La familia que llena de clientes su nuevo asador en Pamplona: “Lo petamos el fin de semana”
La familia china formada por Yo Gu Shen (Gustavo), de 31 años, y sus padres, Jianfeng Shen y Yimchung Zhou, ha abierto hace pocas semanas un negocio en Pamplona y ya ha logrado algo que no siempre se consigue tan rápido: llenar mesas. El propio Gustavo lo resume sin rodeos: “Lo petamos el fin de semana”.
El proyecto se llama asador Etxea y ha echado a andar en el barrio del Soto de Lezkairu, muy cerca de Mutilva, en la plaza Lakuondo 5. Llevan dos meses funcionando y el ritmo, según cuenta, va a más: “La gente sale muy contenta y repiten”. El comedor tiene espacio para unas 60 personas y, cuando llegan el viernes y el sábado, el local se anima de verdad.
Gustavo lleva más de veinte años en Navarra. Llegó a España con 11 años y su historia empezó lejos de la brasa: primero vivió un año en Basauri y después se instaló en Pamplona, donde ha levantado su vida. Hoy es padre de tres hijos navarros, Laia, Jokin y Aitor, y también es el que está al frente de un asador familiar atendido íntegramente por cuatro miembros de la casa.
El oficio le viene de cerca. “Mis padres llevaron un restaurante en San Juan, luego un bar en la Chantrea durante 16 años (la Endika) y más tarde un local en el polígono Mugazuri de Burlada”, recuerda. Después, la familia pasó por un bar en Bustintxuri, donde Gustavo fue ganando soltura en la cocina y afinando el gusto por el producto.
Ahí fue donde se le quedó grabada la idea de dedicarse a la parrilla. “El mundo de la carne me ha gustado siempre. He estudiado mucho. Conozco la raza frisona, que es la que más me gusta, y conozco bien la cocina navarra con el chilindrón, el estofado…”, explica. Y también admite el gran reto: “Conseguir el punto adecuado de la carne a la brasa es lo más complicado porque se pasa enseguida y la carne se quema”.
Tras tres años en Bustintxuri, decidió dar el paso y montar su negocio. Llevaba tiempo buscando hasta que encontró el local que encajaba con lo que tenía en mente. “Encontré este local que es lo que yo quería”, comenta. Y desde entonces, el boca a boca ha hecho el resto, sobre todo en fin de semana.
En la carta manda la brasa y se nota desde el primer vistazo. Entre las carnes destacan el chuletón de sidra a la brasa, de 1 kilo aproximadamente; el chuletón de vaca vieja a la brasa, también de 1 kilo; el solomillo de vaca a la brasa con foie; el entrecot a la brasa con roquefort; la chuleta de cordero a la brasa; el cordero asado a baja temperatura y el cochinillo asado a baja temperatura.
También se han hecho un hueco con sus hamburguesas, elaboradas con carne de la carnicería Zuazu. La Navarrico lleva 200 gramos de vaca, chistorra, cebolla caramelizada, queso Roncal y sofrito de tomate. La Etxea suma 200 gramos de carne de vaca, costilla asada desmigada, queso Gouda, cebolla caramelizada y salsa barbacoa. Y la Iruña se prepara con carne de vaca de 200 gramos, pimiento del piquillo con papada ibérica, foie, queso Idiazábal y salsa trufada.
Para el picoteo, el asador tira de clásicos: croquetas, chistorra, bola de carne, bola de pimiento, jamón y queso, queso, gamba y torrezno. Y en raciones aparecen opciones como patatas bravas, rabas, nuggets, alitas de pollo, huevos rotos y nachos. La propuesta, además, amplía el foco con pescados a la brasa como besugo, rodaballo o lenguado.
El asador combina entrantes de siempre y productos de cercanía, con especial protagonismo para la carne, el jamón de calidad y la cecina suprema de buey. Entre los platos estrella, el equipo destaca el chuletón de vaca frisona y varias propuestas de estilo sidrería. De lunes a viernes, además, ofrece un menú del día por 19,90 euros, con cinco entrantes, cinco primeros y cinco segundos a elegir.
Las reseñas en redes sociales están empujando el arranque. Una de ellas cuenta: “Estuvimos toda la familia comiendo y todo buenísimo, en especial la carne y los fritos, además nos atendieron fenomenal y la relación calidad precio fantástica, tomamos una copa en la terraza que tiene que está fenomenal y pudimos dejar a los niños jugando”.
Otra señala: “El chuletón estaba buenísimo, de los que se disfrutan de verdad. Además, los precios están muy bien para la calidad que ofrecen. En resumen, muy buena comida, mejor trato y una experiencia que sin duda repetiremos. ¡Un gran descubrimiento!”.
El local de la plaza Lakuondo ha ido cambiando de manos en los últimos años. En abril de 2023, los hermanos Razquin pusieron en marcha el Restaurante Navarra. Y el 30 de octubre de 2024, Paulo Roberto inauguró el Ristorante Vicenza, especializado en gastronomía italiana y con platos vanguardistas como raviolis rellenos de gambas. Ahora, el espacio vuelve a estrenarse con una familia que ha apostado por la brasa… y que ya nota el tirón cuando llega el fin de semana.