Comercio Local

Dos pueblos de Navarra recuperan sus carnicerías: “Fue quedarme sin trabajo y alinearse los astros”

Asier Pérez de Pipaón en su carnicería Bengoa en Caparroso. Gremio de carniceros de Navarra.
Dos negocios que parecían abocados al cierre han encontrado una segunda vida tras la jubilación de sus anteriores responsables.

Dos pueblos de Navarra han conseguido reabrir sus carnicerías y mantener vivo un oficio de toda la vida gracias al relevo de nuevos profesionales. La historia tiene mucho de oportunidad personal, pero también de compromiso con el entorno: dos negocios que parecían abocados al cierre han encontrado una segunda vida tras la jubilación de sus anteriores responsables.

Se trata de Ochagavía y Caparroso, donde la centenaria Carnicería Sagardoy y la Carnicería Cristina Bengoa han iniciado una nueva etapa. En el primer caso, el negocio había echado el cierre hace un año por la jubilación de José Javier Sagardoy. En el segundo, la retirada de Cristina Bengoa también dejaba en el aire la continuidad de un servicio importante para el pueblo.

En Caparroso, la carnicería ha vuelto a abrir con Asier Pérez de Pipaon al frente. Este joven carnicero, con experiencia previa en el sector, ha decidido lanzarse a gestionar su propio negocio en una localidad en la que ya vivía. Su apuesta pasa por combinar producto fresco, elaboraciones propias y trato cercano con la clientela.

Asier cuenta que todo se dio de una forma casi inesperada. “Fue quedarme sin trabajo en Pamplona, alinearse los astros y enterarme de que Cristina se iba a jubilar”, explica. La decisión, además, encajaba con su vida diaria: “Al final, estaba viviendo en Caparroso con mi chica, al lado de casa, y sin tener que coger el coche para nada”.

El nuevo responsable de la Carnicería Bengoa destaca que no solo vio una salida laboral, sino también la posibilidad de mantener un servicio muy valorado en la localidad. “Para mí es una oportunidad para seguir dándole un servicio al pueblo que por un tiempo pensaban que no iban a tener porque se jubilaba Cristina. Dar un servicio a un pueblo de dos mil y pico habitantes, en definitiva”, señala.

En esta nueva etapa, la tienda ofrece producto fresco de calidad y una parte importante de elaboraciones hechas por él mismo. “Elaborados propios que hago yo mismo: empanados, pizza…”, detalla. Además, trabaja junto a Felipe Bengoa, hermano de Cristina, con quien trae desde Mélida productos precocinados como salchicha, chistorra y morcilla. El establecimiento cuenta también con una parte de supermercado.

La otra reapertura se ha producido en Ochagavía, donde la histórica Carnicería Sagardoy ha vuelto a levantar la persiana de la mano de Sol Pacheco Moreira, vecina del valle desde hace seis años. Cuando supo que el negocio podía desaparecer tras la jubilación de “Txepi”, como se conoce a José Javier Sagardoy, decidió mover ficha.

Sol trabajaba en hostelería en Ezcároz cuando leyó en el periódico la noticia sobre la jubilación del carnicero y la falta de relevo. “Vi publicado en el periódico la noticia que le hacían por su jubilación y que no había quién se hiciera con ella”, recuerda. La situación le sorprendió especialmente por la trayectoria del establecimiento: “Siendo una carnicería centenaria, me pareció un poco shock que nadie la quisiera coger. Así que llamé a Txepi por teléfono”.

La nueva gerente explica que en su decisión pesó tanto el plano personal como la realidad que observa en la zona desde hace años. “En primer lugar me pareció una oportunidad para crecer personalmente en el valle y paralelamente, evitar que no cierren estos sitios. Lo considero de suma importancia”, afirma.

Sol Pacheco Moreira, que es argentina y lleva seis años viviendo en el valle, pone el foco en un problema cada vez más visible en muchas zonas rurales. “Sí estoy viendo el tema de la despoblación, y el cierre de los negocios. Personas que se van jubilando o que dejan el trabajo y no hay relevo en muchos lugares. En general vi la oportunidad y me animé”, relata.

La nueva etapa de la Carnicería Sagardoy mantiene una clara apuesta por el producto de cercanía. “Ahora mismo estamos trabajando con productos cárnicos de ternera del valle, corderos, cerdo y pollo. Todas las carnes son de Navarra”, explica. A esa oferta se suman también quesos del valle y de otros valles del Pirineo, además de varios productos elaborados.

En el mostrador ya se pueden encontrar embutidos, chistorra, hamburguesas, milanesas y San Jacobos. La intención, según cuenta Sol, es conservar la línea del negocio y, más adelante, darle un matiz propio. “Queremos mantener un poco esta línea. Y más adelante queremos darle un toque argentino, con embutidos de allí”, explica en declaraciones al Gremio de Carniceros de Navarra.