Solo un pamplonés como Mikel Merino podía escribir una historia así. El día en el que Pamplona ha lanzado el Chupinazo de San Fermín, el futbolista navarro ha marcado el gol definitivo de España ante Portugal y ha metido a la selección española en los cuartos de final del Mundial 2026.
El centrocampista pamplonés ha aparecido en el minuto 91, cuando el partido caminaba hacia la prórroga, para firmar el 0-1 en Dallas y desatar la alegría de toda España. Pero su celebración ha tenido un acento muy navarro: al terminar el encuentro, Merino ha mirado a las cámaras, ha sonreído y ha gritado un claro “Viva San Fermín”.
No era un día cualquiera para él. Mientras miles de personas llenaban de blanco y rojo la Plaza Consistorial de Pamplona, Merino estaba a miles de kilómetros defendiendo la camiseta de España en uno de los partidos más importantes del Mundial. Y aun así, San Fermín ha estado muy presente en su noche más especial.
Ya en el vestuario, el jugador navarro ha vuelto a acordarse de Pamplona. Ha posado feliz con el pañuelo rojo de San Fermín y ha compartido una imagen con un guiño muy pamplonés, como si por unas horas el vestuario de la selección se hubiera trasladado a la plaza del Ayuntamiento.
Merino ha reconocido en más de una ocasión que Pamplona y los Sanfermines lo son todo para él. Son las fiestas de su ciudad, el lugar en el que guarda algunos de sus mejores recuerdos familiares y una parte esencial de su identidad. Por eso, aunque este año no haya podido estar en Pamplona el 6 de julio, el futbolista ha encontrado la manera de llevar San Fermín al Mundial.
La casualidad ha querido, además, que Merino vuelva a marcar en una fecha muy especial para los navarros. Ya lo hizo en la Eurocopa 2024, cuando firmó un gol inolvidable ante Alemania que impulsó a España hacia el título europeo. Dos años después, el pamplonés ha repetido el guion: salto desde el banquillo, aparición decisiva y gol para agrandar la leyenda.
El tanto ante Portugal ha tenido de nuevo ese sello de jugador oportunista y decisivo que Merino ha ido construyendo con España. Ha salido en los últimos instantes del encuentro y ha demostrado que su fútbol también puede ser determinante en el área rival. Un ‘6’ con alma de ‘9’ que ha vuelto a aparecer cuando más lo necesitaba la selección.
Formado en la cantera del Club Deportivo Amigó y de Osasuna, Mikel Merino siempre ha reivindicado su origen navarro. Nunca ha escondido su vínculo con Pamplona ni su cariño por San Fermín. Este lunes, 6 de julio, lo ha vuelto a hacer en el escaparate más grande posible: un Mundial de fútbol.
En Estados Unidos también han estado sus padres, entre ellos Miguel Merino, exjugador de Osasuna, que ha acudido al estadio con el pañuelo de las fiestas de Pamplona. Una imagen familiar que resume bien la noche: España celebraba una clasificación histórica y Navarra tenía un motivo propio para sentirse protagonista.
El partido ante Portugal ha sido duro, igualado y con mucho sufrimiento. España ha dominado durante varias fases, ha perdonado ocasiones claras y se ha encontrado con un rival peligroso, con Cristiano Ronaldo como gran referencia. Pero cuando el encuentro parecía condenado a la prórroga, Merino ha vuelto a cambiar el destino.
Su gol ha clasificado a España para los cuartos de final del Mundial 2026 y ha dejado una imagen difícil de olvidar para los navarros: un pamplonés decidiendo un España-Portugal el mismo día del Chupinazo, con San Fermín en la cabeza y el pañuelo rojo esperando en el vestuario.
Pamplona ha comenzado este 6 de julio sus fiestas. Mikel Merino no ha podido estar en la plaza, ni en las calles del Casco Antiguo, ni junto a su familia en el arranque de los Sanfermines. Pero ha llevado el nombre de Pamplona hasta Dallas. Y lo ha hecho de la mejor forma posible: marcando el gol que mantiene viva a España en el Mundial.