Comercio Local

El adiós de la tienda más antigua de Tudela después de 150 años de trato cercano en la ciudad

Interior de la tienda Tejidos Castillo en Tudela. Foto Facebook Tejidos Castillo.
Ha vendido tejidos por metros, productos de confección, ropa de hogar, mantelerías, toallas, sábanas, mantas y artículos de decoración textil. 

Tejidos Castillo ha bajado definitivamente la persiana en una importante localidad de Navarra después de 150 años de historia ligada al comercio tradicional, a la venta de telas y a la vida diaria de varias generaciones de vecinos de la capital ribera.

El establecimiento, considerado el comercio más antiguo de Tudela, ha cerrado sus puertas este jueves 14 de mayo tras siglo y medio de actividad. La tienda ha formado parte del paisaje comercial de la ciudad y ha estado vinculada durante cuatro generaciones a una misma familia.

Los últimos al frente del negocio han sido los hermanos Enrique y Martín González Castillo, que han mantenido viva la tienda hasta su jubilación. Martín ha sido el encargado de poner el punto final a una historia que comenzó en el siglo XIX y que ha sobrevivido a cambios sociales, crisis económicas y nuevas formas de comprar.

La historia de Tejidos Castillo se remonta a 1875, año del que la familia conserva una de las referencias documentales más antiguas del negocio. Su fundador fue Saturnino Castillo, natural de Sarvisé, en Huesca, que llegó a Tudela y abrió una primera tienda en la calle Carnicerías.

Años después, en 1891, el comercio se trasladó a su emplazamiento definitivo, en la calle Concarera, una vía que conecta la plaza de los Fueros con el Casco Antiguo de Tudela. Allí ha permanecido hasta su cierre, convertido en uno de esos locales reconocibles para varias generaciones de tudelanos.

Durante décadas, la tienda ha vendido tejidos por metros, productos de confección, ropa de hogar, mantelerías, toallas, sábanas, mantas y artículos de decoración textil. También ha sido un punto de referencia para quienes buscaban telas especiales, asesoramiento cercano y el trato de un comercio de toda la vida.

El negocio no solo ha atendido a clientes en Tudela. La familia ha recordado que en otros tiempos también se trabajaba con vecinos de la Ribera y de las Cinco Villas. Los pedidos se preparaban después de que los clientes eligieran las telas mediante muestrarios, una forma de comercio muy distinta a la actual.

El cierre de Tejidos Castillo ha llegado por varios motivos. La jubilación de sus últimos responsables, la falta de relevo generacional y los cambios en los hábitos de compra han terminado por hacer inviable la continuidad de la tienda. La venta online y la pérdida de costumbre de comprar telas para confección han pesado especialmente en el pequeño comercio.

La familia ha vivido los últimos días con emoción y agradecimiento. Sofía Castillo Puyuelo, madre de los últimos propietarios, ha permanecido muy unida al establecimiento y ha visto cómo la tienda ha sido parte de su vida desde pequeña. Su vínculo con el negocio simboliza también la historia íntima de muchas familias comerciantes de Tudela.

En los últimos años, Enrique y Martín González Castillo han destacado que todavía había clientes que querían tocar las telas, comparar calidades y recibir consejo antes de comprar. Esa relación directa ha sido una de las señas de identidad de Tejidos Castillo, frente a un modelo de consumo cada vez más rápido e impersonal.

El local conserva además elementos que hablan de otra época del comercio, como su mostrador de madera, las estanterías tradicionales y la memoria acumulada de miles de ventas, encargos y conversaciones. Más que una tienda, Tejidos Castillo ha sido un pequeño archivo sentimental de la ciudad.

Con su cierre, Tudela pierde uno de sus comercios más veteranos y una parte visible de su historia cotidiana. La persiana de Tejidos Castillo se ha bajado para siempre, pero sus 150 años de vida quedan unidos a la memoria de una ciudad que ha visto crecer, trabajar y despedirse a cuatro generaciones detrás del mostrador.