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  <title><![CDATA[Navarra.com :: RSS de «Javier Ancín»]]></title>

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    <description><![CDATA[Navarra.com | Noticias Navarra | Actualidad Navarra | San Fermin | Todas las noticias en Navarra.com | Última hora en Navarra Hoy | Deportes Navarra | Esquelas Navarra]]></description>
    <lastBuildDate>Mon, 13 Jul 2026 17:34:12 +0200</lastBuildDate>
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  <title><![CDATA[El Joker del encierro y la gran lección de San Fermín: cuando el toro acaba con los personajes]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/joker-encierro-gran-leccion-san-fermin-cuando-toro-acaba-personajes/20260713121441654073.html</link>
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  <pubDate>Mon, 13 Jul 2026 12:14:41 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Pamplona lleva siglos buscando otra cosa. Busca esos dos minutos en los que desaparecen los personajes y solo quedan las personas."]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hay tipos que llegan a <strong>Pamplona</strong> convencidos de que el protagonista del encierro son ellos.</p>

<p>Este año uno apareció disfrazado de <strong>Joker</strong>. Se creía original, pero por aquí el disfraz de gilipollas lo tenemos ya muy visto. Unos cuantos no corrían por las calles de <strong>Pamplona</strong>; con esas cámaras que llevaban, estaban corriendo a miles de kilómetros.</p>

<p>En internet no huele nada. No sangra nada. No duele nada. Allí la vida no existe. Solo se representa.</p>

<p>Piensan que todo es una pose con la que llevarse unos millones de reproducciones. Que el pantalón blanco nunca se ensucia. Nunca se desgarra. Luego viene el <strong>toro</strong> o una vaquilla, lo levanta por los aires y la ficción deja de ser ficción.</p>

<p>Hay animales con un talento extraordinario para devolverte a la realidad, aunque solo sea para expulsarte de ella con una cornada en la femoral.</p>

<p>El <strong>toro</strong> no entiende de selfis.</p>

<p>Le da igual el disfraz, el personaje, el filtro y los seguidores. No sabe quién eres ni le interesa. Solo ve a un hombre al que se le descompone la pose cuando él aparece en escena.</p>

<p>Vivimos rodeados de versiones mejoradas de nosotros mismos. Los selfis que colgamos son nuestra cara más favorecida. La más hermosa que somos capaces de encontrar y, precisamente por eso, la más irreal. Disparamos diez fotografías. O quince. Luego descartamos todas menos una. Y ni siquiera elegimos la que más nos gusta a nosotros. Elegimos la que creemos que gustará más a los demás. Ya no enseñamos quiénes somos, sino quiénes nos gustaría que los demás creyeran que somos.</p>

<p>El <strong>toro</strong> siempre encuentra la otra versión.</p>

<p>La que no posa. La que no sonríe. La que suda. La que tiembla. La que, cuando oye acercarse seis <strong>toros</strong> por la cuesta de Santo Domingo, descubre de golpe que el miedo también tiene sonido.</p>

<p>El toro rompe el espejo donde llevabas meses mirándote.</p>

<p>Quizá por eso el encierro sigue fascinando al mundo. Siempre se renueva esa fascinación. Cambian las épocas, cambian las cámaras, cambian las modas, pero esos dos minutos siguen siendo igual de hipnóticos.</p>

<p>Y no es porque sea pintoresco. Ni porque produzca imágenes espectaculares, que las produce. Fascina porque pertenece a una categoría de cosas que cada vez escasean más: las que son completamente reales.</p>

<p>No hay guion. Nadie te da ninguna garantía de nada. Lo extraordinario es que el peligro no aparece porque algo falle. Quien salta en paracaídas sabe que el riesgo empieza cuando el paracaídas no se abre. En el encierro no hay avería alguna. Todo sucede exactamente como estaba previsto. Los <strong>toros</strong> salen. Corren. Embisten. Y alguien puede morir.</p>

<p>La muerte no es un error del sistema. Forma parte del sistema.</p>

<p>Tal vez por eso la alegría de San Fermín resulta tan difícil de explicar a quien nunca la ha vivido. No nace del peligro, sino del alivio. De descubrir, una mañana más, que habitamos el mundo, que sigue girando a pesar de nosotros; de la suerte que tenemos de ver el sol, que iba a volver a salir sin preguntarnos. The Sun Also Rises.</p>

<p>No se celebra haber vencido a la muerte. Eso no lo consigue nadie. Se celebra algo mucho más humilde y mucho más antiguo: que, una vez más, ha pasado de largo.</p>

<p>El <strong>Joker</strong> vino buscando un vídeo viral.</p>

<p><strong>Pamplona</strong>, en cambio, lleva siglos buscando otra cosa.</p>

<p>Busca esos dos minutos en los que desaparecen los personajes y solo quedan las personas. Esos dos minutos en los que el mundo deja de parecerse a una pantalla y vuelve a tener humedad en los adoquines, sangre, sudor, miedo y legañas. Esos dos minutos en los que la realidad recupera el mando. Y eso es todo.</p>
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  <title><![CDATA[El gol de Merino y la pancarta de la vergüenza en San Fermín]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/gol-merino-pancarta-verguenza-san-fermin/20260711115101653435.html</link>
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  <pubDate>Sat, 11 Jul 2026 11:51:01 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Y, con todo, lo más triste no es el insulto. Lo más triste es el proyecto humano que hay detrás. Unos construyen identidad repartiendo alegría. Otros solo saben construirla repartiendo odio".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<section dir="auto" data-turn-id="request-WEB:8fb86568-bb15-4f90-97bb-e299e5e7aa6b-27" data-turn-id-container="request-WEB:8fb86568-bb15-4f90-97bb-e299e5e7aa6b-27" data-testid="conversation-turn-5" data-turn="assistant">
<p>Un pamplonés ha llevado estos días el nombre de <strong>San Fermín</strong> hasta las semifinales de un <strong>Mundial de fútbol.</strong> No te digo que lo superes, Peteuve; iguálamelo. Se llama <a href="https://navarra.okdiario.com/tags/mikel-merino/"><strong>Mikel Merino</strong></a>. Nació en <strong>Tajonar</strong>, creció en <strong>Osasuna</strong> y, después de <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/futbol/solo-pamplonica-podia-marca-6-julio-mikel-merino-marca-clasifica-espana-grita-viva-san-fermin/20260707000405651875.html">marcar un gol decisivo con la camiseta de España, habló en octavos de final de San Fermín</a> y, tras volver a marcar en cuartos, de la alegría y el orgullo que sentía por <strong>hacer felices a millones de españoles</strong>. Para eso sirve el fútbol, para ensanchar el alma disfrutando.</p>

<p>¿Y cómo le pagan semejante afrenta los aberchándales en Irroña? Llamándole "puta". "Puta España" y "puta selección". Nunca habían quedado tan claros dos modelos de sociedad. Por un lado, la Navarra que encarna Mikel Merino: luminosa, alegre y orgullosa de lo que es. Por otro, <strong>la Nafarroa que representan esas peñas aberchándales</strong> que desplegaron la pancarta. Y la cosa no quedó ahí: <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/sanfermin/plaza-toros-pamplona-planta-cara-dos-violentos-proetarras-que-intentaron-arrancar-bandera-espana/20260711092732653329.html">dos energúmenos intentaron agredir a una persona que llevaba libremente una bandera de España</a> en la plaza de toros.</p>

<p>Algún día habrá que abrir el melón de las peñas. Son entidades privadas que reúnen entre cinco y seis mil socios, reciben subvenciones públicas y <strong>llevan años colonizadas por el aberchandalismo</strong>. Siempre han aspirado a apropiarse del nombre de las fiestas y de la imagen de Pamplona, como si representaran a toda la ciudad cuando solo representan a una parte ridícula de ella. Son como los <strong>ultras de los estadios</strong>. Durante años parecían imprescindibles; cuando empezaron a echarlos, se vio que no aportaban nada.</p>

<p>Y la Pamplona silenciosa, que ya está hasta los cojones de ellos, de su ideología y de sus mierdas, respondió entonando desde los tendidos hasta las andanadas, para defenderse de su violencia y su mugre, la canción más antisistema y más punk que puede haber hoy en Pamplona: el "Que viva España".</p>

<p>Por cierto, a los aberchándales, que tanto se llenan la boca hablando de <strong>feminismo</strong>, de lenguaje inclusivo y de micromachismos, les bastó encontrarse con algo que odian para hacer saltar por los aires todo ese discurso. Sin el menor reparo recurrieron a uno de los insultos más sexistas de nuestro idioma: "<strong>puta</strong>". Curioso feminismoak.</p>

<p>Si la pancarta hubiera dicho "Puta Txibite", "Puta Yolanda Díaz" o "Puta Irene Montero", hoy tendríamos <strong>manifiestos, comunicados y minutos de indignación institucional</strong>. Como pone "Puta España", el insulto pierde milagrosamente toda su carga machista.</p>

<p>La palabra no cambia. Lo único que cambia es el destinatario.</p>

<p>Nada nuevo, pero conviene seguir señalando ese <strong>relativismo moral</strong>. Si detectan que una mujer, un negro o un homosexual no son de su cuerda, no tienen problema en ser los peores machistas, racistas y homófobos.</p>

<p>Y, con todo, lo más triste no es el insulto. Lo más triste es el proyecto humano que hay detrás. Unos construyen identidad repartiendo alegría. Otros solo saben construirla repartiendo <strong>odio</strong>. Mikel Merino habla de unir, de hacer felices a millones de personas, de representar con alegría a su país y a su ciudad. Quienes levantan esas pancartas <strong>necesitan un enemigo permanente para sentirse alguien</strong>. Solo saben existir odiando, su verdadero y único hecho diferencial. Y eso es todo.</p>

<p>&nbsp;</p>
</section>
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  <title><![CDATA[Que le den por saco a Barricada]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/que-den-saco-barricada/20260710131854653011.html</link>
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  <pubDate>Fri, 10 Jul 2026 13:18:54 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[<p>Busquen su Burguete. Todos merecemos un lugar donde el único ruido sea el del agua, donde el tiempo vuelva a caminar despacio y donde uno recuerde que todavía quedan otros cuatro días de San Fermín.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hay un momento en la vida de todo hombre <strong>sanferminero</strong>, y de toda mujer, claro —que en este <em>gin-tonic</em> viajamos todos—, en el que uno descubre por fin en qué consiste la felicidad.</p>

<p>Llega el <strong>10 de julio</strong>. Llevas cuatro días de <strong>San Fermín</strong> encima y, si hoy desapareces —no puedo más, me rindo—, todavía te quedan otros cuatro por delante. Entonces comprendes que la felicidad consiste en hacer exactamente lo que hacen los protagonistas de <em>Fiesta</em>, la de <strong>Hemingway</strong>, no la de cada uno: subir a <strong>Burguete</strong> y desaparecer unas horas entre los bosques del <strong>Pirineo navarro</strong> para ir a pescar truchas.</p>

<p>No hace falta saber pescar. Piedad, antitaurinos, piedad. Tomaos también un descanso. Es solo una metáfora de que, durante unas horas, ningún amigo va a aparecer con otro cacharro para dártelo en las inmediaciones de la barra del <strong>Kabiya</strong>.</p>

<p>Hagan ustedes las cuentas. Ya han sobrevivido al 6, al 7, al 8 y al 9. Si hoy descansan, todavía les quedarán el 11, el 12, el 13 y el 14 para seguir haciendo méritos delante del hepatólogo. El reparto es perfecto: cuatro días de batalla, uno de tregua y otros cuatro para rematar la campaña.</p>

<p><strong>Que le den por saco a Barricada</strong>. ¿Que no hay tregua? Pues claro que la hay. Y bendita sea. Hay una armonía casi renacentista en esa distribución. La belleza, al fin y al cabo, siempre está en la simetría. Y en el interior. Bellos no seremos, pero, a estas alturas de <strong>San Fermín</strong>, al menos estamos ya por dentro desinfectados.</p>

<p>Ahora mismo, el hígado se parece mucho más a un pobre autónomo español que a un órgano humano. Lleva cuatro días enlazando jornadas interminables, sin vacaciones, sin derecho a baja y con la desagradable impresión de que trabaja únicamente para pagar impuestos al Estado, que es la Parca. Hasta el hígado merece vivir un rato como un funcionario.</p>

<p>También convendría tranquilizar un poco a los profetas del fin del mundo. Hay quien habla del <strong>calor de estos Sanfermines</strong> como si el sol hubiera decidido visitar <strong>Pamplona</strong> este julio por primera vez en la historia.</p>

<p>Sin embargo, basta abrir <em>Fiesta</em> para ver que, hace un siglo, <strong>Hemingway</strong> ya retrataba una Pamplona abrasada por el sol. «La plaza era un horno», podéis leer en el capítulo XI.</p>

<p>Parece que el verano existía bastante antes de que inventáramos las redes sociales y las asociaciones ecologistas subvencionadas con dinero público para vivir quejándose de él.</p>

<p>Busquen su <strong>Burguete</strong>. Todos merecemos un lugar donde el único ruido sea el del agua, donde el tiempo vuelva a caminar despacio y donde uno recuerde que todavía quedan otros cuatro días de <strong>San Fermín</strong>. Porque las truchas, en el fondo, nunca fueron lo importante. En San Fermín, como en la vida, lo importante son las merluzas, que no los merluzos. Los merluzos son los <em>aberchándales</em>. Y eso es todo.</p>
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  <title><![CDATA[La sociedad pamplonesa pita a Asirón y a los abertzales]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/sociedad-pamplonesa-pita-asiron-abertzales/20260708125010652467.html</link>
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  <pubDate>Wed, 8 Jul 2026 12:50:10 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["La mayoría silenciosa protesta sin aparato, sin consignas y sin organización. Precisamente por eso muchas veces da la impresión de que no existe, que está diluida, porque cada uno expresa su rechazo como puede, como le sale".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>"<strong>La sociedad no reacciona</strong>". Es probablemente la frase que más se escucha cada vez que estalla un nuevo caso de <strong>corrupción política</strong>, económica o moral de la <strong>izquierda</strong> que hoy gobierna junto a los <em><strong>aberchándales</strong></em>.</p>

<p>Yo creo que el diagnóstico es equivocado.</p>

<p>La <strong>sociedad</strong> sí reacciona. Lo que ocurre es que la sociedad no es una organización como las que tiene la izquierda y los <em>aberchándales</em>. Es una suma de decenas de miles de personas individuales y anónimas y, sobre todo, civilizadas, que trabajan, madrugan, pagan impuestos y bastante tienen con sacar adelante su vida.</p>

<p>Frente a ellas hay organizaciones perfectamente estructuradas, capaces de movilizar a los suyos cuando conviene y de proyectar la imagen de que representan a todo un pueblo. Mil personas en la calle, una fotografía tomada con el ángulo adecuado y ya parece que la sociedad son ellos.</p>

<p>La diferencia no es el número, sino la convocatoria. Una protesta organizada necesita convocantes. Una protesta espontánea, no. A los que silbaron en la <strong>plaza</strong> no los llamó nadie. Fueron a ver una corrida, no una manifestación, y cuando el alcalde apareció, silbaron porque les salió de dentro. Eso no se organiza. Eso no se orquesta. Eso pasa.</p>

<p>La <strong>mayoría silenciosa</strong> protesta sin aparato, sin consignas y sin organización. Precisamente por eso muchas veces da la impresión de que no existe, que está diluida, porque cada uno expresa su rechazo como puede, como le sale.</p>

<p>Cuando esas personas se juntan de forma espontánea en un espacio como la <strong>plaza de toros</strong> y tienen delante al que manda, reaccionan: silban. ¿Qué queréis que hagan, que la emprendan a tiros como los terroristas <em>aberchándales</em>? La gente corriente es civilizada. No puede hacer mucho más. Es lo poco que le queda para mostrar su discrepancia contra un alcalde que no salió de las urnas, que no fue el más votado, sino que fue aupado al sillón por un pacto del <strong>PSOE</strong>, cocinado por <strong>Cerdán</strong>, con el <strong>partido de ETA</strong> para repartirse el poder y el dinero.</p>

<p>Contra la voluntad expresada en las urnas, ingeniería política mediante una moción de censura de despachos, de intrigas palaciegas, de <em>Servinabares</em>, de impunidad y de dinero.</p>

<p>La mayoría silenciosa no controla sindicatos. No controla asociaciones. No organiza manifestaciones cada semana. No dispone de un aparato permanente de movilización ni de propaganda. Cuando encuentra un espacio donde puede expresar su discrepancia sin violencia, lo aprovecha y reacciona.</p>

<p>Y <strong>Asirón</strong> y sus palmeros, que no están ahí por el pueblo, sino contra el pueblo, gracias a un pacto de las élites cocinado por Cerdán para Sánchez con los <em>aberchándales</em> ("Tenemos a 200 presos en la cárcel y, si para sacarlos hay que votar los Presupuestos, pues los votaremos", dijo <strong>Otegi</strong>), solventan todo llamando fascistas a los que le silban.</p>

<p>El drama no es que la sociedad no reaccione, que reacciona; el drama es que a los que mandan les da igual la reacción y la aplastan. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[Mikel Merino, el pañuelo de San Fermín y el chupinazo lanzado desde Dallas]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/mikel-merino-panuelo-san-fermin-chupinazo-lanzado-dallas/20260707131600652030.html</link>
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  <pubDate>Tue, 7 Jul 2026 13:16:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Merino no podía imaginar que acabaría enseñando aquel pañuelo al mundo. Me gusta pensar que lo llevó consigo para esos momentos en los que uno necesita tocar un poco de casa antes de salir al campo".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hay objetos que uno mete en una maleta porque cree que va a necesitarlos. Luego está el <strong>pañuelo de San Fermín</strong>. Ese viaja porque uno sabe que lo necesita.</p>

<p>Los de <strong>Pamplona</strong> hacemos una cosa muy rara cuando preparamos el equipaje sabiendo que el <strong>6 de julio</strong> nos va a pillar lejos de casa. Abrimos el cajón donde lleva once meses durmiendo la ropa blanca y roja de <strong>San Fermín</strong>, cogemos el pañuelo, lo sacamos con cuidado, procurando que no se desdoble, y es lo primero que guardamos.</p>

<p>No seré yo quien le quite la razón al que piense que es solo un trozo de tela, pero, por alguna razón difícil de explicar, uno siente que así <strong>San Fermín</strong> viajará con él. Con lo que cada uno quiera meter dentro de esa palabra.</p>

<p>Todo aquello cobró sentido al ver a <strong>Mikel Merino</strong>, feliz, con el <strong>pañuelo rojo</strong> al cuello en el vestuario del estadio de <strong>Dallas</strong>.</p>

<p>Merino venía de romperse un pie el 25 de enero jugando con el <strong>Arsenal</strong> contra el <strong>Manchester United</strong>. Había pasado por el quirófano. Durante meses ni siquiera tuvo claro si llegaría al <strong>Mundial</strong>. Tampoco sabía si jugaría algún partido.</p>

<p>Merino no podía imaginar que acabaría enseñando aquel pañuelo al mundo. Me gusta pensar que lo llevó consigo para esos momentos en los que uno necesita tocar un poco de casa antes de salir al campo. Lo cogió para él. Para nadie más. El fútbol acabó convirtiéndolo en el símbolo de la fiesta y de la alegría de toda <strong>España</strong>.</p>

<p>A veces las cosas salen bien. No desesperes.</p>

<p>Era <strong>6 de julio</strong>. Merino llevaba el dorsal 6. En el minuto 90, el cuarto árbitro levantó el cartel anunciando seis minutos de tiempo añadido.</p>

<p>Y fue precisamente entonces cuando un <strong>pamplonés</strong> decidió que el <strong>chupinazo</strong> también podía lanzarse desde <strong>Dallas</strong>.</p>

<p>España pasaba a cuartos. Merino buscó una cámara.</p>

<p>Gritó:</p>

<p>—¡Viva <strong>San Fermín</strong>!</p>

<p>Que, en el fondo, es otra forma de gritar:</p>

<p>—¡Viva la vida!</p>

<p>No sé quién tirará en <strong>Pamplona</strong> el <strong>chupinazo de 2027</strong>. Lo que sí sé es que, después de lo de <strong>Dallas</strong>, <strong>Mikel Merino</strong> se lo ha ganado.</p>

<p>Hagamos que <strong>Merino</strong> y su pañuelo vuelvan a casa. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[San Fermín empieza en Pamplona cuando termina el chupinazo abertzale]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/san-fermin-empieza-cuando-termina-chupinazo-aberchandal/20260706131913651600.html</link>
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  <pubDate>Mon, 6 Jul 2026 13:19:13 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Afortunadamente, la fiesta es tan grande que acaba diluyéndolos, como un hielo de odio en mitad de un mar cálido de alegría".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Deberíamos estar hablando del <strong>chupinazo</strong>, pero la <em>euskomurga</em> lo contamina todo.</p>

<p>Estará contento el <em>alikate</em> del partido de <strong>ETA</strong>. Ahora que nos sintonizan personas de medio mundo, <strong>Pamplona</strong> tiene un alcalde que no llegó al Ayuntamiento por los votos de la gente, sino por un pacto de <strong>Cerdán</strong> para repartirse el pastel del poder y del dinero entre el <strong>PSOE</strong> y los <em>aberchándales</em>: tú al Ayuntamiento, <em>Txibite</em> a la Diputación, y todos reunidos, tubos incluidos, a <strong>Servinabar</strong>.</p>

<p>Llevan años tratando de secuestrar la fiesta, de meterla en su zulo y jugar con ella, como <strong>Otegi</strong>, a la ruleta rusa. Cada vez de una forma más patética, con una infraestructura cutre y peligrosa: sirgas de lado a lado de la plaza, sobre las cabezas de la gente, de las que cuelgan, indisolublemente unidas, la <strong>ikurriña</strong> y la bandera de los asesinos <em>aberchándales</em>. El pack completo: la sangre inocente derramada por los terroristas <em>aberchándales</em> y, sobre ella, la <strong>ikurriña</strong> ondeando, que para eso asesinaron niños, para que ondee.</p>

<p>Porque, al final, para ellos los <strong>Sanfermines</strong> solo sirven para eso: para colocar encima de la fiesta su propaganda ideológica, sus asesinos <em>aberchándales</em> y tratar de hacer creer al mundo que todos los que llenan la plaza lo hacen por ellos, por su causa y por su fantasmagórico proyecto político y social.</p>

<p>Por cierto. Todo este montaje, todos esos plásticos, se meten en la Plaza del Ayuntamiento con la complicidad de quienes gobiernan: no puedes meter un bote de colorante alimenticio, que me parece estupendo, porque la policía te lo requisa, pero puedes meter metros y metros de pancartas plásticas con las que sepultar y enguarrar de forma peligrosa a la gente bajo ellas.</p>

<p>Luego, para rematarlo, aparece la gafas que lanza el <strong>chupinazo</strong>. Se supone que representa a la <strong>sanidad navarra</strong>, pero, en lugar de sacar una camiseta apoyando a los médicos del <strong>Servicio Navarro de Salud</strong> en huelga o denunciando las listas de espera de la sanidad que gestiona el <em>aberchandalato</em>, para no molestar a sus jefes, prefiere exhibir la bandera de una guerra situada a tres mil kilómetros de <strong>Pamplona</strong>, sobre la que no tenemos influencia alguna y cuya resolución no depende de nosotros. Madre mía, el <em>aberchandalato</em>. Qué manicomio.</p>

<p>En fin. Los <em>aberchándales</em> se cargaron el <strong>Riau-Riau</strong> y ahora hacen todo lo posible por convertir también el <strong>chupinazo</strong> en un acto de fanatismo <em>aberchándal</em>. Afortunadamente, la fiesta es tan grande que acaba diluyéndolos, como un hielo de odio en mitad de un mar cálido de alegría.</p>

<p>De pronto surge esa mandorla mística de gaiteros en mitad de la Plaza del Ayuntamiento, ya desnuda de simbología <em>euskonazi</em>, vestida únicamente de blanco y rojo. Suena la música y la gente baila. Si no tienes un duro no te hace caso nadie…</p>

<p>Y ahí empieza, por fin, lo verdaderamente importante: algo de belleza, algo sano, el comienzo popular, humano, libre y jaranero de los <strong>Sanfermines</strong>. Qué maravilla contemplar una Plaza del Ayuntamiento bailando y disfrutando, indiferente a los <em>aberchándales</em> que pretenden manosear una fiesta que desprecian.</p>

<p><strong>Viva San Fermín</strong> y viva <strong>Pamplona</strong>. Esa Pamplona.</p>

<p>Que tengáis unas felices fiestas. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Cuando el Mediterráneo empezaba en Pamplona]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/cuando-mediterraneo-empezaba-pamplona/20260703120009651294.html</link>
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  <pubDate>Fri, 3 Jul 2026 12:00:09 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["El verano no es solo una estación. Es la forma que tiene la vida de recordarnos que, alguna vez, ay, fuimos felices antes de llegar".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Me comentaba ayer un amigo, durante la absurda pausa de hidratación del partido de España, la felicidad que siente cada vez que toma la autopista y empieza a bajar por <strong>Navarra</strong>. No sabía explicar exactamente el motivo. Con lo que cuesta el peaje, decía, debería darle más bien una mezcla de rabia y ruina. Era entrar en la <strong>AP-15</strong>, dejar atrás <strong>Pamplona</strong>, ver abrirse el paisaje hacia el sur, pasado el <strong>Carrascal</strong>, y notar una alegría física, casi infantil, como si alguien le hubiera encendido las barracas de <strong>San Fermín</strong> por dentro.</p>

<p>Al final llegamos a la conclusión de que no era ni la carretera ni el paisaje. Era la <strong>memoria</strong>, una impronta de la <strong>infancia</strong> que compartimos la mayoría de los pamploneses. Esa autopista fue durante años el camino que todos recorrimos en verano hacia las <strong>playas del Mediterráneo</strong>. Cada familia tenía su destino, su apartamento, su camping, su hotel de media pensión, su nevera azul, sus bocatas de tortilla de patata envueltos en papel de aluminio y su padre empeñado en salir de madrugada para evitar el calor, como si estuviéramos cruzando España en un horno con ruedas. Muchos coches aún no tenían aire acondicionado. ¿Para qué, si durante el invierno, en el norte, no se usaba?</p>

<p>Yo aún hilé más fino. Para mí el <strong>verano</strong> no empezaba al cerrar la puerta de casa, ni al terminar el colegio, ni siquiera al ver las maletas en el pasillo antes de que mi padre hiciera el <em>Tetris</em> en el maletero. El verano empezaba más tarde, cuando, pasada la <strong>AP-15</strong> y ya dentro de la <strong>AP-68</strong>, las ruedas del coche pisaban las líneas discontinuas de la carretera y sonaba aquel golpeteo rítmico, seco, hipnótico, como un metrónomo anunciando la libertad. Tac, tac, tac. Ahí empezaban las <strong>vacaciones</strong>. Antes de <strong>Zaragoza</strong> ya olía a mar, aunque el mar estuviera todavía lejísimos y lo único que hubiera alrededor fueran secanos, gasolineras, camiones y un sol blanco cayendo sobre los cristales hasta casi derretirlos.</p>

<p>El toro de Osborne de <strong>Alfajarín</strong> anunciaba la entrada en otra dimensión: el desierto de los <strong>Monegros</strong>, que en nuestra imaginación infantil era una travesía casi bíblica. Buscábamos, como caravanas de camellos conducidas por tuaregs modernos, el oasis del área de servicio de <strong>Lérida</strong>. Allí caía el primer granizado de las vacaciones, quizá el mejor del año, porque no sabía solo a limón, a naranja o a hielo, sino a promesa. «Mamá, ¿alquilaremos este año un pedalín en la playa?». Mientras lo bebíamos, veíamos pasar, suspendidos en aquel edificio sobre la autopista como si fuera una nave espacial, coches con familias enteras rumbo a alguna felicidad modesta y perfecta.</p>

<p>No recuerdo un solo verano triste. La tristeza siempre llegaba el último día, cuando había que decir adiós a esos amigos de la playa que parecían destinados a durar para siempre y nunca volvíamos a ver.</p>

<p>Para mí el <strong>calor</strong> es alegría. Por eso no me sumaré nunca a la campaña anual contra el calor. Ya sé que dormimos peor, que los informativos se llenan de alertas rojas, negras y apocalípticas y que los cansalmas nos anuncian el fin del mundo. Me da igual. El frío mata más. El calor eleva el alma.</p>

<p>El verano tiene algo que ninguna otra estación conserva con tanta fuerza: nos devuelve a la <strong>niñez</strong>. Nos cambia los horarios, la ropa, la comida, la conversación y hasta la manera de caminar. Durante unas semanas dejamos de ser empleados, contribuyentes y adultos responsables. Volvemos a ser aquel amor de verano que creíamos eterno mientras el sol se dormía despacio sobre el mar. No había móviles ni redes sociales. Aquellas historias terminaban donde acababa la playa. Se quedaron jóvenes para siempre.</p>

<p>El verano no es solo una estación. Es la forma que tiene la vida de recordarnos que, alguna vez, ay, fuimos felices antes de llegar. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Asiron no tiene redención]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/asiron-tiene-redencion/20260701122436650959.html</link>
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  <pubDate>Wed, 1 Jul 2026 12:24:36 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[“Existe un momento en el que cualquier dirigente deja de preguntarse cómo quiere ser recordado y empieza a sospechar cómo será recordado realmente”.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Está viejo <strong>Asirón</strong>. Le ha dado el viejazo, como dicen los hermanos argentinos. Ley de vida, es lo que hay. Nos pasará a todos.</p>

<p>El bajón gordo que ha pegado <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/sanfermin/asiron-pide-que-concejales-puedan-pasar-curia-insultos-evita-senalar-entorno-abertzale-radical/20260701094941650934.html"><strong>Asirón</strong></a> se le nota en las fotos: esa pérdida de grasa cutánea que va dejando asomar la calavera por debajo, ya camino de la última curva. Terrible, cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte, tan callando. Yo creo que ha empezado a mirarse en el espejo por las mañanas preguntándose cómo será recordado. El cargo caduca; la entrada de la <strong>Wikipedia</strong> permanece.</p>

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	<figure class="image capture"><img width="120" height="68" alt="" src="/asset/zoomcrop,480,270,center,center/media/navarra/images/2022/07/07/2022070715495268482.jpg" /></figure>

	<div class="article-data"><a href="/articulo/sanfermin/asiron-pide-que-concejales-puedan-pasar-curia-insultos-evita-senalar-entorno-abertzale-radical/20260701094941650934.html">Asiron pide que los concejales puedan pasar por Curia sin insultos, pero evita señalar a su entorno abertzale radical</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p>Pues como <em>alikate</em> batasuno, no te jode… No pensará a estas alturas que puede cambiar su biografía y hacerle la competencia a la madre Teresa de Calcuta. Somos lo que hemos sido. Habértelo pensado antes.</p>

<p>Tampoco exageremos: no es que sea Saulo y se haya caído del caballo. Todo este intento de lavar su imagen lo hace procurando no romper ni censurar a sus <em>aberchándales</em>. Lo primero, no incomodar a los suyos; lo demás, si llega, después. Mucho después. A una distancia sideral.</p>

<p>Tras años de silencio, subiendo feliz en la procesión entre sus <em>aberchándales</em>, aclamado y aplaudido por quienes protagonizaban un ambiente de intimidación y violencia contra la oposición, resulta llamativo escuchar ahora al <em>alikate</em> <strong>Asirón</strong> reclamar respeto para que los concejales puedan recorrer la <strong>calle Curia</strong> sin insultos.</p>

<p>Tiene razón: en democracia nadie debería ser intimidado por pensar diferente. Nadie. Pero no ahora. Antes. Siempre. Llegas tarde, <strong>Asirón</strong>. Sobre todo porque suenas falso. No cuela. No hay verdad en tus palabras, solo cálculo.</p>

<p>Porque pedir <strong>convivencia</strong> mientras se evita hacer una autocrítica clara del mundo político del que procedes —un mundo que lleva décadas conviviendo con el señalamiento y la violencia sobre quienes piensan distinto— acaba sonando a hueco. A una condena cómoda. A una condena que no incomoda a los tuyos, que son el verdadero problema de convivencia que arrastra <strong>Pamplona</strong> desde hace décadas.</p>

<p>La trayectoria política de <strong>Asirón</strong> no podrá separarse nunca del espacio político del que procede, ni de las fotografías, los gestos y las ambigüedades —cuando no directamente los desprecios— hacia las <strong>víctimas del terrorismo</strong>. No te has dignado ni a arropar a los trabajadores anónimos de esos dos comercios que hay bajo tu despacho en el <strong>Ayuntamiento</strong> y a los que nunca has ido a visitar tras los ataques que sufrieron, ataques de odio, por parte de tu ideología. Esa mochila no desaparece con una declaración institucional ni con un llamamiento a la <strong>convivencia</strong> cuando ya resulta políticamente rentable pronunciarlo.</p>

<p>Existe un momento en el que cualquier dirigente deja de preguntarse cómo quiere ser recordado y empieza a sospechar cómo será recordado realmente. Y ese momento, estoy seguro, ya le ha visitado, de noche, como en un drama shakespeariano, para preguntarle: «Abuelito, ¿por qué le hicimos aquello al niño de la <strong>Bajada de Javier</strong>?».</p>

<p><strong>Asirón</strong> podrá reivindicar su gestión municipal. Para mí, nefasta: ha creado una <strong>Pamplona</strong> cochambrosa, cutre, más fea y más degradada. Sus partidarios encontrarán motivos para defenderla, seguro. Sin embargo, hay una parte de su legado que ya no depende de él, y eso lo está comprendiendo ahora. Depende de una historia política con la que nunca quiso marcar una ruptura nítida. Entró en política cuando ya habían sido asesinados <strong>Tomás Caballero</strong>, <strong>Miguel Ángel Blanco</strong> o la niña de <strong>Santa Pola</strong>. Ya sabía cuál era la historia del espacio político al que decidía incorporarse. Esa decisión forma parte de su biografía política y también condicionará cómo será juzgado por la historia.</p>

<p>En las leyendas navarras, <strong>Teodosio de Goñi</strong> buscó la redención cargando con pesadas cadenas. En política funciona de otra manera. Hay cadenas que no son de hierro, sino de memoria. Y esas no se rompen con el paso de los años. No va a bajar un ángel, como <strong>San Miguel de Aralar</strong>, para salvarte del dragón, porque el dragón eres tú y tu ideología <em>aberchándal</em> de fuego y destrucción. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[Por la raja de tu falda de Irulegui]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/raja-falda-irulegui-euskera/20260629114806650774.html</link>
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  <pubDate>Mon, 29 Jun 2026 11:54:06 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Qué casualidad que estos milagros arqueológicos siempre lleguen cuando el aberchandalismo necesita otro empujón para vender la oficialidad del euskera en toda Navarra.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Extra, extra. Tenemos dorsal para <strong>Maradona</strong> en <strong>euskera</strong>. El diez. Ha aparecido. Y nada menos que en <em>Nafacroa</em>. Copón. Qué barbaridad. <em>Abar</em>, a imprimir camisetas. <em>Rápidoak</em>, que hay <em>negocioak</em>.</p>

<p>La noticia que soltaron los <em>aberchándales</em> es que en <strong>Irulegui</strong>, ya estamos otra vez con la misma burra al trigo, no solo apareció la primera palabra en <strong>euskera</strong>, sino también, nada menos, que <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/sociedad/encuentran-inscripcion-forma-triangulo-irulegi-afirman-que-es-numero-euskera/20260625124001650377.html">el primer <strong>numeral vascónico</strong></a>.</p>

<p>Joder, qué suerte, <strong>Joseba Andoni</strong>. En <strong>Irulegui</strong> eran todos intelectuales. Un poco como la aldea de <em>Amanece, que no es poco</em>, donde todos veneraban a <strong>Faulkner</strong>. Allí escribían en <strong>euskera</strong> por todas partes. Qué maravilla. <em>Aplausoak</em>. Una lengua que, por lo visto, en <strong>Irulegui</strong> se escribía con una naturalidad asombrosa. Casi una isla cultural. Luego pasó siglos sin dejar rastro escrito. Seguramente también fue culpa de los fachas. O de <strong>Franco</strong>. En fin. Qué cosas tan curiosas pasan.</p>

<p>A mí estos <strong>yacimientos</strong> que cambian toda la cronología conocida de golpe, pum, me hacen levantar las cejas como <strong>Zapatero</strong>. Si ya era un milagro encontrar algo único, sin antecedentes claros, como aquella palabra de la famosa mano, descubrir ahora, en el mismo yacimiento —que tampoco es <strong>Pompeya</strong>—, nada menos que el primer <strong>numeral</strong>, también único, también primero, ya me hace carraspear entre incómodo y divertido.</p>

<p>La sombra de los primeros calvarios mundiales, de los jeroglíficos egipcios en <strong>Álava</strong> y de las primeras palabras milagrosamente aparecidas en <strong>euskera</strong>, que también fueron las primeras hasta que se demostraron truchas, en <strong>Iruña-Veleia</strong> es muy alargada cuando se habla de <strong>arqueología</strong> <em>aberchándal</em>.</p>

<p>Así que pensé: veamos qué han encontrado esta vez, eso que hace salir a los políticos <em>aberchándales</em> a sacar pecho precisamente ahora, cuando necesitan justificar la imposición de su idioma ideológico de uso residual en la <strong>Navarra actual</strong>. Qué casualidad: siempre aparece un hallazgo único en el mundo justo cuando más conviene políticamente.</p>

<p>Y lo que tienen es algo curioso. Sorprendente incluso. Es verdad, yo no lo había visto nunca. Es la primera vez que ocurre. Nadie antes había osado enseñar en público una cosa así.</p>

<p>Han presentado… tachán, una <strong>raja</strong>.</p>

<p>Oye, una <strong>raja</strong>. Con dos cojones.</p>

<p>En las rajas cabe lo que quieras. Eso es verdad. <strong>Gustave Courbet</strong> vio en una nada menos que <em>El origen del mundo</em>.</p>

<figure class="image"><img width="1280" height="720" alt="Inscripción aparecida en Irulegui. S.C. ARANZADI" src="/media/navarra/images/2026/06/25/2026062512391258420.jpg" />
<figcaption>Inscripción aparecida en Irulegui. S.C. ARANZADI</figcaption>
</figure>

<p>Los arqueólogos <em>aberchándales</em> ven una sílaba que el resto de los mortales somos incapaces de distinguir en la pieza. Han presentado mucha fe. Porque de eso se trata, como casi siempre: de creer. Ellos ven una conveniente “ba” donde otros solo vemos una <strong>raja</strong>. ¿Usted qué ve?</p>

<p>Y si tú piensas que ahí no hay una tercera marca, que simplemente hay dos signos y punto, que esa “ba” es una reconstrucción con mucha fe, entonces ya sabes: eres un facha.</p>

<p>Aquí estamos por las risas; es tontería buscar un debate científico porque aquí no se trata de ciencia, sino de otra cosa: de <strong>política presente</strong>. Pero resulta llamativo que en <strong>La Caridad</strong>, el yacimiento de <strong>Caminreal</strong> (<strong>Teruel</strong>), destruido también durante las <strong>guerras sertorianas</strong> y contemporáneo de <strong>Irulegui</strong>, la inmensa mayoría de los grafitos sobre cerámica sean precisamente de uno o dos signos. En <strong>Irulegui</strong>, en cambio, una <strong>raja</strong> acaba convirtiéndose en una “ba”. Cosas de la fe.</p>

<p>Pero esa hipótesis vende mucho menos que anunciar el primer <strong>numeral vascónico</strong> de la historia. Qué casualidad que estos milagros arqueológicos siempre lleguen cuando el <em>aberchandalismo</em> necesita otro empujón para vender la oficialidad del <strong>euskera</strong> en toda <strong>Navarra</strong>. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[La desidia política vuelve a quemar San Cristóbal]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/desidia-politica-vuelve-quemar-san-cristobal/20260626105222650444.html</link>
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  <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 10:52:22 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Si un mismo monte arde repetidamente, ¿no convendría investigar qué ocurre exactamente en ese lugar? ¿Se conocen las causas concretas de los incendios anteriores? ¿Se ha reforzado la vigilancia?"]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Por si no tuviéramos bastante con el <strong>calor</strong> de este final de curso, ayer volvió el espectáculo habitual: una humareda elevándose sobre <strong>Pamplona</strong>, olor a quemado colándose por las ventanas y esa atmósfera de ceniza que convierte la ciudad durante unas horas en un decorado casi fantasmal. Ya está aquí el tradicional <strong>incendio de San Cristóbal</strong>, señora. Pasen y vean. Disfruten de nuestro folclore milenario.</p>

<p>Mientras escribo estas líneas desde mi atalaya de <strong>Iturrama</strong>, todavía veo pasar un helicóptero con la bolsa colgando camino del monte para cargar agua una y otra vez. Hay tradiciones en <strong>Pamplona</strong> que parecen milenarias y, sin embargo, llevan menos repeticiones que ese helicóptero subiendo y bajando <strong>San Cristóbal</strong> cada verano. Es una imagen que, por desgracia, ya casi no sorprende a nadie.</p>

<p>Y ahí está la movida: la falta de sorpresa. Cuando algo deja de sorprendernos es cuando empezamos a asumirlo como inevitable. Nos acostumbramos. Un incendio más. Otro verano. Otra columna de humo. Otra vez <strong>San Cristóbal</strong>.</p>

<p>Entonces llega la explicación de siempre, el comodín de las explicaciones, el as de bastos que gana cualquier discusión y sepulta cualquier pregunta adicional, cualquier duda: el <a href="https://navarra.okdiario.com/tags/cambio-climatico/"><strong>cambio climático</strong></a>.</p>

<p>Claro que hace más calor. Pero, por lo que sea —y ese “lo que sea” es precisamente la pregunta que los que gobiernan no responden—, el <strong>cambio climático</strong> parece tener una querencia particular por <strong>San Cristóbal</strong>. Porque el mismo <strong>cambio climático</strong> afecta a cualquiera de los montes que rodean la comarca de <strong>Pamplona</strong>. Sin embargo, el que vuelve recurrentemente a las noticias es casi siempre el mismo. ¿Por qué?</p>

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	<figure class="image capture"><img width="120" height="68" alt="" src="/asset/zoomcrop,480,270,center,center/media/navarra/images/2026/06/26/2026062610001158051.jpg" /></figure>

	<div class="article-data"><a href="/video/sucesos/incendio-falda-monte-san-cristobal-activa-gran-operativo-bomberos-helicopteros-navarra/20260625203655650415.html">Un incendio en la falda del monte San Cristóbal activa un gran operativo de bomberos y helicópteros en Navarra</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p>Si un mismo monte arde repetidamente, ¿no convendría investigar qué ocurre exactamente en ese lugar? ¿Se conocen las causas concretas de los incendios anteriores? ¿Se ha reforzado la <strong>vigilancia</strong>? ¿Se han mejorado los accesos? ¿Se limpia suficiente monte? ¿Existen puntos especialmente vulnerables? ¿Se han corregido si esos puntos ya fueron detectados hace años? Resolver un problema exige <strong>gestión</strong>. Buscar un culpable abstracto exige únicamente un tuit. Y a vivir, es decir, cobrar el sueldo y colocar a la parienta y al pariente en la <strong>Servinabar</strong> de turno para que ganen el suyo, que requiere bastante menos esfuerzo que prevenir el siguiente incendio.</p>

<p>No son preguntas extravagantes. Son las preguntas normales que cualquiera haría cuando un problema se repite.</p>

<p>Pero vivimos tiempos en los que formular determinadas preguntas parece casi una provocación. Si preguntas demasiado, enseguida aparece alguien dispuesto a señalarte. Cualquier duda te convierte en un negacionista, un negacionista facha, es decir, en un facha a secas, que es de lo que vive esta peña: de llamar facha a todo el que no se conforma con la versión oficial. Tú llamas facha y ya no tienes que responder de tu <strong>gestión</strong>. Jugada maestra.</p>

<p>El <strong>cambio climático</strong> se ha convertido en una explicación comodín. Me recuerda a mi abuela, que encontraba la causa de cualquier mal en las lombrices. Te dolía la cabeza: lombrices. Te dolía la tripa: lombrices. Te torcías un tobillo jugando al fútbol: lombrices. ¿El rasponazo de la caída de la bici? También las lombrices.</p>

<p>Los gobernantes de <strong>Navarra</strong> viven más cómodos administrando los problemas que resolviéndolos. Porque investigar, prevenir y corregir exige trabajo, planificación y dinero. Repetir un eslogan cuesta infinitamente menos.</p>

<p>Ojalá el próximo verano el humo sobre <strong>Pamplona</strong> no vuelva a salir, una vez más, exactamente del mismo sitio. Y eso es todo.</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[La canícula socialista de Navarra]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/canicula-socialista-navarra/20260624105755650203.html</link>
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  <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 10:57:55 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[“Porque cuando la UCO tira del hilo, Navarra vuelve a aparecer al principio de la historia. Un protocolo impulsado por el Gobierno de <em>Txibite</em>. Un consejero de <em>Txibite</em>. El socio de Cerdán”]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>La canícula</strong>, quien no le busca remedio es porque no quiere, habrán pensado en el <strong>PSN</strong>. Ahí empiezan a desfilar los compañeros hacia la sombra. <a href="https://navarra.okdiario.com/articulo/politica/rastro-koldo-garcia-navarra-dos-condenas-psn-acta-que-nunca-llego-ocupar/20260622161734650016.html"><strong>Koldo</strong>, nuestro Koldo</a>, el Koldo que sale en todas las fotos con los que mandan en el PSN, si Sánchez no lo indulta y lo remedia, se va a pegar 19 estaciones estivales a la sombra, sin preocupaciones con el calor.</p>

<p>No sé si ya son tan uña y carne como cuando compartían reuniones socialistas y negocios socialistas —el socialismo une mucho, ni te cuento lo que une el <em>aberchandalismo</em> cuando hay pasta de por medio—, pero se lo podrá contar <strong>Cerdán</strong>, lo de la sombra, digo, que entró hace justo un año, el 30 de junio, para pasar 142 días de prisión provisional.</p>

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	<figure class="image capture"><img width="120" height="68" alt="" src="/asset/zoomcrop,480,270,center,center/media/navarra/images/2026/06/23/2026062321234439717.jpg" /></figure>

	<div class="article-data"><a href="/articulo/politica/uco-situa-consejero-chivite-jose-maria-aierdi-primera-pista-relacion-entre-antxon-alonso-leire-diez/20260624073443650163.html">La UCO sitúa al consejero de Chivite José María Aierdi en la primera pista de la relación entre Antxon Alonso y Leire Díez</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p><strong>La canícula</strong>, ay, la canícula, y los sudores. Como los que debe de estar sufriendo ahora mismo <strong>José María Aierdi</strong>, el consejero de <em>Txibite</em>, que es la jefa de todos y dice que no se entera de nada.</p>

<p>Porque resulta que la <strong>UCO</strong> acaba de situar a <strong>Aierdi</strong> en la primera estación conocida de otra historia de esas que nadie conocía hasta que la Guardia Civil empezó a abrir cajones.</p>

<p>Según el informe, la primera pista conocida de la relación entre <strong>Antxon Alonso</strong> y <strong>Leire Díez</strong> aparece precisamente alrededor de un protocolo impulsado por el <strong>Gobierno de Navarra</strong> para un proyecto energético en <strong>Bardenas</strong> y firmado, entre otros, por <strong>María Txibite</strong> y el propio Aierdi. Es decir, que cuando los investigadores tiran del hilo que une a la fontanera socialista con el socio de Cerdán, el primer nudo en el que se detienen vuelve a aparecer en Navarra.</p>

<p>Ah, <strong>la canícula</strong>, qué pestazo a podrido nos trae. Porque cuando la <strong>UCO</strong> tira del hilo, <strong>Navarra</strong> vuelve a aparecer al principio de la historia. Un protocolo impulsado por el Gobierno de <em>Txibite</em>. Un consejero de <em>Txibite</em>. El socio de Cerdán. La fontanera del PSOE. Y, más adelante, las gestiones con dirigentes del <strong>PNV</strong> para el rescate de <strong>Tubos Reunidos</strong>.</p>

<p>Lo verdaderamente extraordinario sería que, por una vez, aparecieran otros nombres. Que la UCO levantara una piedra y debajo no estuvieran los mismos de siempre. Pero no hay suerte. Cambia el sumario. Cambia la empresa. Cambia el proyecto. Cambia el intermediario. Lo que nunca cambia es el paisaje político <em>aberchándal</em> y socialista que aparece alrededor.</p>

<p>Todos metidos en la <strong>canícula</strong> de la <strong>Costa del Ajo navarra</strong>. <em>Txibite</em> los puede juntar en <strong>Falces</strong> para celebrar la junta de accionistas de su <em>aberchandalato</em>.</p>

<p>Siempre ocurre lo mismo. Los sumarios crecen. Los informes se acumulan. Pero siempre los mismos nombres y siglas del entramado con el mismo olor a ajo que nunca se les va de las manos.</p>

<p><strong>La canícula</strong> aprieta en <strong>Navarra</strong>. Pero no tanto como el bochorno. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[La lección de Mikel Oyarzabal]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/leccion-mikel-oyarzabal/20260622114027649963.html</link>
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  <pubDate>Mon, 22 Jun 2026 11:40:27 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["En una semana consiguió un récord humillante y otro glorioso. El mismo futbolista. Lo único que cambió fue el lugar de la noria desde el que lo observaban".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hay quien se queja amargamente de que los <strong>datos</strong> ya no funcionan. Yo creo que el problema es otro.</p>

<p>Los datos funcionan perfectamente. Lo que ocurre es que, diciendo la verdad, a veces engañan.</p>

<p>El primer partido del <strong>Mundial</strong> dejó una estadística que recorrió el planeta fútbol. <strong>Mikel Oyarzabal</strong> pasó los primeros treinta minutos sin tocar un solo balón. Ni uno. Desde 1966, que es cuando se empezaron a contar estas cosas, nunca había pasado algo así en la historia de los Mundiales.</p>

<p>La estadística estaba en todas partes. Los comentaristas la repetían con sorpresa y crueldad. En cuestión de minutos, <strong>Oyarzabal</strong> pasó de ser el delantero de la <strong>Real Sociedad</strong> y de la selección española que ha marcado en las seis finales que ha jugado en su vida a convertirse en un simple dato.</p>

<p>Y, sin embargo, el relato también era verdad. Quizá incluso más verdad que el dato.</p>

<p>Final de <strong>Copa del Rey</strong> con la Real Sociedad. Gol.</p>

<p>Final olímpica con España. Gol.</p>

<p>Final de la <strong>Nations League</strong> con España. Gol.</p>

<p>Otra final de la Nations League con España. Gol.</p>

<p>Final de la <strong>Eurocopa</strong> con España. Gol.</p>

<p>Final de Copa del Rey hace apenas unas semanas con la Real Sociedad. Gol.</p>

<p>Se supone que el dato mata al relato. Eso se escucha mucho últimamente. Como si fuera una ley física.</p>

<p>Pues depende.</p>

<p>Si el relato es falso, sí. Pero si el relato es verdadero y el dato es engañoso, ocurre exactamente lo contrario: el <strong>relato</strong> mata al dato.</p>

<p>Porque el dato de los treinta minutos era verdad. Pero el relato de Oyarzabal tenía más verdad.</p>

<p>Seis días después, en el siguiente partido, <strong>Oyarzabal</strong> firmó dos goles y una asistencia en menos de media hora. Nadie desde 1966 había logrado algo semejante. De nuevo, las estadísticas lo convirtieron en protagonista.</p>

<p>Desde hace tiempo asisto atónito a la vida, como un espectador al que le pasan acontecimientos por todos lados y le dejan perplejo. Conclusiones definitivas a partir de fotografías provisionales. Fotografías cada vez más inconexas, pero tantas y tan frenéticas que parecen la realidad.</p>

<p>Eso es el signo de nuestros tiempos.</p>

<p>La vida siempre ha sido una noria. Ahora esa noria gira a tal velocidad que, además de noria, parece una montaña rusa desbocada sin raíles.</p>

<p>Lo mejor es quedarse quieto y no perseguirla. Si la persigues, corres el riesgo de quedarte siempre desenfocado y a rebufo.</p>

<p>Hijo, quédate quieto y ve todo pasar. A veces serás un pionero. A veces, un fósil. A veces volverás a estar de moda. Y vuelta a empezar.</p>

<p>No hay como quedarse quieto y ver cómo todo alrededor cambia y vuelve a cambiar.</p>

<p><em>Bartleby</em> hizo de la quietud una forma de resistencia. Su respuesta era siempre la misma: «Preferiría no hacerlo». Quizá exageraba. Pero algo de sabiduría había en aquella negativa tranquila a correr detrás de cada moda y cada certeza instantánea.</p>

<p>Porque lo que giraba era el mundo.</p>

<p>Quizá por eso me gusta tanto <strong>Oyarzabal</strong>.</p>

<p>Porque mientras todos giran frenéticos a su alrededor, él sigue exactamente donde siempre ha estado.</p>

<p>En una semana consiguió un récord humillante y otro glorioso. El mismo futbolista. Lo único que cambió fue el lugar de la noria desde el que lo observaban.</p>

<p>Lo difícil no es pasar media hora sin tocar un balón. Tampoco es marcar dos goles y regalar una asistencia.</p>

<p>Lo difícil es recordar, en ambos casos, que sigues siendo exactamente la misma persona. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Txibite, el euskera y el privilegio aberchándal]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/txibite-euskera-privilegio-aberchandal/20260619113858649733.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/txibite-euskera-privilegio-aberchandal/20260619113858649733.html#comentarios-649733</comments>
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  <pubDate>Fri, 19 Jun 2026 11:38:58 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Con ese 6,8% se pretende condicionar la vida del 93,2% restante. Y no lo digo yo, recuerden, lo dice el propio Gobierno de Navarra".]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hay cifras que son tan demoledoras que da pereza iniciar este debate. Bastaría mostrarlas y descojonarse de los delirios de los <em>aberchándales</em> que exigen la <strong>oficialidad del euskera</strong> en toda Navarra. Cifras que dan ellos, ojo, cifras de su <em>Gobiernatua</em> de <em>Nafacroa</em>.</p>

<p>Según los <strong>datos sociolingüísticos oficiales de Navarra</strong>, recalquémoslo de nuevo, datos oficiales del <strong>Gobierno de Navarra</strong>, habla euskera aproximadamente el 15% de la población.</p>

<p>Y ojo, más ojo todavía. Redoble de tambores. Chaaaaaaaaaas: solo el 6,8% de los navarros utiliza el <strong>euskera</strong> en su vida diaria.</p>

<p>Repitamos la cifra porque parece una errata: 6,8%.</p>

<p>Es decir, el 93,2% de los navarros no utiliza el <strong>euskera</strong> en su vida cotidiana.</p>

<p>¡Lololololooooooo!</p>

<p>¿Cómo puede ser la <strong>lengua propia de toda Navarra</strong> un idioma que utiliza habitualmente menos de siete personas de cada cien y que solo quince de cada cien dicen saber hablar… dicen, que no certifican?</p>

<p>Ya sé lo que viene ahora. El dedo levantado del cansalmas que aparece con la matraca. Que si en el siglo XVII. Que si el <em>caballus navarrorum</em>. Pues muy bien. Vete a legislar al siglo XVII y déjanos en paz, que en el siglo XVII no había Twitter con el que hoy me das el coñazo. Estamos en 2026 y la realidad que tenemos que regular es la de hoy.</p>

<p>En el siglo XVII la gente iba a caballo y los documentos se escribían a mano. Dame mi potente coche alemán, que es más navarro hoy que tu caballo, que, por otro lado, no sabes ni montar porque no te has subido a uno en tu puñetera vida. Conservamos nuestra historia. La estudiamos. Pero no organizamos la <strong>Navarra actual</strong> según las necesidades de hace tres siglos. Hace tres siglos no había electricidad en las casas. Ni existían las putas bermudas vaqueras que parecen hoy el disfraz oficial histórico del <em>aberchándal</em>.</p>

<p>Porque en el <strong>Archivo Real y General de Navarra</strong> descansan miles de documentos escritos a mano, ¿vas a pedir la retirada de los ordenadores de la Administración y obligar a los funcionarios a volver a la pluma y al tintero? Es todo tan obvio que aburre.</p>

<p>Pues, con estos datos, para que los compañeros de partido puedan tener sus <em>Servinabares</em> y sus chiringuitos, <em>Txibite</em> quiere regalarle a los <em>aberchándales</em> una <strong>ventaja institucional</strong> que no tendrían sin la oficialidad.</p>

<p>Porque de eso va realmente la operación: de convertir una característica minoritaria en una <strong>posición de ventaja</strong> dentro de la Administración y del empleo público.</p>

<p>A tomar viento poder optar al <strong>empleo público</strong>, dejando fuera, haciendo que sean extranjeros en su propia casa, a la inmensa mayoría de los navarros. De esto va la cosa, de crear un privilegio para los <em>aberchándales</em>, para que solo ellos mamen del dinero público que, sobre todo, aporta ese 85% que ya no podría acceder.</p>

<p>Los <em>aberchándales</em> llevan décadas intentando convertir una <strong>realidad minoritaria</strong> en una posición de ventaja dentro de las instituciones. Y <em>Txibite</em> está dispuesta a entregarles esa victoria.</p>

<p>El <strong>euskera</strong> hoy está sobreprotegido, sobredimensionado y sobresubvencionado. Y aún quieren más. Son insaciables los <em>aberchándales</em>.</p>

<p>Mientras los navarros asistimos atónitos a los escándalos de corrupción que cercan al <strong>PSOE</strong>, <em>Txibite</em> nos lanza una nueva cortina de humo identitaria vasca. Una más. Otra vuelta de tuerca en la eterna cesión a los <em>aberchándales</em> para seguir con Sánchez volando en avión privado y veraneando en la residencia real de Lanzarote pagada por nuestros impuestos, Zapatero ocultando joyas en su despacho por valor de millones de euros, <em>Coronalzórriz</em> reformando una y otra vez su casa y ella lijando maderas en el jardín de su chalet de Gorraiz.</p>

<p>En fin. Repitamos una última vez la cifra porque sigue pareciendo una errata: 6,8%.</p>

<p>Y con ese 6,8% se pretende condicionar la vida del 93,2% restante.</p>

<p>Y no lo digo yo, recuerden, lo dice el propio <strong>Gobierno de Navarra</strong>.</p>

<p>Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Los atentados aberchándales contra la Universidad de Navarra]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/atentados-aberchandales-universidad-navarra/20260617120413649502.html</link>
  <comments>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/atentados-aberchandales-universidad-navarra/20260617120413649502.html#comentarios-649502</comments>
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  <pubDate>Wed, 17 Jun 2026 12:04:13 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[“En treinta años, al menos seis atentados contra un centro educativo. Seis. VI. Flipante. Seguimos haciendo memoria histórica mi colega y yo”.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Estos días nos hemos enterado de otra heroicidad del <strong>Gobierno vasco</strong>: liberar a uno de los etarras condenados por el coche bomba que explotó en la <strong>Universidad de Navarra</strong> en octubre de 2008.</p>

<p>Lo comentaba ayer con un antiguo compañero de la universidad cuando saltó la noticia. Ni siquiera nos poníamos de acuerdo sobre qué bomba había puesto exactamente este asesino.</p>

<p>—No, hombre, ese no es el que destrozó medio Faustino. Ese atentado es otro. El coche bomba que puso este asesino <em>aberchándal</em> es el que reventó el aula donde dábamos clase en primero de carrera.</p>

<p>¿Pero cuántos atentados contra la <strong>Universidad de Navarra</strong> han perpetrado los <em>aberchándales</em> para que los acabemos mezclando? Le dije a mi colega, y empezamos a enumerarlos. Al menos seis. Intentos, por lo que vimos en internet, unos cuantos más. En treinta años, al menos seis atentados contra un centro educativo. Seis. VI. Flipante.</p>

<p>Seguimos haciendo <strong>memoria histórica</strong> mi colega y yo. El atentado de 2008 es el del coche bomba aparcado junto al Edificio Central. El que demolió nuestra antigua Aula 18. Que no causara una matanza fue un milagro. Era una zona de paso masivo de estudiantes. Los <em>aberchándales</em> no avisaron. No se pudo desalojar la zona. Para los buenistas lo digo. Para los comprensivos con los terroristas. No, si avisaban siempre, dicen los que tratan de justificar sus salvajadas. Sí, claro. Por eso dejaron el coche bomba junto a una facultad llena de estudiantes sin que pudiera desalojarse la zona.</p>

<p>En 1980 intentaron volar el <strong>Edificio Central</strong> con explosivos y combustible. En 1983 pusieron un bombazo a un colegio mayor de madrugada, con cien alumnas durmiendo dentro. Los que van ahora de feministas, tú… je.</p>

<p>A nosotros nos podía haber pillado perfectamente en Historia Antigua I. O en Arte II. O en Teoría de la Historia. Peligrosísimas asignaturas que los <em>aberchándales</em> tenían que impedir a toda costa que nos fueran impartidas. En fin, puta gentuza.</p>

<p>Y le seguí explicando a esa adolescente el mundo que nos ha tocado vivir. Los dos centros donde he estudiado en mi vida fueron objetivo de los <em>aberchándales</em>. La <strong>Universidad de Navarra</strong> y el cole, que cometió el delito de llamarse Centro de Cultura Francesa.</p>

<p>—¿Contra un cole?</p>

<p>—Sí. En los ochenta, los <em>aberchándales</em> decidieron declarar la guerra a todo lo que oliera a francés. Un colegio. Un estudio de moda. Un kiosco de helados Miko. Un taller de barrio porque tenía un rótulo de Michelin. Bastaba eso para ponerte en el punto de mira. Bombazo y destrucción.</p>

<p>—¿De verdad pasó todo eso? —nos preguntó la hija de mi colega, que estaba escuchándonos entre asustada y ojiplática, como si fuéramos dos marcianos.</p>

<p>—Y más. Los <em>aberchándales</em> tienen en su haber la salvajada que quieras. Y sin salir de Pamplona, ojo, que el terrorismo de esa ideología llegó a asesinar a un niño en lo Viejo. Por decirte lo más cafre.</p>

<p>Ah, la memoria. El <em>alikate</em> Asirón, en su <em>Tuiter</em>, solo se acuerda de la guerra de los bisabuelos. De estas cosas, ocurridas en su presente y cometidas por su ideología, nunca se acuerda. Mecachis. De lo que significaba estudiar en una ciudad donde los terroristas <em>aberchándales</em> consideraban objetivo militar un aula llena de estudiantes no dice nunca ni <em>Irroña</em>.</p>

<p>Por eso hay que recordárselo siempre: el odio con el que los <em>aberchándales</em> han tratado a quienes no profesábamos su ideología. Un odio que dicen que ya no mata. Normal. Ya consiguió lo que buscaba.</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El partido de Asirón bendice la corrupción del PSOE en Navarra]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/partido-asiron-bendice-corrupcion-psoe-navarra/20260615111232649306.html</link>
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  <pubDate>Mon, 15 Jun 2026 11:12:32 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Mientras a ti te exigen justificar hasta el último euro y pagar impuestos por cualquier ingreso, hay dirigentes incapaces de explicar joyas por valor de un millón y medio de euros guardadas en cajas fuertes.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Nos miran con lupa. A los ciudadanos normales, inofensivos, a los que trabajamos, pagamos <strong>impuestos</strong> y procuramos cumplir la ley, nos ponen bajo el microscopio para encontrarnos la mínima infracción y calzarnos un multazo.</p>

<p>El <strong>partido de ETA</strong> acaba de instalar cámaras en <strong>Pamplona</strong> para cazar conductores que circulen sin cinturón. El <strong>PSOE</strong> de <em>Txibite</em> ha inaugurado otro radar, este de 30 kilómetros de tramo en la <strong>AP-68</strong> entre Cortes y Tudela, para detectar a quien vaya a 140 kilómetros por hora en lugar de a 120. La vigilancia es cada vez más agobiante. Más cámaras. Más controles. Más sanciones. Más ojos observando de forma demencial al ciudadano. No te muevas ni un milímetro: lo sabemos todo de ti. En tiempo real.</p>

<p>Para los gobernantes no hay radares. Si el <strong>PSOE</strong> y el <strong>partido de ETA</strong> se aplicaran a sí mismos los mismos estándares de conducta impecable que exigen a los demás, si se escrutaran con la misma obsesión con la que escrutan al ciudadano honrado, ninguno de los dos partidos podría seguir gobernando en <strong>Navarra</strong>.</p>

<p>Mientras a ti te exigen justificar hasta el último euro y pagar impuestos por cualquier ingreso, hasta por el dinero que recibes como regalo en una boda —no sé a cuánto estará hoy la entrada a esos saraos; yo ya no voy a bodas: ¿doscientos euros?, ¿trescientos?—, hay dirigentes, como <em>ZetaPé</em>, incapaces de explicar <strong>joyas</strong> por valor de un millón y medio de euros guardadas en cajas fuertes. Para ellos nunca hay radar de tramo. Nunca hay cámara. Nunca hay sanción automática. Nunca hay tolerancia cero.</p>

<p>¿Y que por qué nunca pasa nada? Sencillo. El <em>alikate</em> <strong>Asirón</strong> ocupa hoy su trono de <em>Irroña</em> gracias a una moción de censura apoyada por el <strong>PSOE</strong>. <em>Txibite</em> preside la Comunidad Foral gracias a unos presupuestos que el <strong>partido de ETA</strong> le aprueba año tras año. La simbiosis entre ambos socios es total. Unos sostienen a los otros y los otros sostienen a los unos.</p>

<p>El <em>aberchandalato</em> montado por <strong>Sánchez</strong> y <strong>Otegi</strong> está construido precisamente para que nadie rompa nada. Las consecuencias políticas que deberían producirse en cualquier democracia normal chocan contra una red de intereses compartidos demasiado valiosa para quienes viven del tinglado.</p>

<p>Esto no lo digo yo, lo dice el jefe de Asirón, <strong>Otegi</strong>, quien ha explicado por qué el <strong>partido de ETA</strong> no está dispuesto a dejar caer a Pedro Sánchez. Habla de una “ventana de oportunidad”. Qué curiosa y cursi expresión. Qué cursis son siempre los <em>etarrillas</em>. Es decir, que para el <strong>partido de ETA</strong> la cuestión ya no es si el Gobierno está limpio o sucio. La cuestión es si sigue siendo útil para su propio negocio.</p>

<p>Cuando <strong>Otegi</strong> habla de una “ventana de oportunidad” está reconociendo algo muy sencillo: que para el <strong>partido de ETA</strong> la corrupción deja de ser un problema mientras el socio siga firmando concesiones. El dinero presuntamente robado por unos y la impunidad otorgada por otros no son fenómenos independientes. Son piezas de la misma maquinaria corrupta. Unos necesitan seguir en el poder para sobrevivir políticamente. Los otros necesitan que sigan en el poder para seguir corrompiendo la democracia.</p>

<p>Pero esto no sorprenderá a nadie, ¿no? Estamos hablando de un mundo político que durante décadas fue capaz de convivir con los <strong>asesinatos de ETA</strong>, justificarlos, minimizarlos o mirar hacia otro lado cuando las víctimas caían en las aceras. Quien fue capaz de relativizar algo tan salvaje como matar a un ser humano difícilmente va a escandalizarse ahora porque aparezcan joyas sin declarar, mordidas o casos de <strong>corrupción</strong>.</p>

<p>La <strong>corrupción</strong> no es solo el robo. También es el sistema de intereses que permite que el robo deje de tener consecuencias. Y así es como se mueren las democracias, amiguitos, y llegan las tiranías. No hay más. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Asirón entre el asesinato y la violación]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/asiron-entre-asesinato-violacion/20260612112217648867.html</link>
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  <pubDate>Fri, 12 Jun 2026 11:22:17 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[La Pamplona de Asirón se llena de focos de delincuencia mientras el Ayuntamiento improvisa medidas y la juventud solo busca volver sana y salva a casa en una ciudad descontrolada.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Le está quedando una <em>Irroña</em> al <em>alikate</em> Asirón que es para verla. Una maravilla. Cuando no tiene <strong>asesinato</strong>, tiene <strong>violación</strong>. Esta semana tocaba un <strong>hombre muerto</strong> con una <strong>puñalada en el pecho</strong> en <strong>Echavacoiz</strong>.</p>

<p>No descarto que, cuando termine de pelearse con el <strong>edificio de los Caídos</strong> —hasta Asirón, solo Sancho Panza se había peleado con edificios; él creía que eran molinos. Asirón es más un frikazo de las <strong>caras de Bélmez</strong>: donde los demás ven un arco, una escalinata o un estanque con su fuente, él ve a Franco—, se ponga en su delirio a construir un <strong>carril criminal</strong> para que se muevan más cómodamente por las calles.</p>

<p>Total, ya campan a sus anchas. Varios <strong>violadores</strong> siguen fugados, también <strong>agresores</strong>, y ahora un <strong>asesino</strong>. Qué más da facilitarles un poco más los desplazamientos.</p>

<p>La <strong>Pamplona</strong> de Asirón me recuerda cada vez más a aquella escena de <em>Los Cazafantasmas</em> en la que un funcionario chalado, muy convencido de su superioridad moral y administrativa, decide desconectar el <strong>sistema de reclusión</strong> donde estaban encerrados todos los fantasmas que habían limpiado de Nueva York. Los cazafantasmas, que se habían bregado durante semanas con todo aquel <strong>moco verde</strong>, le advierten: no desconectes el asunto, que la lías. Que si abres la jaula sin tener un plan, se desplegará por la ciudad todo ese <strong>ejército de espectros</strong>. Pero el burócrata, naturalmente, sabe más que nadie. Firma, ordena, desconecta y, de pronto, la ciudad vuelve a llenarse de <strong>espectros flotando</strong> por las avenidas.</p>

<p>Pues algo así está pasando con <strong>Pamplona</strong>. La ciudad se ha llenado de <strong>focos de delincuencia</strong> y el Ayuntamiento no sabe qué hacer con ellos. Hace un par de meses Asirón desalojó el antiguo <strong>convento de las Agustinas de Aranzadi</strong>. Y, como no tenía ningún plan, todos los que estaban allí metidos se dispersaron por la ciudad, generando aún más <strong>caos</strong> sobre el <strong>caos ya existente</strong>.</p>

<p>Los problemas no desaparecen cuando los desalojas. Lo único que haces es cambiarles de <strong>código postal</strong>.</p>

<p>La ciudad está <strong>descontrolada</strong>, eso lo ve cualquiera que no tenga orejeras ideológicas <em>aberchándales</em>, y lo único que se nos propone por parte del partido de ETA es hacernos votar para ver si mola más esta <strong>mutilación de un edificio</strong> o nos mola más esta otra. Pues estupendo.</p>

<p>Mientras tanto, la <strong>realidad</strong> sigue tamborileando los dedos sobre la mesa esperando que el <em>alikate</em> vuelva a ella para <strong>solucionar los problemas de ahora</strong>.</p>

<p>A ver si te enteras, Asirón. La <strong>juventud</strong> ya no está en si mola esta o mola la otra. Hace tiempo que el “mola” les suena como a nosotros en los noventa nos sonaban el “titi” o el “guay del Paraguay”. La juventud está en el <strong>bro</strong>, el <strong>aura</strong>, el <strong>prime</strong> y, sobre todo, en poder volver <strong>sana y salva a casa</strong> cantando <em>Nuevayooooooool</em> por las calles de una <strong>ciudad que tienes hecha un potorro</strong>. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Asirón y la violencia que nunca condena]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/asiron-violencia-que-nunca-condena/20260610104154648563.html</link>
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  <pubDate>Wed, 10 Jun 2026 10:41:54 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[“Asirón, cuando ha podido elegir entre ponerse al lado del agredido político o al lado del agresor político, siempre ha elegido lo mismo: ponerse de perfil con el agredido y de frente con los suyos”.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Vestirán el muñeco como quieran. Ya están los <em>aberchándales</em> oficiales explicándonos que no se sabe qué ha pasado, que hay que esperar, que prudencia, que tal y que cual. Pero siempre, por lo que sea, acaba siendo la misma historia.</p>

<p>Un lado recibe la <strong>violencia</strong>. En este caso, <strong>Enrique Maya</strong>, al que ayer martes le metieron una hostia en la <strong>Estafeta</strong>. Y los del otro, como el <em>alikate</em>, mucho te quiero, perrico, pero pan poquico. Mucha cercanía. Mucha solidaridad. Mucha convivencia. Mucha monserga. Pero de condenar la violencia, no se le vayan a echar encima los de su lado, ni rastro.</p>

<p>Porque los de su lado llevan cincuenta años campando por las calles a sus anchas. Y eso, en <strong>Pamplona</strong>, lo sabe cualquiera que no haya nacido ayer ni cobre de las cloacas del <strong>PSOE</strong> para tratar de convencernos de lo contrario.</p>

<p>Eso en el mejor de los casos.</p>

<p>Porque en el peor, lo que ocurre es bastante más desagradable: que a <strong>Asirón</strong> la violencia política contra el adversario político no le incomoda tanto. Si no, de qué ibas a estar en el partido en el que estás. Y de qué ibas a actuar como actúas. O, mejor dicho, a no actuar cuando no te conviene actuar ideológicamente.</p>

<p>No actuó cuando unos trabajadores fueron agredidos en sus puestos de trabajo, a cien metros de su despacho de <em>alikate</em>. A unos, por llamarse su confitería <strong>Sabores de España</strong>. A otros, porque ponían cafés.</p>

<p>A todo esto: ¿cuál era exactamente la justificación oficial para que los <em>aberchándales</em> reventaran los cristales de esa cafetería?</p>

<p>Ni idea.</p>

<p>Supongo que servir cafés también será fascismo si el café no es con ka de kriminal.</p>

<p>A lo que vamos. <strong>Asirón</strong>, que sobre todo es mala persona, jamás se ha solidarizado con esos trabajadores. Podía haber ido andando a echarse un café con ellos y comprar unas garrapiñadas. Jamás ha tenido una palabra para quienes reciben la violencia cuando quienes la ejercen pertenecen a su ecosistema ideológico.</p>

<p>Tampoco ha tenido nunca grandes problemas para mirar hacia otro lado cuando la oposición es insultada, acosada o agredida en la calle durante la <strong>procesión de San Fermín</strong>. Él sube como un dios, feliz, aclamado por los mismos que escupen, insultan y agreden a los miembros del <strong>Ayuntamiento</strong> que no son <em>aberchándales</em>.</p>

<p><strong>Asirón</strong>, cuando ha podido elegir entre ponerse al lado del agredido político o al lado del agresor político, siempre ha elegido lo mismo: ponerse de perfil con el agredido y de frente con los suyos.</p>

<p>A veces, incluso contratándolos. El <strong>Ayuntamiento</strong> ha premiado durante años con dinero público a gente que convierte el señalamiento político en parte de su numerito.</p>

<p>Recuerden:</p>

<p>“Una bofetada (a Yolanda Barcina) que te espabilara tu borrachera de pija fulana, te sacara del tiesto, mujer florero, del capital, la puta más cara…”.</p>

<p>¡Contratada!</p>

<p>Este año les ha tocado el premio de la contratación con dinero público por parte de <strong>Asirón</strong> a otros notas, que no sé ni cómo se llaman, porque les da por insultar al partido más votado en <strong>Navarra</strong> y en <strong>Pamplona</strong>, es decir, por insultar a una mayoría de ciudadanos que optan por ese partido en realidad. ¿De qué convivencia habla Asirón en su tuit, si él es el primero que premia a quien quiere dinamitarla?</p>

<p>En <strong>Pamplona</strong> y en <strong>Navarra</strong> hay una izquierda y unos <em>aberchándales</em> —valga la redundancia— que llevan décadas señalando al adversario político, calentando la calle, llamando fascista a cualquiera que no les baile el aurresku ideológico y después poniendo cara de miss América sorprendida, mecachis, cuando alguien pasa de la palabra al golpe.</p>

<p>No falla. Primero crean el clima. Luego llega la hostia.</p>

<p>Después aparece la solidaridad. Uy, pero solo humana, ojo. Con la persona. A título personal. Como si le hubieran dado una hostia a <strong>Enrique Maya</strong> por llamarse Enrique Maya y no por haber sido alcalde de <strong>UPN</strong>.</p>

<p>Mucha cercanía. Mucha solidaridad. Mucha convivencia. Pero condenar la violencia, lo que se dice condenarla, con sujeto, verbo y predicado, eso ni de coña. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Violaciones inclusivas en la Pamplona aberchándal]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/violaciones-inclusivas-pamplona-aberchandal/20260608114530648420.html</link>
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  <pubDate>Mon, 8 Jun 2026 11:45:30 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[La Taconera. No una guerra a 3.000 kilómetros. No una selva remota. No un territorio perdido de la civilización. La Taconera, tú.]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p data-start="398" data-end="620"><strong data-start="398" data-end="455">La Pamplona del partido de la ETA está descontrolada.</strong> ¿Qué esperabas de unos que durante décadas resolvieron los problemas a tiros? ¿Que fueran los mejores gestores municipales del mundo? Pues resulta que no. Mecachis.</p>

<p data-start="622" data-end="885">La noticia de este fin de semana: un joven denuncia una <strong data-start="678" data-end="697">agresión sexual</strong> en la <strong data-start="704" data-end="716">Taconera</strong>. Según las informaciones publicadas, uno de los presuntos autores fue localizado en una tienda de campaña oculta entre la vegetación del parque. Otro consiguió escapar.</p>

<p data-start="887" data-end="1020">La <strong data-start="890" data-end="902">Taconera</strong>. No una guerra a 3.000 kilómetros. No una selva remota. No un territorio perdido de la civilización. La Taconera, tú.</p>

<p data-start="1022" data-end="1460">Siempre podrán venderlo los <em data-start="1050" data-end="1065">aberchándales</em> como un avance inclusivo. Un descontrol apostando por la diversidad. Un caos igualitario. Para que luego digan que no les reconocemos ningún logro a los <em data-start="1219" data-end="1234">aberchándales</em>. Algo han conseguido, de todas formas, con todos aquellos carteles metálicos. Al César lo que es del César. Ya no son agresiones sexistas. Ahora la igualdad es total. Te violan lo mismo si eres maromo o maroma, <em data-start="1446" data-end="1451">bro</em> o <em data-start="1454" data-end="1459">bra</em>.</p>

<p data-start="1462" data-end="1730"><strong data-start="1462" data-end="1521">Basura. Marginalidad. Tus mejores años, clandestinidad.</strong> Asentamientos improvisados. Espacios públicos degradados. Lo ves con tus propios ojos. Comentas con conocidos las nuevas zonas <em data-start="1649" data-end="1656">no go</em>, es decir, por allí ni se te ocurra acercarte. Lo esquivas cuando paseas.</p>

<p data-start="1732" data-end="1841">Pero cuidado. Ni se te ocurra preguntarte cómo demonios hemos llegado hasta aquí, que entonces eres un facha.</p>

<p data-start="1843" data-end="1965">Da igual que la <strong data-start="1859" data-end="1871">realidad</strong> siga acumulándose delante de las narices de todo el mundo. Lo importante es mantener la pose.</p>

<p data-start="1967" data-end="2248">Estás asustado, tu vida va en ello, pero alguien debe tirar de la bragueta. Teta, teta-teta, teta, teta. La pueden cantar en los toros las peñas este año. Anónimo violador, nunca tendrán las pichas la razón. Pero cuando se aprende a llorar por algo también se aprende a penetrarlo.</p>

<p data-start="2250" data-end="2552">¿Qué fue de los agresores de la chica universitaria de <strong data-start="2305" data-end="2315">Beloso</strong>? ¿Los llegaron a trincar? ¿Cuántos delitos hacen falta para que alguien admita que existe un problema de <strong data-start="2421" data-end="2438">orden público</strong>? ¿Cuántas noticias hacen falta para que la respuesta sea algo más que llamar racista o fascista a quien pregunta?</p>

<p data-start="2554" data-end="2777">A lo mejor el problema es la histórica comprensión con el delincuente de los <em data-start="2631" data-end="2646">aberchándales</em>. No sé, digo. Que no tengo ni idea. Que yo solo quiero que la juventud transite segura por nuestras noches y por nuestros parques.</p>

<p data-start="2779" data-end="2872">En fin, no podía saberse la mierda de ciudad que nos han traído los <em data-start="2847" data-end="2856">jotakés</em>. Y eso es todo.</p>

<p data-start="2874" data-end="2918">&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Vivimos esperando a vivir]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/vivimos-esperando-vivir/20260605111943647753.html</link>
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  <pubDate>Fri, 5 Jun 2026 11:19:43 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[“Vivimos como si los billetes de vuelta nunca se cancelaran, como si cada día trajera garantizada su continuación”]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Nadie sale de casa</strong> pensando que sale de casa para siempre.</p>

<p>A lo mejor deberíamos pensarlo más. No todo el rato, claro. Nadie puede vivir desayunando con una <strong>calavera</strong> encima de la mesa. Pero sí alguna vez. Quizá no vuelva. Yo. Él. Ella. Nosotros. Vosotros. Vivimos como si los billetes de vuelta nunca se cancelaran, como si cada día trajera garantizada su continuación. “Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde”, escribió <strong>Gil de Biedma</strong>. Más tarde: ahí estaba el meollo. Casi siempre comprendemos tarde que lo corriente era lo importante.</p>

<p>Y que el ahora puede romperse con un chasquido.</p>

<p>Somos la <strong>rutina aburrida</strong> que un día quedará destrozada. La misma rutina que entonces añoraremos igual que se añora el agua caliente cuando se rompe la caldera. Qué feliz era, pensaremos, aburriéndome. Qué feliz era creyendo que merecía algo mejor.</p>

<p>Uno no sabe que está viviendo una <strong>época feliz</strong> mientras la vive. Cree que la felicidad tiene que venir con una revelación, con un viaje, con una casa más grande, con otro trabajo, con un amor perfecto, con una cuenta corriente menos humillante, con un cuerpo distinto, con una vida corregida. Y mientras espera todo eso, desprecia la mañana vulgar, la conversación repetida, la mesa puesta, el paseo sin importancia, el mensaje que llega, la voz de siempre al otro lado de la puerta.</p>

<p>Luego lo arreglo, pensamos. Luego llamo. Luego pido perdón. Luego contesto. Luego viviré de verdad, cuando tenga tiempo, cuando esté mejor, cuando pase esta mala racha. Y luego algunos se jubilan y enferman. O llegan cansados. O llegan tarde. O ya no saben qué hacer con tanta <strong>vida aplazada</strong>.</p>

<p>El luego es muy caprichoso.</p>

<p>Por eso algunas noticias nos dejan quietos. No porque nos expliquen nada nuevo, sino porque nos devuelven, de golpe, una verdad antigua: no somos dueños de nada, mucho menos del <strong>tiempo</strong>. Hacemos planes como si mandáramos sobre él. Ordenamos la semana, aplazamos llamadas, dejamos abrazos para después, convertimos el presente en una sala de espera.</p>

<p>Vivimos esperando a vivir.</p>

<p>Pero sí podemos mirar con un poco más de atención lo que ya está aquí. La <strong>vida buena</strong>, muchas veces, no se parece a la vida soñada. Se parece más a alguien entrando en casa, a una tarde sin sobresaltos, a una comida normal, a un cuerpo que todavía responde, a una conversación absurda, a una luz encendida en una ventana conocida.</p>

<p>Nos pasamos media existencia corrigiendo mentalmente la que tenemos. A esto le falta dinero. A esto le falta amor. A esto le falta éxito. A esto le falta juventud. A esto le falta argumento. Pero también casi siempre hay algo que no estamos viendo porque nos parece garantizado. Lo garantizado es lo primero que se vuelve sagrado cuando se pierde.</p>

<p>Uno aprende tarde. Casi todo lo importante se aprende tarde. Que la <strong>rutina</strong> no era una cárcel, sino una forma modesta de hogar. Que el aburrimiento compartido podía ser un oasis. Que aquella llamada molesta era una presencia. Que aquel domingo sin planes era abundancia. Que aquel “hasta luego” dicho sin ganas era exactamente lo que echaríamos de menos.</p>

<p><em>Carpe diem</em>, decían los clásicos, aunque nosotros hayamos convertido la frase en una taza de desayuno o en un tatuaje de gimnasio. Quizá era esto. Entender que la <strong>vida</strong> casi nunca se presenta vestida de gran acontecimiento. La vida suele venir en pijama.</p>

<p>Así que quizá convenga empezar por ahí. Por no esperar tanto. Por entender, aunque sea un momento, que salir de casa y volver no es una rutina. Es un <strong>milagro cotidiano</strong>. Y eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El Estado del bienestar de Chivite es otra mentira]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://navarra.okdiario.com/opinion/javier-ancin/estado-bienestar-chivite-es-otra-mentira/20260603103050647481.html</link>
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  <pubDate>Wed, 3 Jun 2026 10:30:50 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ancín]]></dc:creator>
        <description><![CDATA["Para ayudar a vivir con dignidad, trámites. Para ayudar a morirte, firme aquí y lo tiene. Qué casualidad. La única puerta que se abre deprisa es la que sirve para que dejes de sufrir"]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>

<p><strong>No hay cosa peor</strong> que creer que tienes algo y descubrir, justo cuando más lo necesitas, que era trola. Que no hay nada. Que la red pública que creías debajo es solo un papel oficial que atraviesas camino del suelo donde vas a estamparte.</p>

<p>Hay gente que se pasa media vida pagando impuestos convencida de que existe un colchón para cuando llegue el desastre. Para cuando llegue la dependencia. Para cuando llegue la invalidez. El famoso <strong>Estado del bienestar</strong> con el que se les llena la boca a los malvados rojeras, que ellos sí viven muy bien de mamar del presupuesto público.</p>

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	<div class="article-data"><a href="/articulo/politica/chivite-abandona-enfermos-ela-ayudas-prometidas-siguen-activarse-tres-meses-despues/20260601101815647235.html">Chivite abandona a los enfermos de ELA y las ayudas prometidas siguen sin activarse tres meses después</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p>Y luego llega el momento. Y descubres que la red era un espejismo colocado para que, como un pardillo, siguieras pagando impuestos demenciales sin protestas ni preguntas. Es como tener en el garaje un coche y, cuando lo necesitas con urgencia para ir al hospital, darte cuenta de que no tiene motor, ni ruedas, ni volante. No es un coche. Es una tomadura de pelo.</p>

<p>Lo público es extraordinariamente rápido cuando quiere. Para cobrarte una multa. Para embargarte una cuenta. Para reclamarte un papel. Para inspeccionarte. Para recaudar. Ahí la maquinaria funciona con una precisión admirable. Ahora, en <strong>Pamplona</strong>, han llenado la ciudad de cámaras para crujirte si no llevas el cinturón de seguridad puesto. No hay retrasos, no hay problemas informáticos, no hay mesas técnicas ni procedimientos pendientes. Antes de que quieras darte cuenta, una maquinaria extractiva perfecta ya ha conseguido cazarte, procesarte, localizarte y dejarte la multa en el buzón. Para pagar tienes todas las opciones que quieras.</p>

<p>Pero cuando eres tú quien necesita algo, la <strong>Administración</strong> entra en una dimensión paralela donde el tiempo transcurre de otra manera. Los días se convierten en semanas, las semanas en meses y los meses en informes, estudios, reglamentos pendientes y trámites que todavía están siendo valorados por alguien en algún despacho. Y si pasas ese filtro, te dicen que sí, que bueno, pero que ahora no hay dinero. Se lo habrá llevado algún asesor de <em>Txibite</em>, alguna asociación para <em>chochocharlas</em> subvencionadas o alguna comida de sindicato.</p>

<p>Esta semana hemos sabido que las <strong>ayudas prometidas</strong> por el Gobierno de <em>Txibite</em> para los enfermos de <strong>ELA en Navarra</strong> siguen sin activarse tres meses después de haber sido anunciadas. Tres meses. Noventa días. Para la Administración quizá no sea mucho tiempo. Para quien padece una enfermedad degenerativa e irreversible, es una eternidad. Mil cuatrocientos cuarenta minutos al día agobiado porque la ayuda no llega. Y mañana otra vez. Y al otro. La angustia de no saber si tienes que esperar un día, diez, cien o nunca.</p>

<p>La <strong>ELA</strong> no espera. Pero eso al político le da igual. <em>Txibite</em> no vive de ayudarte. Vive de que la gente que no tiene ELA crea que te ayuda y siga votando convencida de esa mentira. Así de perversa es la política. El relatito famoso.</p>

<p>La enfermedad no entiende de relatos. No es una novela. Sigue avanzando cada día mientras <em>Txibite</em> calcula votos.</p>

<p>Y entonces aparece la solución más rápida que la izquierda sí parece tener siempre preparada desde el minuto uno: la <strong>eutanasia</strong>. Para eso no hay tanta duda, ni tanta espera, ni tanta mesa técnica. Para ayudarte a vivir con dignidad, trámites. Para ayudarte a morirte, firme aquí y lo tiene. Qué casualidad. La única puerta que se abre deprisa es la que sirve para que dejes de sufrir; es decir, para que dejes de molestar.</p>

<p>Cuando enfermas sales de la caverna platónica en la que vive la inmensa mayoría de la población y te das de bruces contra la realidad. Durante décadas se nos ha explicado que la función de lo público era proteger a quienes más lo necesitan. Que el <strong>Estado</strong> era el escudo. Que nadie quedaría atrás. Que cuando llegaran las desgracias verdaderas aparecería la ayuda. Sin embargo, cuando llegan, ves que detrás solo hay propaganda. Y ya no tienes fuerza para combatirla. Ya no puedes explicarle a la sociedad que era mentira, que esa red que ven cuando se asoman al vacío no existe salvo en su imaginación. Y eso es todo.</p>
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