, aparece una nueva frontera: las <strong>emergencias</strong>. El <strong>112</strong></a>. Un teléfono al que la gente no llama para discutir de política, precisamente. Llama porque alguien se está muriendo. Porque un niño no respira. Porque una mujer está siendo agredida. Porque un coche acaba de estrellarse. Porque el tiempo empieza a correr en contra.</p>

<p>Incluso ahí, los <em><strong>aberchándales</strong></em> han decidido que hay que colocarse las <strong>gafas ideológicas</strong> antes de mirar. Los <em><strong>aberchándales</strong></em> son incapaces de ver simplemente a una persona. Antes necesitan saber quién eres, de dónde vienes, qué uniforme llevas o qué bandera te representa. Como si la sangre tuviera ideología. Como si un infarto votara o les hiciera la oposición. Como si una hemorragia militara en algún partido. Como si el fuego distinguiera entre <em><strong>aberchándales</strong></em> y gente corriente antes de quemar una casa.</p>

<p>Hasta ahora, las <strong>emergencias</strong> eran neutras. Pues ya no. Han dejado de respetarse y pasan a ser también campo de batalla político. Desde ahora, una llamada desesperada al <strong>112</strong> también va a tener el sesgo ideológico del <em><strong>aberchandalismo</strong></em>. Lo siento, señora, que se muere. Le podría ayudar un <strong>guardia civil</strong>, pero nosotros decidimos por usted que no nos sale de los cojones que la ayude.</p>

<p>No se detendrán. Seguirán dando pasos. Pasos como este, delirantes, paranoicos: que no vaya la <strong>patrulla policial más cercana</strong> para ayudar a una persona que reclama auxilio, sino la que ellos consideran de su cuerda ideológica, aunque esté más lejos, aunque tarde más. ¿Cuál será el siguiente? Llegará el día en que querrán preguntarle al hígado de qué lado está antes de autorizar un <strong>trasplante</strong>. «¿Este órgano es suficientemente <em><strong>aberchándal</strong></em>?». «No». «Pues búsquenle otro». Se puede morir. Pues que se muera. Lo primero, la <strong>ideología</strong>. El riñón tendrá que presentar un certificado ideológico. El corazón deberá acreditar su compromiso político. Y un pulmón correcto será declarado incompatible, no con el cuerpo, sino con la doctrina.</p>

<p>Todo es una exageración, claro, hasta que ocurre. Como el meme, siempre transita la misma senda: desde el «eso no va a suceder, no lo pide nadie» al «ven, que yo te lo explico». Tu madre se va a morir porque no vamos a avisar a la <strong>patrulla más cercana</strong> que podría ayudarle porque es española. ¿Quién iba a pensar hace un año que los <em><strong>aberchándales</strong></em> iban a evitar que la patrulla más cercana acudiera al auxilio de una persona solo porque es española? Pues eso.</p>

<p>¿Qué vas a esperar de un <em><strong>aberchándal</strong></em>? ¿Que respete una vida? Si para levantar su proyecto ideológico, su <em>Euskkkalerría</em> tiránica, se han dedicado a quitarlas a mansalva y de las formas más cafres posibles. Si socializaron el dolor, recuerden, para conseguirlo. Y, si no lo recuerdan, se lo puede explicar <strong>Araiz</strong>, el que posa junto a los socialistas, sonriente, con cada presupuesto que el partido de ETA le aprueba a <em>Txibite</em>, el mismo que firmó la ponencia que propició aquella salvajada. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[Odio eterno al antiturista moderno]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/odio-eterno-anti-turista-moderno/20260803111810656038.html</link>
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  <pubDate>Mon, 3 Aug 2026 11:18:10 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Yo prefiero la playa llena de vida: de idiomas distintos, de niños nadando, de familias que no volverán a verse nunca y que comparten, durante unas horas, el mismo deseo de estar bien.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Ayer crucé la frontera hasta <strong>Biarritz</strong> para comprarme el último libro de <strong>Frédéric Beigbeder</strong> —sigo sin entender por qué Anagrama ha dejado de traducirlo—. Lo encontré y me gustó antes de abrirlo: la portada tenía el mismo azul que el mar y que la tarde, y eso, en agosto, ya es casi toda la crítica literaria que necesito.</p>

<p>Me senté en la terraza del Casino, pedí una cerveza y empecé a leer. Cada pocas páginas levantaba la vista para descansar de las palabras: el francés me exige una concentración excesiva para agosto. Entonces aparecía otra historia, sin diálogos, como una película de cine mudo, pero con el oleaje sonando.</p>

<p>Delante de mí, la <strong>playa</strong> llena hasta donde alcanzaba la vista. Decenas de sombrillas que parecían la aldea de los Pitufos con sus casas de champiñón. Familias, parejas, jubilados, niños con un helado más grande que ellos, surfistas acarreando tablas. Se mezclaban el francés, el español, el inglés, el alemán, el italiano: mil acentos compartiendo la misma tarde con un único objetivo, tan modesto como difícil de conseguir el resto del año: estar a gusto.</p>

<p>Durante más de una hora no vi una discusión. Tampoco una carrera. Ni un gesto de impaciencia. Solo personas haciendo algo tan revolucionario como disfrutar de un domingo de agosto, fluyendo como un arroyo que no tiene prisa por llegar a ningún océano.</p>

<p>En algún momento de la tarde sonreí pensando en el <strong>vinagre antiturista</strong>. El vinagre es ese ser que ha decidido que la felicidad ajena es una ofensa personal. El vinagre no está en esa playa —nunca está donde hay gente contenta; el antiturista es, en el fondo, la discordia—. No odia al turista por algo que haya hecho. Lo odia por lo que es: una prueba viviente de que se puede estar bien rodeado de semejantes.</p>

<p>Defendamos, pues, al <strong>turista</strong> de ese vinagre. Al turista que yo contemplaba desde mi mesa, siendo yo, a su vez, otro turista más. El que viene de vacaciones es, casi siempre, un ser educado y agradecido. No busca líos porque está viviendo la semana en la que llevaba meses pensando.</p>

<p>Donde hay <strong>turismo</strong> suele haber alegría y una concordia que resulta mucho más difícil de encontrar un miércoles cualquiera de noviembre, cuando todos volvemos a correr de un lado para otro, vinagre incluido, por nuestras ciudades.</p>

<p>Me entristecen las playas vacías, esas playas de chaqueta que llegan cuando agosto se despide y septiembre trae un sol más bajo y cansado. El vinagre, en cambio, prefiere la playa vacía, es decir, muerta.</p>

<p>Yo prefiero la <strong>playa llena de vida</strong>: de idiomas distintos, de niños nadando, de familias que no volverán a verse nunca y que comparten, durante unas horas, el mismo deseo de estar bien —y eso también es una forma de armonía humana—. Tal como anda el mundo, no me parece poca cosa. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[No esperes que te defienda, el PSOE solo está para robar]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/esperes-que-defienda-psoe-solo-robar/20260731113435655850.html</link>
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  <pubDate>Fri, 31 Jul 2026 11:34:35 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Es comprobar cuáles son las prioridades del PSOE. Para sancionar con una rapidez admirable al ciudadano que circula unos minutos por el carril izquierdo, eficacia absoluta. Para proteger una frontera española cuando es asaltada, resignación".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Este verano me pusieron una <strong>multa por circular por el carril izquierdo</strong> de una de esas autovías españolas cuyo carril derecho, por su falta de mantenimiento, el <strong>PSOE</strong> ha convertido, en algunos tramos de varios kilómetros, en un campo de minas. Harto de ir dando botes, me cambié de carril. Casi no había tráfico, no molestaba a nadie e iba rápido.</p>

<p>Apenas habían pasado unos minutos cuando aparecieron dos motoristas de la <strong>Policía de Sánchez</strong>. Uno se me puso delante, cortándome el paso. El otro se plantó junto a la ventanilla del copiloto, haciéndome enérgicos gestos para que saliera inmediatamente de la autovía.</p>

<p>Nervios. Movidón. «¿Qué coño he hecho yo ahora?». Debo de ser un peligroso delincuente para semejante despliegue. Solo faltaban los GEO y un helicóptero, que no descarto por la rapidez del operativo en echárseme encima. A ver dónde quieren que pare el coche.</p>

<p>Documentación. Preguntas. Explicaciones. <strong>Ochenta euros de multa</strong>. Cojonudo. Para un buen vermut del político de turno, pensé, porque para arreglar los baches y los socabrones (<em>sic</em>) no va a ser.</p>

<p>No protesté. ¿Para qué? Encima, si protestas, igual te llevas otra o, si te pones aún más tonto, acabas en el cuartelillo. Pero me quedé pensando en la rapidez con la que el <strong>Estado</strong> había aparecido. Bastó que un ciudadano inofensivo —quizás esa sea la clave— incumpliera una norma completamente menor para que la maquinaria funcionara con una eficacia admirable.</p>

<p>Es lo primero que se me vino a la cabeza al ver las imágenes de la <strong>invasión de Ceuta</strong> y la pasividad absoluta de esa misma Policía de Sánchez.</p>

<p>¿Dónde coño está ese mismo Estado que es capaz de parar un coche por circular por el carril izquierdo de una autovía? Comiéndose algún socialista unas gambas en un chiringuito cuqui con mis ochenta euros.</p>

<p>No descarten también que el socialismo vaya con Marruecos y con esa turba de jóvenes, todos hombres, que han invadido una ciudad española de 80.000 habitantes que paga impuestos para ser protegida y a la que el PSOE ha dejado sin defensa. Niñas, niños y mujeres rezando para que no se les cuelen en casa esas manadas que campan a sus anchas por las calles sin que el Gobierno haga nada para repelerlas, expulsarlas y devolver la <strong>seguridad a las fronteras españolas</strong>.</p>

<p>Si lo piensas, lo verdaderamente desesperante no son los ochenta euros. Es comprobar cuáles son las <strong>prioridades del PSOE</strong>. Para sancionar con una rapidez admirable al ciudadano que circula unos minutos por el carril izquierdo, eficacia absoluta. Para proteger una frontera española cuando es asaltada, resignación. Implacables con el ciudadano inofensivo; completamente sumisos ante los malos y peligrosos.</p>

<p>Salvo cuando se trata de robar dinero público, porque para eso el PSOE parece demostrar una eficacia extrema. Gobernando, da la impresión de que solo sabe dejar dos cosas tras de sí: <strong>corrupción y caos</strong>.</p>

<p>Qué deprimente panorama. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Chivite, dimite]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/chivite-dimite/20260729102803655711.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/chivite-dimite/20260729102803655711.html#comentarios-655711</comments>
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  <pubDate>Wed, 29 Jul 2026 10:28:03 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[La presunción de inocencia pertenece a los tribunales. La confianza pertenece a los ciudadanos. Ahí, en esa confianza libremente otorgada, es donde se sostiene el pacto entre gobernantes y gobernados.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Por una vez, dejemos la coña habitual a un lado y pongámonos serios, a ver si así conseguimos algo.</p>

<p>En <strong>democracia</strong> existen dos legitimidades distintas. <strong>La jurídica y la política</strong>. La primera la deciden los tribunales. La segunda, los ciudadanos. Confundir ambas cosas es uno de los grandes errores de nuestro tiempo.</p>

<p>La política no debería convertirse únicamente en una carrera profesional, como lo es hoy. Debería ser un servicio temporal que una persona presta a la comunidad. Su conocimiento, su experiencia y su prestigio puestos al servicio del bien común.</p>

<p>Sin embargo, hemos terminado aceptando como normal una anomalía: ascender por la estructura del partido, eliminar al rival interno y, una vez alcanzado el poder, aferrarse al sillón con uñas y dientes. Como si el cargo fuera un patrimonio personal y no un préstamo que hacen los ciudadanos.</p>

<p>Por eso existe una diferencia fundamental entre la justicia y la política. La justicia determina si alguien ha cometido un delito. La política responde a otra pregunta: si esa persona conserva la <strong>autoridad moral</strong> necesaria para seguir gobernando. Confundir ambos planos, que es precisamente lo que lleva demasiado tiempo haciendo <em>Txibite</em>, genera un espacio en el que la <strong>responsabilidad política</strong> desaparece y la <strong>corrupción</strong> encuentra el terreno perfecto para prosperar, que es donde vivimos hoy instalados con el <strong>PSOE y sus socios</strong>.</p>

<p>Porque la democracia no se sostiene únicamente sobre la legalidad. Se sostiene también sobre la <strong>confianza de los gobernados</strong> en quienes ejercen el poder.</p>

<p>Cada nueva información, cada nuevo auto y cada nueva diligencia judicial relacionados con la <strong>presunta trama de corrupción</strong> que afecta al entorno del PSOE reducen un poco más la credibilidad de su Gobierno. No porque demuestren la culpabilidad —eso corresponde a los tribunales—, sino porque erosionan el fundamento sobre el que descansa cualquier ejecutivo democrático: la confianza.</p>

<p>La adjudicación de los <strong>túneles de Velate</strong> por parte del Gobierno de <em>Txibite</em> ha entrado en el foco de la <strong>investigación judicial</strong>. No es una sentencia. No es una condena. Pero tampoco es una anécdota. Es un hecho de enorme gravedad política. Cuando un Gobierno llega a ese punto, la primera obligación de un gobernante no es resistir. Es preguntarse si su permanencia ayuda más a la institución o a sí mismo.</p>

<p><strong>Max Weber</strong> —si <em>Txibite</em> estudió sociología, le debe de sonar el tipo— distinguía entre quienes viven para la política y quienes viven de la política. Cuando la principal preocupación de un gobernante deja de ser gobernar y pasa a ser sobrevivir políticamente, empieza a importar más el cargo que el servicio que ese cargo debe prestar.</p>

<p>Si el <strong>PSOE</strong> quiere seguir confiando en <em>Txibite</em>, que la contrate para su estructura privada. Pero los navarros no tienen por qué aceptar que el interés de una persona o de un partido prevalezca sobre el interés de <strong>Navarra</strong>. Los navarros merecen un Gobierno cuya única prioridad sea gobernar, no administrar una crisis permanente de credibilidad.</p>

<p>La <strong>presunción de inocencia</strong> pertenece a los tribunales. La confianza pertenece a los ciudadanos. Ahí, en esa confianza libremente otorgada, es donde se sostiene el pacto entre gobernantes y gobernados.</p>

<p>Y cuando un presidente deja de ser creíble, seguir aferrándose al cargo deja de ser un acto de responsabilidad para convertirse en un ejercicio de supervivencia política. Ahí termina la <strong>legitimidad política para gobernar</strong>, aunque todavía no haya terminado el procedimiento judicial.</p>

<p>Pero vete tú a explicarles todas estas finuras intelectuales a semejantes buscavidas del <strong>PSN</strong> sin escrúpulos que nos gobiernan. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[La receta de Chivite: menos alquileres y más caros]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/receta-chivite-menos-alquileres-mas-caros/20260727090758655524.html</link>
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  <pubDate>Mon, 27 Jul 2026 09:07:58 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Mientras desaparecen los pisos destinados al alquiler permanente, los propietarios trasladan sus viviendas al alquiler de temporada, menos expuesto a las restricciones. No han desaparecido los pisos. Han desaparecido del mercado que el Gobierno pretendía proteger.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El <strong>socialismo</strong> solo tiene un problema: que nunca funciona.</p>

<p>La última prueba la tenemos aquí mismo, por si alguno necesitaba nuevas evidencias. Hace unos meses, el Gobierno de <em>Txibite</em> prometió a <em>bomboak</em> y <em>platilloak</em> que declarar <strong>zonas tensionadas</strong> y aumentar la intervención en el <strong>mercado de la vivienda</strong> servirían para abaratar los alquileres. Acabamos de conocer el resultado en <strong>Pamplona</strong>: la oferta de <strong>alquiler permanente</strong> se ha desplomado un 39 % en solo un año, la oferta de <strong>alquiler de temporada</strong> ha aumentado un 50 % y el precio de la vivienda usada en <strong>Navarra</strong> es ya un 12,5 % más alto que hace un año. Justo lo contrario de lo prometido por el socialismo. <em>Braboak. Aplausoak.</em></p>

<p>¿Por qué algunos no somos socialistas? Pues porque eso de las regulaciones que no funcionan no es un accidente. Es un patrón.</p>

<p>Cada vez que el socialismo intenta arreglar un problema mediante una nueva regulación, consigue crear otro. Entonces aprueba otra regulación para corregir los efectos de la primera. Y así, hasta el infinito.</p>

<p>Es una especie de carrera entre el <strong>BOE</strong> y la realidad. Pero la realidad siempre gana.</p>

<p>Se justifican diciendo que son buena gente y tienen buenas intenciones. Como si los que nos oponemos al socialismo lo hiciéramos por algo diferente. No te jode. Como si quienes criticamos esas políticas prefiriéramos que los jóvenes no pudieran alquilar una vivienda. Precisamente nos oponemos porque sabemos que esas recetas terminan perjudicando a quienes dicen querer proteger.</p>

<p>La <strong>vivienda</strong> es un ejemplo perfecto. Un piso no aparece porque un político firme un decreto. Aparece cuando a un propietario le compensa alquilarlo. Si cada vez hay más límites, más <strong>inseguridad jurídica</strong>, más obligaciones y menos libertad para fijar las condiciones del contrato, muchos propietarios hacen exactamente lo que cualquier persona haría: venden el piso, lo destinan a otro uso o, sencillamente, dejan de alquilarlo.</p>

<p>Eso es exactamente lo que muestran ahora los datos. Mientras desaparecen los pisos destinados al <strong>alquiler permanente</strong>, los propietarios trasladan sus viviendas al <strong>alquiler de temporada</strong>, menos expuesto a las restricciones. En Pamplona, esa modalidad ha crecido un 50 % en apenas un año. No han desaparecido los pisos. Han desaparecido del mercado que el Gobierno pretendía proteger.</p>

<p>Y cuando hay menos <strong>oferta</strong> para la misma <strong>demanda</strong>, los precios suben.</p>

<p>No hace falta ser economista. Basta con haber comprado alguna vez un kilo de cerezas en un año de mala cosecha.</p>

<p>Lo curioso es que, mientras aquí seguimos convencidos de que el Estado puede derogar las leyes de la <strong>oferta y la demanda</strong>, hay países que han decidido recorrer el camino contrario. El actual Gobierno argentino eliminó buena parte de las restricciones sobre el mercado del alquiler. Muchos pronosticaron un desastre. Ocurrió exactamente lo contrario: aumentó la oferta de viviendas disponibles.</p>

<p>¡Quién nos lo iba a decir hace unos años! Resulta que <strong>Argentina</strong> ya no puede enseñarnos a jugar al fútbol, pero sí puede darnos lecciones sobre cómo conseguir que haya más pisos en alquiler.</p>

<p>Después de décadas dándose de bruces contra el socialismo, han comprendido algo muy sencillo: cuando un bien escasea, perseguir a quien lo ofrece no hace que aparezca más. Hace que desaparezca. Puedes prohibir que un termómetro marque cuarenta grados, pero el calor seguirá ahí. Puedes decretar que los alquileres tienen que ser más baratos. Si consigues que desaparezcan miles de viviendas del mercado, habrás logrado exactamente lo contrario de lo que pretendías.</p>

<p>Y eso es, precisamente, lo que vuelve tan desesperante al socialismo. No aprende de sus propios errores. Cuando una regulación fracasa, nunca concluye que sobraba regulación. Concluye que faltaba otra más. Y después otra. Y otra.</p>

<p>Y volvemos al principio. El <strong>socialismo solo tiene un problema</strong>: que nunca funciona.</p>

<p>A ver cómo se lo haces entender a miles de políticos que profesan esa fe. Admitir que su mejor servicio a la sociedad sería no hacer nada. Pero eso equivaldría a reconocer que sobran. Y entonces perderían el sueldo, claro. <strong>Y entre tu bienestar y su sueldo</strong> siempre eligen su sueldo.</p>

<p>¿Realmente tienen, entonces, tan buenas intenciones? Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Cuando el Mundial terminó, la corrupción del PSOE seguía allí]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/cuando-mundial-termino-corrupcion-psoe-seguia-alli/20260724112509655276.html</link>
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  <pubDate>Fri, 24 Jul 2026 11:25:09 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Eso es lo verdaderamente desesperante de la corrupción. No solo el dinero que se pierde, ni la confianza que destruye, ni las instituciones que degrada. Lo peor es su capacidad para convertirse en paisaje. Para dejar de escandalizar.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Bueno, toca volver, con la melancolía de cuando se acababa un campamento juvenil y te despedías de los amigos para toda la vida que habías hecho y que ya no ibas a volver a ver nunca.</p>

<p>Volvemos y, cuando despertamos de ganar un <strong>Mundial</strong>, la <strong>corrupción socialista</strong> todavía estaba allí.</p>

<p>Durante unos días nos hemos permitido el lujo de olvidar. O de descansar, más bien. Cinco minutos más, por favor, en esta burbuja buena. En esta cama con los sueños infantiles intactos, con una sonrisa. <strong>España</strong> jugó un fútbol deslumbrante, el mejor del campeonato. Millones de personas —esa <strong>mayoría silenciosa</strong> que estaba ahí— salieron y salimos a la calle a celebrarlo con una alegría contagiosa y un civismo para presumir. Fuimos un ejemplo dentro y fuera del campo. El mundo nos mira y se ha quedado asombrado de nuestros jugadores y de una afición cantando a Nino Bravo.</p>

<p>Durante unas horas dio gusto mirar el país. Al país se le dio la vuelta, como a una camiseta, y la <strong>mayoría silenciosa</strong>, la invisible, por una vez tomó el mando. Fue el rostro y el cuerpo desnudo de España, sin trampa.</p>

<p>Parecía que los que mandan habitualmente, esa masa de políticos, sindicatos y organizaciones que viven del cuento, se hubieran tomado unas vacaciones, dejando aparecer una España mejor.</p>

<p>Pero los Mundiales terminan. Se apaga la televisión, se guardan las banderas, uno vuelve al curro y entra en la web del periódico, ya no empezando por la sección de Deportes. Entonces descubre que la realidad ha seguido haciendo su trabajo, como larvas multiplicándose en silencio, mientras nosotros celebrábamos.</p>

<p>No pidieron una tregua porque veintiséis futbolistas estuvieran haciendo felices a millones de personas. Siguieron allí. Al acecho. Camufladas.</p>

<p>Tienen algo de moho. Uno puede marcharse unos días creyendo que la casa queda igual, pero, cuando regresa, descubre que la mancha ha avanzado unos centímetros más por la pared.</p>

<p>Eso es lo verdaderamente desesperante de la <strong>corrupción</strong>. No solo el dinero que se pierde, ni la confianza que destruye, ni las instituciones que degrada. Lo peor es su capacidad para convertirse en paisaje. Para dejar de escandalizar. Para que terminemos aceptando como normal que cada semana aparezca un nuevo informe, una nueva comparecencia o una nueva explicación que pretende convencernos de que todo es una casualidad. Una nueva sentencia, como la condena del hermano de Sánchez.</p>

<p>Mientras el país celebraba un campeonato inolvidable, aquí seguíamos pendientes de las explicaciones sobre la trama que gira alrededor del <strong>PSOE de Santos Cerdán</strong> y de las comparecencias obligadas que vuelven a situar al <strong>PSN</strong> ante preguntas sobre los <strong>túneles de Velate</strong>, sobre <strong>Servinabar</strong>…, que no desaparecen porque dejemos de formularlas.</p>

<p>Hay dos Españas muy distintas.</p>

<p>La de quienes trabajan durante años para levantar una copa y la de quienes entienden el poder como un chanchullo, como un atajo para hacerse millonario sin pegar golpe.</p>

<p>La de quienes celebran una victoria sin romper nada y la de quienes rompen la confianza de los ciudadanos cada vez que convierten una institución en una agencia de colocación o una caja registradora.</p>

<p>Quizá por eso este Mundial nos ha emocionado tanto. Porque durante estos días uno ha tenido la sensación de que el <strong>mérito</strong> todavía importa. Que el marcador no admite enchufes. Que el esfuerzo acaba teniendo recompensa, aunque el árbitro —siempre hay un <strong>Conde-Pumpido</strong> remando a favor de la causa— anule dos goles en la final de forma muy sospechosa.</p>

<p>Después despertamos.</p>

<p>Los dirigentes que viven de sembrar la discordia entre los ciudadanos todavía estaban allí. Esperándonos. Como si nada hubiera ocurrido.</p>

<p>Pero durante unos días sucedió algo incómodo para ellos. Millones de españoles descubrieron que se puede salir a la calle para abrazarse en vez de para odiarse. Que un país puede reconocerse en una camiseta, en una canción de Nino Bravo y en una bandera sin que nadie tenga que dar consignas.</p>

<p>Nosotros ya hemos visto que <strong>España también sabe unirse</strong>. Quizá sea lo que más miedo les da. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Sonríe, aberchándal: el mundo entero ve tu violencia en 4K]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/sonrie-aberchandal-mundo-entero-ve-violencia-4k/20260722120658655111.html</link>
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  <pubDate>Wed, 22 Jul 2026 12:06:58 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Mientras millones de españoles celebraban el Mundial con una alegría desbordante y un civismo exquisito, ni medio incidente, los <em>aberchándales</em> volvieron a hacer lo único que saben hacer: odiar, amenazar y agredir".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Vaya vídeos están saliendo por las redes. Menudo <strong>álbum de violencia</strong> están dejando los <em>aberchándales</em> para que los vean en todo el mundo. Mientras millones de españoles celebraban el <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/pamplona/espana-conquista-mundial-desata-fiesta-pamplona-celebracion-multitudinaria-pleno-centro-final/20260720093208654970.html"><strong>Mundial</strong></a> con una alegría desbordante y un civismo exquisito, ni medio incidente, los <em>aberchándales</em> volvieron a hacer lo único que saben hacer: odiar, amenazar y agredir.</p>

<p>¿Hasta cuándo, como sociedad, tenemos que soportar esta <strong>ideología antidemocrática</strong>, que en pleno <strong>siglo XXI</strong> solo tiene que ofrecer odio y violencia, sin plantearnos que ya es hora de ilegalizarla por el bien de la <strong>paz y la convivencia</strong>?</p>

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	<figure class="image capture"><img width="120" height="68" alt="" src="/asset/zoomcrop,480,270,center,center/media/navarra/images/2026/07/22/2026072209424216341.jpg" /></figure>

	<div class="article-data"><a href="/opinion/gustavo-galarreta/berriozar-cuando-futbol-es-excusa-odio/20260722094443655100.html">Berriozar: cuando el fútbol es una excusa para el odio</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p>Odian y golpean, golpean y odian. Están donde siempre han estado. Hasta que vuelvan a asesinar a alguien.</p>

<p>A un lado, familias enteras, niños sobre los hombros de sus padres, mucha mujer joven —cómo han cambiado los tiempos—, con camisetas rojas, blancas, abrazos entre desconocidos y plazas llenas sin que nadie necesitara romperle la cabeza al vecino. <strong>Alegría y civismo</strong>.</p>

<p>Al otro, los boronos de siempre, encapuchados, armados con barras y porras, que irrumpen por sorpresa en una terraza de <strong>Berriozar</strong>, golpean con barras de hierro a quienes estaban viendo el partido y lanzan sillas sin importarles que entre las mesas hubiera mujeres y niños.</p>

<p>Un menor recibió un sillazo que podría haberlo dejado en el sitio. Una mujer terminó con la nariz fracturada. Uno de los hombres agredidos sufrió una herida abierta en la cabeza y varias costillas rotas, pero, claro, ese era un funcionario público español y se le puede matar, que así opera la ida de olla de un <em>aberchándal</em>.</p>

<p>¿Y la mujer y el niño? También, claro. Ellos nunca son responsables de nada: que no hubieran estado en una terraza tomando algo. ¿Puede haber acto más fascista que comerte una croqueta y tomarte un refresco en una terraza en verano? ¡Qué más les da a los <em>aberchándales</em>, ni que fuera la primera vez que asesinan a niños que pasaban por ahí!</p>

<p>En <strong>Bilbao</strong> ocurrió algo parecido. Un joven que celebraba la victoria de España acabó derribado en plena Gran Vía y recibió patadas en la cabeza mientras estaba en el suelo. Quien patea la cabeza de un hombre indefenso, rodeado por cuatro que lo tienen tumbado en el suelo, solo tiene un objetivo: matarlo. Quizá no lo consiga, pero el gesto de levantar el pie y descargarlo contra la cabeza de un ser humano solo tiene una intención, repetimos: causar la muerte.</p>

<p>Los <em>aberchándales</em> viven en otra era y en otro planeta. La tropilla continúa comportándose como en los años ochenta, cuando podía atacar, esconderse detrás del grupo y esperar que después sus portavoces inventaran una explicación destinada a confundir a la sociedad. Todavía creen que basta con hablar de provocaciones, de enfrentamientos o de dos bandos para borrar lo sucedido.</p>

<p>El problema para ellos es que el mundo ha cambiado.</p>

<p>En la era de las <strong>redes sociales</strong> y de las cámaras instaladas en cada teléfono móvil es más difícil desplegar la tradicional cortina de humo de «el conflicto». Las imágenes muestran quién llega encapuchado, quién porta las barras, quién ataca por la espalda, quién lanza las sillas y quién golpea a una persona caída. Ya no hay un relato que construir porque ellos mismos enseñan su <strong>odio y su violencia</strong> al mundo en bruto.</p>

<p>Enhorabuena, troglodita <em>aberchándal</em>. Sonríe: el mundo entero está viendo la verdad de tu ideología: <strong>odio y violencia</strong>. En <strong>4K</strong>. Bienvenido al <strong>siglo XXI</strong>. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[La felicidad española derrota al odio aberchándal]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/felicidad-espanola-derrota-odio-aberchandal/20260720121737654984.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/felicidad-espanola-derrota-odio-aberchandal/20260720121737654984.html#comentarios-654984</comments>
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  <pubDate>Mon, 20 Jul 2026 12:17:37 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Un grupo de jugadores sanos, cada uno de su padre y de su madre, procedentes de familias, regiones y mundos distintos, pero remando juntos por el bien común. Y consiguiéndolo".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Somos <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/osasuna/osasuna-felicita-exjugadores-proclamarse-campeones-mundo-seleccion-espanola-2026/20260720082424654964.html">campeones del mundo</a></strong>, chavalada. Lo hemos vuelto a hacer. Qué alegría.</p>

<p>Escribo estas líneas desayunando en la terraza de un hotel de Madrid. La felicidad y el buen rollo se respiran. Se sienta a mi lado un tipo, más o menos de mi edad, con la camiseta de Luis Enrique en EE. UU. 94, la del codazo de Tassotti, y nos sonreímos como dos veteranos de Vietnam que sabemos lo que cuesta esto. Después de una infancia de miserias futbolísticas, cayendo siempre en cuartos, el maleficio ha quedado roto de nuevo.</p>

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	<figure class="image capture"><img width="120" height="68" alt="" src="/asset/zoomcrop,480,270,center,center/media/navarra/images/2026/07/20/2026072011580158373.jpg" /></figure>

	<div class="article-data"><a href="/articulo/politica/pp-condena-agresion-militares-berriozar-puede-ser-normalidad-navarra-maria-chivite/20260720115957654982.html">El PP condena la agresión a unos militares en Berriozar: "Esta no puede ser la normalidad de la Navarra de María Chivite"</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p>Pasan a mi lado niños con la camiseta de la <strong>selección española</strong>. La blanca y la roja. Las dos nuevas. Esto parece San Fermín: antes del chupinazo, después o durante. Hay acentos de toda España. Y de todo el mundo. Unos hablan francés; otros, inglés; alguno, alemán; también italiano. Cada uno viene de un lugar distinto, pero todos han decidido acercarse a nuestra alegría y vestirla de rojo.</p>

<p><strong>España exporta felicidad</strong> a quien quiera compartirla. Y, si algo sabemos hacer los españoles, es montar desinteresadamente una juerga y conseguir que todo el que quiera participe de ella.</p>

<p><strong>Somos campeones del mundo</strong>. Qué bien suena.</p>

<p>No renunciéis nunca a la felicidad. Jamás. No hay tantos días felices y conviene no renunciar a ninguno. Jacobo Bergareche lo cuenta perfectamente en <em>Los días perfectos</em>, que comienza recordando que hasta un hombre, dueño de todas las riquezas y placeres, apenas consiguió reunir unos pocos días de verdadera felicidad en su vida.</p>

<p>Son escasos. Llegan sin avisar. Hay que reconocerlos, defenderlos y disfrutarlos cuando aparecen. Gocemos, hermanos.</p>

<p>Hoy es uno de ellos.</p>

<p>España ha ganado con un equipo sin estrellas insoportables, sin estridencias, sin malos rollos. Un grupo de jugadores sanos, cada uno de su padre y de su madre, procedentes de familias, regiones y mundos distintos, pero remando juntos por el bien común. Y consiguiéndolo. Menuda enseñanza para quien quiera aprender. Con la discordia nunca se llegó a ningún lado. A ningún lado que merezca la pena. La discordia solo sirve para ir al infierno.</p>

<p>Eso es <strong>España cuando funciona</strong>: gente muy distinta y, a la vez, tan igual que no necesita dejar de serlo para construir algo juntos.</p>

<p>Enfrente estaba <strong>Argentina</strong>, una selección que decidió despedirse marrulleando, protestando, repartiendo leches y demostrando que no supieron ganar ni tampoco perder. Los argentinos se marcharon sin aplaudir al campeón. España respondió levantando la copa. A lo nuestro.</p>

<p>Y, mientras millones de personas celebraban, los <em><strong>aberchándales</strong></em> volvieron a dejar por <strong>Navarra y el País Vasco</strong> sus imágenes habituales: odio, amenazas y violencia contra gente cuyo único delito era querer ver un partido, llevar una camiseta española y pasar una noche feliz. Es lo único que tienen que ofrecer al mundo: violencia, terror y mierda. Infelicidad en mayúsculas.</p>

<p>Allí donde aparece una celebración española, aparecen los <em><strong>aberchándales</strong></em> intentando reventarla. Siempre el mismo matonismo. Siempre la misma necesidad de encapucharse, señalar, intimidar y agredir. No pueden soportar que los demás disfruten porque el <em><strong>aberchandalismo</strong></em> solo ofrece lo contrario: odio.</p>

<p>¿Qué convivencia puede construirse con una ideología que contempla a una familia viendo el fútbol y solo ve en ella un objetivo que exterminar?</p>

<p>Que se jodan porque no lo consiguieron. <strong>La luz vence a las tinieblas</strong>. España ganó. La gente salió a celebrarlo también en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra. Las plazas se llenaron de familias, jóvenes, mayores y niños. La felicidad española volvió a derrotar al odio <em><strong>aberchándal</strong></em>.</p>

<p>Pero no basta con celebrar. Hay que preguntarse por qué esa ideología se siente cada vez más fuerte. La respuesta se llama <strong>PSOE</strong>.</p>

<p>Cada pacto del PSOE con el partido de la <strong>ETA</strong> le proporciona más aire, más vuelo y más gasolina. A todos esos violentos los legitima, los blanquea y los convierte en árbitros de la política española. El PSOE los necesita para conservar el poder, repartirse sus <em><strong>Servinabares</strong></em> y sostener a <strong>Sánchez</strong>; ellos necesitan al PSOE para avanzar en su proyecto <em><strong>euskofascista</strong></em>.</p>

<p>Se alimentan mutuamente.</p>

<p>Mientras el PSOE siga apoyándose en ese mundo y fingiendo que su violencia es un fenómeno atmosférico, la violencia aumentará. Los agresores saben que sus representantes políticos son imprescindibles para la Moncloa y que nadie va a exigirles una ruptura moral verdadera con las agresiones.</p>

<p>Vuelve a pasar otro niño por la terraza, camino de la piscina. Habla portugués con su madre y lleva la camiseta de España.</p>

<p>No hay tantos días felices.</p>

<p>Hoy tampoco nos lo van a estropear los <em><strong>aberchándales</strong></em>. <strong>La felicidad derrotó a su rencor</strong>. Nuestra alegría es su derrota. Que les jodan, que se cuezan en su odio. <strong>España es campeona del mundo</strong>. Y eso es todo.</p>
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  <title><![CDATA[Que la selección española nos siga llenando de felicidad]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Wed, 15 Jul 2026 12:40:05 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["No porque quieran dejar de ser navarros, sino precisamente porque entienden que sentirse españoles es la garantía de que Navarra seguirá siendo Navarra, con sus instituciones, su Parlamento, su Gobierno y no una provincia vasca más".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Este año, la tristeza del fin de los <strong>Sanfermines</strong> la compensa la felicidad de ver a <strong>España</strong> clasificarse para la <strong>final del Mundial</strong>. Felicidad para todos menos para los <em>aberchándales</em>, claro.</p>

<p>Mientras <strong>Tudela</strong> llenaba la <strong>Plaza de los Fueros</strong> de <strong>banderas españolas</strong> para animar a la selección, los <em>aberchándales</em> sacaban en procesión una enorme ikurriña por <em>Irroña</em>. Detrás llevaban otra de esas ikurriñas con cadenas que se han inventado porque la <strong>bandera de Navarra</strong> les produce alergia.</p>

<p>No es una guerra de banderas. Es una <strong>guerra por Navarra</strong>.</p>

<p>Expliquemos esto para los adultos.</p>

<p>El <strong>reino de Navarra</strong> era una anomalía histórica que no podía durar. Es lo que hay. El mundo es así. No lo inventé yo.</p>

<p>Su población hacía la vida hacia —llámalo Castilla, llámalo Aragón, llámalo España—, mientras sus dinastías de reyes llevaban tres siglos haciéndola hacia Francia. Tarde o temprano, aquello tenía que petar. Navarra acabaría integrada en uno de los dos grandes espacios políticos que la rodeaban.</p>

<p>Esto lo vio venir Castilla. No podía permitirse una cuña francesa a este lado de los Pirineos. Afortunadamente, caímos del lado castellano, manteniendo nuestra condición de reino. Esa decisión es la que nos ha permitido llegar hasta 2026 conservando una <strong>singularidad institucional</strong> que muy pocos territorios pueden exhibir.</p>

<p>Ahí siguen nuestro <strong>régimen foral</strong>, nuestro <strong>Parlamento</strong> con sus leyes y nuestro <strong>autogobierno</strong>, ahora venido a menos con <em>Txibite</em> supeditada al Gobierno vasco por las necesidades de su jefe, Sánchez.</p>

<p>Si llegamos a caer del lado de la centralista y jacobina Francia, Navarra hoy no existiría ni como recuerdo.</p>

<p>Navarra vuelve a estar en una encrucijada similar y los <em>aberchándales</em> lo saben. Si no consiguen echarle la garra pronto, el <strong>sentimiento español</strong> seguirá creciendo y volverán a perderla durante generaciones. Por eso andan rabiosos. La gente les está perdiendo el miedo y ya no controlan el espacio público como antes.</p>

<p>En la <strong>plaza de toros</strong> se vio claramente la división.</p>

<p>A un lado, las ikurriñas.</p>

<p>Al otro, las <strong>banderas constitucionales de España</strong>. Todas con su escudo. Un escudo donde Navarra ocupa un lugar de privilegio junto a Castilla, León y Aragón. Ahí está nuestro viejo reino, reconocido como una de las piezas clave que forman España por encima de muchos otros territorios españoles.</p>

<p>¿Quién quiere realmente diluir Navarra?</p>

<p>España garantiza la existencia de una <strong>comunidad política diferenciada llamada Navarra</strong>, con instituciones propias y capacidad de decidir sobre sí misma.</p>

<p>Los <em>aberchándales</em> ofrecen exactamente lo contrario. Su proyecto consiste en que Navarra deje de ser el sujeto político para convertirse en una provincia más dentro de un espacio dirigido desde el otro lado de la muga del reino.</p>

<p>En Tudela esto lo entienden perfectamente.</p>

<p>Por eso, a la mínima oportunidad, llenan las calles de banderas de España. No porque quieran dejar de ser navarros, sino precisamente porque entienden que sentirse españoles es la garantía de que <strong>Navarra seguirá siendo Navarra</strong>, con sus instituciones, su Parlamento, su Gobierno y no una provincia vasca más, perdiendo su capacidad legislativa y su autogobierno en favor de un Parlamento <em>aberchándal</em> y de una élite política y económica vasca que convertiría a Navarra en un pelele en manos de gente que ni la entiende ni la respeta.</p>

<p>Hablan continuamente de la hermandad entre territorios, pero ni siquiera son capaces hoy de plantearse que Navarra recupere una salida al mar a través de la cesión de ocho kilómetros de Guipúzcoa. Eso demuestra perfectamente quién mandaría en ese proyecto <em>aberchándal</em>. Navarra nunca sería un socio de igual a igual; sería el territorio que tendría que adaptarse siempre a los intereses de ellos.</p>

<p>¿Qué saben Pradales u Otegi de Navarra? Nada. Navarra para ellos solo es una masa de terreno que engorda su milonga, porque las tres provincias vascas por sí solas son más pequeñas que un futbolín.</p>

<p>Para los <em>aberchándales</em> solo somos una pieza necesaria para completar el mapa. Una parte más de la camiseta del Athletic de Bilbao. No nos quieren para nada más.</p>

<p>Les da tanto asco la Navarra real que se han inventado hasta un insulto con su raíz: <em>navarreros</em>. En fin.</p>

<p>La mejor forma de conservar la <strong>singularidad de Navarra</strong> es <strong>seguir formando parte de España</strong>. Es lo que hay. No lo inventé yo. El mundo es así. Que viva Navarra y, por lo tanto, que viva España. Y que la selección española gane el Mundial y nos siga llenando de felicidad. Y eso es todo.</p>
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