Comercio Local

La tienda de Pamplona que cumple 50 años y abre un segundo local: “sin mi hijo no hubiera abierto"

Jesús Lorenzo junto a su madre Pilar Morales en la peletería Groenlandia de Pamplona. Navarra.com.
"La mejor manera de estar cerca de los clientes es poner el establecimiento a pie de calle para estar más cercanos”, aseguran.

La moda cambia, las costumbres también. Y en Pamplona hay comercios que, en lugar de quedarse mirando, deciden moverse. Es lo que ha hecho una peletería con medio siglo a sus espaldas: abrir otro escaparate, más visible, más directo y, sobre todo, más pegado a la vida de la calle.

La peletería Groenlandia, que cumple 50 años en la ciudad, inauguró el 13 de febrero su segundo local de venta al público en la avenida de Baja Navarra 8, en pleno segundo Ensanche. Un paso con mensaje: estar donde pasan los clientes y donde se decide gran parte de la compra, entre paseo, vistazo y entrada “a ver qué hay”.

La historia de la tienda viene de lejos. La fundó el matrimonio de Zaragoza formado por María Pilar Morales Ruiz y José Jesús Lorenzo, cuando abrieron Groenlandia en la avenida Baja Navarra 2, entonces en una entreplanta. Ella tiene actualmente 77 años y sigue ayudando con su jubilación activa, aunque el protagonismo del negocio lo lleva hoy uno de sus cuatro hijos, Jesús Lorenzo Vázquez.

Jesús tiene casi 50 años y ha pasado 28 de ellos trabajando en la casa. Desde 2008 asume la dirección creativa y justifica la apertura del nuevo local con una idea clara: “El público y las costumbres de compra evolucionan”.

Según explica, antes se atendía “en pisos o entreplantas” buscando privacidad, y ahora “la mejor manera de estar cerca de los clientes es poner el establecimiento a pie de calle para estar más cercanos”. También describe un hábito cada vez más repetido: “Les gusta ver prendas en redes sociales y luego quiere atención personalizada”.

Detrás de esa decisión hay también oficio y resistencia. “Ha habido momentos muy duros con varias crisis y ha cambiado mucho el sector de la moda y la forma de consumir moda. Hay que ir adaptándose y así seguimos haciéndolo”, relata.

Tras la inauguración, asegura que la respuesta “ha sido muy buena” y que muchos clientes se lo han dicho sin rodeos: agradecen que haya una empresa que apueste por el comercio de ciudad. “Si no se abren locales lleva a que las ciudades se apaguen. Damos vida y alimentamos el paisaje urbano”, sostiene.

La apertura en Baja Navarra 8 también conecta con lo que defiende su madre, María Pilar Morales. Ella recuerda cómo funcionaba el sector cuando comenzaron. “Me casé hace 52 años y ya hemos hecho los 50 años que abrimos Groenlandia en la avenida Baja Navarra 2 en una entreplanta. Ha cambiado el estilo”, afirma. Y compara épocas: “Las grandes empresas y tiendas especializadas como la nuestra no estaban a pie de calle, sino en entreplantas o pisos por guardar la intimidad de los clientes a la hora de comprar”.

Ahora, cuenta, todo va de otro modo. “La gente se ha acostumbrado a pasear por la calle y entrar a las tiendas a ver lo que hay y quizá comprar”. Por eso buscaban “algo próximo” y encontraron este local “muy cercano”. Y, además, han notado el efecto en el entorno: “Todo el mundo, hasta vecinos, nos agradecen que hayamos abierto porque le damos más luz a la calle. Hoy en día hay que ser valientes para abrir cuando se cierra todo”.

El negocio sigue siendo familiar y la mirada ya alcanza, de reojo, a la siguiente generación. Jesús Lorenzo tiene seis hijos y no descarta que alguno quiera continuar, aunque sin empujarles. “El mayor de los seis tiene 17 años y el más pequeño tiene cinco. El mayor va a empezar arquitectura el año que viene".

"La siguiente de 15 años es más artista y más dinámica, así que puede ser. No quiero influir en ellos. Les pido que se formen bien y ellos elegirán. Todos apuntan. De seis alguno puede salir. Ya veremos”. En esta nueva tienda, además, la familia ha puesto también diseño: “Mi mujer es arquitecto y ha diseñado toda la tienda”.

Y si alguien piensa que María Pilar se ha quedado en un segundo plano, ella lo desmiente con humor. “¿Usted ha visto que los artistas se jubilen?. Yo soy peletera y también artista. Hago unos collages y cuadros en museos. No me pienso jubilar nunca”, afirma. Aclara que mantiene la jubilación activa y hasta bromea con el peaje: “No me importa darle al estado la mitad de mi pensión. No me importa si de esta forma arreglamos todos los baches que tenemos delante”.

Para ella, que su hijo lleve el timón es una tranquilidad. “De lo contrario no hubiera abierto esta peletería”, confiesa. Y resume el perfil de quien ha impulsado este salto a la calle: “Jesús es economista y diseñador. Hay que viajar mucho y estamos encantados”. Morales, además, recibió en 2009 el premio a la mejor empresaria navarra por parte de la asociación de las mujeres empresarias y directivas de Navarra.