La camiseta de Pablo seguirá presente en El Sadar cada partido: "Hasta el cielo"
La familia osasunista y de Oberena todavía intentan asimilar la triste y repentina marcha de Pablo Inchusta González, quien falleció en Pamplona el pasado 16 de enero de 2026 a los 50 años. Pero en la Grada Lateral de El Sadar, su recuerdo seguirá presente. Allí, en el lugar que ocupó durante años, sus compañeros de asiento le han rendido un homenaje que prolongarán durante toda la temporada.
Pablo no era un aficionado más. Era un socio incondicional de Osasuna y también una persona muy querida en Oberena, donde dejó igualmente una gran huella como seguidor fiel de los equipos de fútbol manguiverdes. Su sitio estaba en la lateral del estadio rojillo, compartiendo cada partido y sufriendo con cada resultado.
En ese grupo de amigos de butaca en El Sadar ha tenido un papel especial Marta Sola, una de sus compañeras de grada y de quien ha partido una iniciativa que ha salido adelante con el cariño de la familia de Pablo. La idea era sencilla, pero muy simbólica: el asiento de Pablo no podía quedarse vacío sin más. Por eso, Marta pidió a sus familiares la camiseta de Pablo para colocarla en su localidad, junto a su bufanda y un gran cartel con un mensaje que resume bien su forma de vivir el fútbol: "Pablo, hasta el cielo 3-1".
Ese resultado no estaba elegido al azar. Era el marcador que Pablo repetía una y otra vez antes de cada partido, siempre convencido de que su equipo iba a ganar. . Quienes compartieron con él tardes de fútbol en El Sadar lo recuerdan precisamente así: optimista, fiel y entregado a una manera de animar que siempre nacía de la alegría.
El momento más especial se vivió en el reciente partido contra el Real Madrid. Fue una tarde marcada por las emociones y también por la victoria de Osasuna, que se impuso por dos goles a uno. Para Marta Sola, aquel triunfo tuvo un significado especia a pesar de que ese faltó un gol más, ese tercer tanto que habría cumplido el pronóstico de Pablo, aunque la victoria ya fuera por sí sola el mejor tributo posible.
Porque Pablo Inchusta entendía el fútbol como una celebración compartida. No vivía los goles de manera individual, sino con todos los que tenía a su alrededor. Esa forma de estar en la grada, de contagiar entusiasmo y de hacer partícipes a los demás de cada alegría, es una de las cosas que más se repiten al hablar de él. Marta lo resume con palabras sencillas: "Era una persona a la que le tenías mucho cariño, de esas que se hacen querer y que de vez en cuando te encuentras en la vida". Por eso, añade, este gesto era lo menos que podían hacer en su recuerdo.
También quiso dejar constancia pública de ese cariño en sus redes sociales. Allí publicó la fotografía de la camiseta en el asiento de Pablo, acompañada de un mensaje: "Pablo, no se nos ocurría mejor manera de recordarte y sentirte cerca que traer tu camiseta hoy al Sadar. Porque estamos seguros de que no sufrirás tanto si el resultado no es favorable para tu queridísimo Osasuna. ¡HASTA EL CIELO!".
El homenaje no se quedará en una sola tarde. La idea de quienes compartieron grada con Pablo es mantener vivo ese recuerdo hasta que termine la temporada. Marta Sola y su hija Sofía, de 10 años, seguirán llevando la camiseta de Pablo a cada partido en El Sadar, para que su presencia continúe acompañando cada partido.
Sofía conocía a Pablo desde que comenzó a ir al fútbol muy pequeña y su pérdida ha sido un golpe especialmente duro para ella. Marta relata que la niña estaba muy disgustada y que el día que se publicó el obituario de Pablo lo leyó entero mientras se le caían lagrimones. En medio de ese dolor, la familia de Pablo ha tenido con ella un detalle muy especial: entregarle la camiseta original para que sea la pequeña quien la conserve para siempre.