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Tres generaciones vendiendo flores en Pamplona rompen el mito del 1 de noviembre: "Ya no es lo que era"

Iñaki en la tienda flores Torrens en la avenida de Bayona en Pamplona. Navarra.com
Felisa Torrens abrió el negocio hace casi 75 años y hoy sus nietos mantienen tres establecimientos en Mendebaldea, avenida de Bayona y Mercado del Ensanche.

Iñaki Morrás creció entre flores, ayudando en casa cuando llegaban los días de más trabajo. Años después eligió otro oficio, pero terminó regresando al negocio familiar. "Esto enganchaba mucho más", reconoce.

Hoy, con 56 años, Iñaki Morrás del Río Torrens representa la tercera generación de Flores Torrens, una firma familiar de Pamplona cuya historia se remonta oficialmente a 1952. Él trabaja en la tienda de la avenida de Bayona, en pleno barrio de San Juan, mientras sus hermanas mantienen los otros dos establecimientos.

Todo comenzó con su abuela materna, Felisa Torrens Zabalza. "La fundó mi abuela en Pamplona en 1952. Luego siguió mi madre, que era hija única, Mari Carmen del Río Torrens, y después seguimos cuatro hermanos de los cinco hijos que tuvo", explica Iñaki.

Aquellos cuatro eran Maia, Iñaki, Maite y Ana, estas dos últimas gemelas y las pequeñas de la familia. Maite falleció en 2014, a los 39 años, y actualmente el negocio continúa en manos de Maia, Iñaki y Ana. Y cada uno conserva su propio rincón de aquella historia.

Tres tiendas de Flores Torrens repartidas por Pamplona

Maia está en Mendebaldea, Iñaki en la avenida de Bayona y Ana en el Mercado del Ensanche, precisamente el lugar donde nació el negocio familiar. Una tienda que ha acompañado durante décadas a los cambios de la propia ciudad.

Su madre les contaba cómo era aquella Pamplona de mediados del siglo XX. "Entonces en el Mercado del Ensanche estábamos cuatro y ella vio hacer el final de la avenida Carlos III, que terminaba en el monumento a los Caídos, actual plaza de la Libertad", recuerda Iñaki.

Incluso la fecha exacta de apertura guarda todavía cierto misterio familiar. Aunque toman 1952 como año de fundación, Iñaki reconoce que podría ser anterior. "No sabemos si es del 52 o del 48 porque cuando hemos ido al Ayuntamiento a pedir documentación no deben tener datos tan antiguos o no nos los han enseñado, pero en el mercado es una tienda de toda la vida".

Él se incorporó definitivamente al negocio con 22 años en la tienda de Mendebaldea, aunque su formación profesional apuntaba inicialmente hacia un camino completamente diferente.

Del torno y la fresadora a trabajar rodeado de flores

Iñaki estudió en Salesianos para convertirse en técnico especialista en máquinas y herramientas, con formación como tornero y fresador. Incluso llegó a trabajar en empresas como Frenos Iruña y Perfinasa.

Pero aquel mundo industrial terminó convenciéndole menos que el negocio que llevaba viendo desde niño. "Era un trabajo monótono. A mí me gustaba más esto. Me enganchaba más y lo vimos desde pequeños echando una mano en casa", asegura.

Hay recuerdos que explican hasta qué punto la floristería formaba parte de la vida cotidiana de los hermanos. "Recuerdo que en Todos los Santos mi familia mandaba al colegio una nota en la que explicaba que no había ido a clase por ayudar en la tienda", cuenta.

Décadas después, la empresa familiar mantiene tres tiendas físicas y una página web que se ha convertido en otra parte importante del negocio. "Trabajamos mucho" a través de internet, señala Iñaki, satisfecho con la marcha de una actividad que sigue siendo su forma de vida.

El mérito de empezar una floristería en los años cincuenta

Para Iñaki, sin embargo, el verdadero mérito de Flores Torrens no está únicamente en haber alcanzado la tercera generación. Su mirada vuelve inevitablemente a aquella abuela que decidió poner en marcha una floristería en una época mucho más complicada.

"Para mí el mérito lo encuentro en los inicios, en los años 50, donde se pasaban penurias y en esa época no era vital una tienda de flores", explica. Felisa Torrens comenzó además sin experiencia previa en el oficio, una circunstancia que todavía aumenta la admiración de su nieto.

"Salir adelante sin experiencia en el oficio tenía mucho mérito", insiste. Más de siete décadas después, sus nietos continúan detrás de los mostradores de aquellas tiendas que nacieron de esa decisión.

La próxima gran cita llegará el 1 de noviembre con Todos los Santos, tradicionalmente una fecha marcada en rojo para las floristerías. Pero Iñaki desmonta la imagen romántica que pueda existir alrededor de esos días.

Todos los Santos ya no es lo que era para las floristerías

"No te creas que es una fecha bonita. Es de mucho trabajo", admite. La concentración de encargos en apenas unos días convierte la campaña en especialmente exigente para quienes están acostumbrados a una actividad más repartida durante todo el año.

Iñaki prefiere, de hecho, la campaña de Navidad. "Es espaciada en el tiempo y son casi dos meses. Todos los Santos ya no es lo que era. Es solo una fecha", explica.

También ha percibido cambios en los hábitos de los clientes. Según señala, Halloween ha restado algo de protagonismo a Todos los Santos y el incremento de las incineraciones también ha reducido el peso que tuvo históricamente esta jornada para las floristerías.

El siguiente interrogante está mucho más cerca de casa. Tras tres generaciones, nadie sabe todavía si alguno de los hijos continuará algún día con Flores Torrens.

La incógnita de una cuarta generación

"No sé si habrá cuarta generación", admite Iñaki. Él tiene tres hijos, Maia tiene cuatro y Ana tiene dos, por lo que existe una nueva generación familiar que en el futuro tendrá que decidir si quiere continuar el camino iniciado por Felisa Torrens.

"Ellos tendrán que decidir. Nosotros les decimos que está la tienda", señala. La familia evita imponerles un oficio que ellos mismos aprendieron desde pequeños casi sin darse cuenta.

Por ahora tampoco hay prisa. Iñaki es el mayor de los tres hermanos que siguen al frente del negocio y asegura que todavía les quedan muchos años detrás del mostrador. "Aún nos quedan años de luchar y trabajar y estamos física y mentalmente muy bien".