Asiron se opone a que Pamplona tenga un Día de la Memoria de desplazados por ETA
La Comisión de Asuntos Ciudadanos del Ayuntamiento de Pamplona ha aprobado una declaración para adherirse al 11 de febrero como Día en Memoria de los Desplazados Forzosos por ETA, pero el debate ha dejado un hecho político nítido: EH Bildu, el partido del alcalde Joseba Asirón, ha votado en contra.
La declaración, presentada por UPN, PP y Geroa Bai, ha salido adelante con 8 votos a favor (UPN, PSN, PP y Grupo Mixto) y 3 en contra, correspondientes a EH Bildu. El texto ha planteado un reconocimiento institucional a quienes “se vieron obligados a abandonar su tierra por miedo, amenazas y persecución terrorista”.
El acuerdo aprobado ha incluido una condena expresa de la violencia de ETA y ha reafirmado que “toda ella fue injusta, ilegítima y nunca debió producirse”. También ha señalado la necesidad de reclamar a quienes la ejercieron que reconozcan públicamente el dolor causado a las víctimas y al conjunto de la sociedad.
La declaración ha pedido, además, que las instituciones no permitan que el relato del terrorismo se banalice y ha insistido en el compromiso con la “verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición”. En el texto se ha puesto el foco en la memoria y la dignificación de las víctimas, citando de forma específica a las 62 víctimas navarras o vinculadas con Navarra asesinadas por ETA.
El acuerdo ha añadido un rechazo explícito a “cualquier acción, discurso o iniciativa” que suponga humillación, distorsión o minimización de la memoria de las víctimas y sus familias. Y ha planteado impulsar iniciativas municipales de memoria dirigidas a jóvenes que no vivieron el terror de ETA, además de promover la recopilación y preservación de testimonios.
Pese a ese marco, EH Bildu se ha desmarcado con un voto en contra. El hecho deja una imagen difícil de explicar desde el gobierno municipal: el partido del alcalde ha rechazado una declaración centrada en el reconocimiento de quienes tuvieron que marcharse de su tierra por la presión y el miedo.
La votación se ha producido en la sesión del martes 10 de febrero de 2026, a un día de la conmemoración del 11 de febrero. Y ha vuelto a evidenciar que, incluso cuando el texto habla de memoria, dignidad y reparación, el consenso institucional en Pamplona sigue teniendo un límite: el que marca Bildu cuando la referencia es ETA.