El indignante cinismo de Asiron: esconde la creciente inseguridad en Pamplona y la cambia por su "lucha contra el fascismo"
Un ejercicio de cinismo político que roza el desprecio a los vecinos que sufren el deterioro de sus calles. El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, ha consumado este viernes un ejercicio de escapismo en el último Debate sobre el Estado de la Ciudad de la legislatura: ha silenciado por completo la plaga de inseguridad, delitos y okupación que asfixia a barrios como la Milagrosa, Rochapea o San Jorge, prefiriendo utilizar la tribuna municipal para vender propaganda ideológica.
En lugar de dar la cara ante la escalada de violencia urbana, el regidor de EH Bildu ha preferido construir un relato ficticio a la medida de sus socios. Asiron ha justificado la moción de censura que le entregó la Alcaldía gracias al PSN como un "ejercicio de responsabilidad" y ha llegado a autoproclamarse sin rubor como un "mascarón de proa contra el fascismo", utilizando el comodín de la "ola ultra" para tapar su incapacidad a la hora de garantizar la tranquilidad en las calles.
Excusa tras excusa: del sinogarismo al "cambio climático"
Pese a que las denuncias por robos, agresiones y el temor vecinal ante locales okupados como la antigua sucursal de la calle Julián Gayarre son el verdadero monotema en la capital foral, el alcalde ha preferido desviar la atención con excusas globales sobre las que ha argumentado la falta de resultados del Ayuntamiento:
- Balones fuera con el sinogarismo: Asiron ha vinculado la proliferación de personas durmiendo al raso únicamente a los flujos migratorios internacionales, admitiendo con frialdad que el consistorio no tiene capacidad de respuesta tras haber elevado el gasto asistencial a 3,6 millones.
- El comodín del cambio climático: Ha dedicado parte de su tiempo a vender inversiones verdes de 45 millones de euros, pidiendo consenso a la oposición para políticas ambientales mientras ha ignorado por completo las llamadas de auxilio de los comerciantes y residentes del centro y los barrios.
Propaganda ideológica y euskera como cortina de humo
Para maquillar su nefasta gestión en la protección del ciudadano, Asiron ha sacado pecho del cumplimiento del 90% de su acuerdo de gobierno, presumiendo del polémico plan de normalización lingüística para imponer el euskera en la administración local, el diseño participado para transformar el edificio de Los Caídos o las obras de reasfaltado en Sarasate.
Asiron ha cerrado su discurso confirmando su deseo de perpetuarse en el sillón municipal tras las próximas elecciones. Sin embargo, su negativa a pronunciar la palabra "inseguridad" ha dejado al descubierto el verdadero rostro de su Gabinete: un Gobierno de propaganda volcado en la ingeniería social mientras da la espalda a la degradación real de Pamplona.