PAMPLONA

El detalle pintado en un frontón de Pamplona que abre la puerta a otra forma de jugar a pelota

Pamplona ha adaptado el frontón de Lezkairu para acoger partidos de frontball.
La actuación convierte al frontón de Lezkairu en el primero de titularidad municipal en la ciudad preparado para esta modalidad de pelota mano.

No hace falta levantar un nuevo frontón ni transformar por completo un espacio deportivo para cambiar la manera de jugar. A veces basta con unas líneas pintadas en el lugar exacto para abrir la puerta a otra modalidad, otro ritmo y también a otra forma de entender la pelota vasca en la ciudad. Eso es lo que ha ocurrido en Lezkairu, donde un frontón de barrio ha empezado a mirar de frente al frontball.

El cambio puede parecer pequeño a simple vista, pero no lo es. El frontón de Lezkairu, situado en la calle Valle de Egüés, junto al campo de fútbol y al parque de calistenia del barrio, se ha adaptado para poder acoger partidos de esta disciplina creada para jugar en una cancha más reducida, más dinámica y con unas reglas espaciales muy concretas. Desde ahora, ese espacio municipal ya no sirve solo para la pelota tradicional: también está preparado para entrenamientos y competiciones de frontball.

El Ayuntamiento de Pamplona ha invertido 3.273,05 euros IVA incluido en el pintado de dos canchas de juego de frontball sobre el frontis y la pista del actual frontón. La intervención se ha centrado en marcar con precisión las líneas que delimitan la zona de juego, un requisito imprescindible para que esta modalidad pueda practicarse en condiciones adecuadas.

Gracias a esta actuación, el frontón municipal de Lezkairu se ha convertido en el primero de la ciudad capaz de albergar competiciones y entrenamientos de frontball. La medida llega después de que la Comisión de Asuntos Ciudadanos del Ayuntamiento de Pamplona aprobara el pasado 3 de marzo una declaración institucional para promover este deporte en los barrios.

Esa iniciativa municipal planteó adaptar paredes y espacios públicos para facilitar su práctica, además de elaborar un plan progresivo de desarrollo de esta disciplina en la ciudad. La intervención de Lezkairu ha sido la primera en materializarse dentro de esa hoja de ruta.

El frontball surgió en 2008 como una nueva disciplina deportiva con base en la pelota mano. Desde 2015 está reconocida por la Federación Internacional de Pelota Vasca, un respaldo que ha permitido consolidar competiciones internacionales y dar visibilidad a una modalidad que busca su propio espacio dentro del amplio universo pelotazale.

Su singularidad está en la propia configuración del juego. El frontball no necesita pared izquierda y se disputa directamente contra el frontis, en una cancha más pequeña que la de la pelota mano tradicional. En concreto, el terreno de juego tiene once metros de largo y 7,5 metros de ancho, mientras que el frontis alcanza los cinco metros de alto. Las líneas pintadas en el suelo y en la pared son las que delimitan la zona de juego y de saque.

La adecuación del espacio permite que el frontón de Lezkairu entre desde ahora en el circuito de competiciones y actividades formativas, sin perder además su uso recreativo habitual. El cambio encaja también en la apuesta de Pamplona por reforzar su vínculo con las distintas disciplinas de pelota, una estrategia que también se ha dejado ver en la iniciativa de Pamplona Capital Mundial de la Pelota.

Aunque sigue siendo una modalidad todavía incipiente, el frontball ha ido despertando interés entre cada vez más pelotaris. Mujeres y hombres lo practican como complemento a otras especialidades, atraídos por un formato más directo, más rápido y adaptable a espacios donde la pelota tradicional encuentra más límites.

Por ahora, siguen siendo pocos quienes se dedican de forma específica a esta disciplina. En la mayoría de los casos son pelotaris de frontón largo quienes se adaptan a esta nueva modalidad, que ya cuenta con competiciones mundiales. Una de las más recientes se ha celebrado en México en noviembre del año pasado, una muestra de que este juego, todavía minoritario, lleva tiempo dejando de ser una simple curiosidad.