• lunes, 06 de abril de 2026
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COMERCIO LOCAL

De cantante a cocinera: la historia de Yanet y el bocadillo que triunfa a un paso de Pamplona

Se ha convertido en el alma de un negocio al que ha dado un nuevo impulso con trabajo, cercanía y una receta que llama la atención.

Yanet Ramírez en el bar Gazólaz de Obanos. Navarra.com
La dominicana Yanet Ramírez en la barra del bar Gazólaz en Obanos. Navarra.com

Yanet Ramírez Blandino llevaba años subida a los escenarios, pero desde hace unos meses se mueve entre fogones, cafés, platos y bocadillos en un pueblo de Navarra. Esta dominicana de 49 años ha cambiado durante buena parte del año los micrófonos por la barra y la cocina, y se ha convertido en el alma de un negocio al que ha dado un nuevo impulso con trabajo, cercanía y una receta que ya empieza a llamar la atención más allá del pueblo.

Desde el 28 de agosto, justo a tiempo para las fiestas, está al frente del bar Gazolaz, en Obanos, una localidad situada a apenas diez minutos de Pamplona. Allí ha sacado adelante casi en solitario un establecimiento que cogió cuando la temporada fuerte ya se estaba acabando y en el que ha conseguido hacerse un hueco con una carta amplia y, sobre todo, con un bocadillo que lleva el nombre del local y que se ha convertido en su gran carta de presentación.

El comienzo, reconoce, no fue precisamente tranquilo. “Fue un poco caótico, pero la gente estuvo muy a gusto”, recuerda sobre aquellos primeros días en los que tuvo que aterrizar en el negocio en plena actividad festiva. Desde entonces, la carga de trabajo ha sido constante. “Ahora mismo estoy yo sola y puedo con todo en plan camarera-cocinera porque la cosa está un poquito complicada”, explica. Aun así, asegura que sigue adelante mientras intenta reforzar el equipo con un par de camareros y un ayudante de cocina.

La hostelera subraya que asumió el local en un momento delicado. La mejor época para un bar como este, explica, es el verano, cuando se hace caja para soportar los meses flojos. En su caso no pudo contar con ese margen. “Tomé el local cuando la temporada buena ya acababa. Lo que es la temporada buena es el verano, donde se hace un colchón para aguantar las vacas flacas. Yo ese colchón no lo pude hacer”, relata. A pesar de eso, ha seguido trabajando sin pausa, esperando que a partir de mayo y con la llegada del buen tiempo la actividad vaya a más.

En ese esfuerzo diario hay un nombre propio que ha empezado a correr de boca en boca: el bocadillo ‘Gazolaz’. La propuesta mezcla rúcula, cebolla caramelizada, jamón serrano, queso de Idiazabal y pimiento del piquillo, una combinación que, según cuenta Yanet, ha conectado muy bien con los clientes. “Trabajo mucho con producto navarro y ha hecho boom”, afirma. No habla de una receta sofisticada ni de artificios raros: insiste en que lo prepara con pan de bocadillo normal y que la clave está en el mimo. “Con pan de bocadillo normal y el cariño que le pongo a las cosas”, resume.

La respuesta de la clientela le ha confirmado que iba por buen camino. Un día aparecieron en el local dos chavales de Pamplona que querían probar precisamente ese bocadillo. La conversación le dejó una frase que todavía recuerda con orgullo. “Me dijeron que no hay un bocata así en todo Pamplona y está buenísimo”, cuenta. Ese comentario le sirvió como una señal de que el trabajo estaba dando resultado y de que su cocina empezaba a llamar la atención también fuera de Obanos.

Más allá de ese reclamo, Yanet Ramírez Blandino ha apostado por una oferta variada. En el bar sirve almuerzos y también comidas, aunque el menú lo ofrece solo los martes, justo el día en que cierra el otro establecimiento del pueblo que da comidas. Además, prepara comidas por encargo para grupos de al menos ocho personas. En las cenas, la carta más elaborada se concentra en los viernes y sábados, que son las jornadas que mejor se están moviendo en este momento.

Pese a las dificultades de los primeros meses, el balance que hace es positivo, en buena medida por la respuesta de los vecinos. “Muy contenta con la gente de Obanos. Me han apoyado muchísimo con las vacas flacas, que no me impacientara”, señala. También destaca que en el pueblo ha encontrado cercanía y apoyo en los momentos más flojos. “Me dan consejos para hacer cosas y yo estoy abierta a su opinión”, añade, dejando claro que escucha y valora mucho el respaldo del entorno.

Detrás de la barra hay también una historia de vida marcada por la emigración, la familia y la música. Yanet vive en Añorbe con su pareja peruana y sus tres hijos. Los dos pequeños, de 12 y 9 años, son navarros, mientras que la mayor tiene 28 años. Llegó a Navarra hace casi 20 años, animada por sus hermanas, que ya estaban aquí desde pequeñas. Entró en la Unión Europea con un visado Schengen, porque en su país trabajaba como cantante. Primero pasó seis meses en Granada y después decidió trasladarse a Navarra junto a amistades dominicanas.

La música, de hecho, sigue formando parte de su identidad. En Navarra formó parte de la orquesta Meteoro, de Berriozar, y también de otra orquesta familiar llamada ‘Lo excelente’. Ahora esa faceta ha quedado en un segundo plano, aunque no la ha abandonado del todo. Cuenta que todavía actúa en algún pueblo durante el mes de agosto, casi siempre junto a su marido, Emilio Cárdenas, formando un dúo. “Es algo que no quisiera dejar por completo”, admite.

Ese salto de los escenarios a la hostelería no fue improvisado. Yanet quería tener algo propio y llevaba tiempo buscando una oportunidad. “No me arrepiento de venir. Quería tener algo mío”, asegura sobre esta nueva etapa. Había estado mirando otros locales hasta que un día pasó por Obanos, habló con el hijo de la dueña y encontró el lugar adecuado. El local lo tiene arrendado por dos años, de momento, y afronta esta experiencia con paciencia, trabajo y la intención de consolidar el negocio.

Su expectativa está puesta ahora en los próximos meses. “Espero que mejore en verano y a partir de mayo la cosa suba porque hay muchas ganas de trabajar y a la gente le gusta y está contenta conmigo”, explica. Esa buena acogida también se nota en las reseñas que han ido dejando algunos clientes en redes sociales.

Una de ellas destaca: “Sándwich Gazolaz muy bueno, los sabores se mezclan en tu boca, no soy de pepinillos, pero en este sándwich está fenomenal”. Otra añade: “Qué buena comida, qué maravillosa atención, qué precios tan fantásticos... Como siempre, sitio con buenas porciones de comida, con buen sazón de la cocinera Yanet y todo a buen precio. No te quedarás con hambre. Sitio para volver!!!”.

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