El auditor de las obras de Velate se mantiene y asegura que hay "indicios de delito"
El auditor de la Cámara de Comptos, Miguel Ángel Aurrecoechea, ha defendido en el Parlamento de Navarra los motivos que le llevaron a firmar una cláusula de discrepancia con el informe final sobre las Cuentas Generales de 2024, aunque ha rebajado el choque interno y lo ha enmarcado en el “normal funcionamiento” del sistema.
El auditor, encargado del borrador inicial del informe, ha explicado en la Comisión de Economía y Hacienda que su trabajo incluyó en un primer momento nueve salvedades, de las que finalmente mantuvo cuatro. Según ha relatado, el presidente de Comptos no asumió esas observaciones en el texto definitivo, por lo que decidió dejar constancia formal de su desacuerdo.
Aurrecoechea ha defendido que esa cláusula “no constituye una anomalía”, sino un mecanismo previsto por la ley que sirve como garantía de “transparencia, pluralidad técnica y calidad”. También ha pedido que no se busquen “razones oscuras” detrás de su decisión.
Durante su intervención, el auditor se ha ratificado en varios de los puntos que ya había reflejado en su borrador. Entre ellos, ha citado la posible duplicidad de funciones entre entidades públicas como el INI y Sodena, las dudas sobre la necesidad de Nafarbide, el uso de subvenciones nominativas y varias resoluciones administrativas ligadas a la duplicación de los túneles de Velate.
Precisamente sobre Velate, Aurrecoechea ha ido un paso más allá y ha asegurado que los hechos analizados en torno al modificado de la obra “podrían considerarse indicios de delitos y susceptibles de traslado a las instancias administrativas o jurisdiccionales correspondientes”. Según ha explicado, esa conclusión se apoyó en un análisis “exhaustivo” y “muy riguroso”, basado en documentación que, a su juicio, aportaba evidencias suficientes para sostener que no concurrían causas que justificaran la modificación del proyecto.
Además, ha criticado que la Cámara de Comptos concluyera que no se apreciaban indicios de responsabilidad “sin solicitarle ningún tipo de documentación”. Pese a ello, ha insistido en que ha ejercido su discrepancia “con pleno respeto” a la institución y a las competencias de su Presidencia.
Aurrecoechea también ha querido zanjar cualquier sospecha sobre presiones internas. Ha afirmado que “en ningún momento” se ha sentido presionado y que tampoco ha sufrido degradación ni repercusiones en los trabajos que se le han asignado después. Sí ha mostrado, sin embargo, su “total desacuerdo” con los comunicados emitidos por Comptos sobre este asunto, al considerar que le han supuesto una “pública humillación”.
El debate político ha evidenciado una fuerte división entre los grupos. UPN, PP y Vox han respaldado al auditor y han destacado su profesionalidad, independencia y firmeza. Javier Esparza ha llegado a afirmar que fue cuestionado por no plegarse al presidente del órgano fiscalizador, mientras que Irene Royo ha interpretado incluso que el interventor general del Gobierno de Navarra ha reforzado sus advertencias sobre los sobrecostes de Velate.
En cambio, PSN, EH Bildu, Geroa Bai y Contigo-Zurekin han salido en defensa del informe definitivo firmado por el presidente de Comptos. La socialista Ainhoa Unzu ha subrayado que ese es el único informe válido y ha acusado a la oposición de intentar sacar rédito político de una discrepancia interna. Laura Aznal, de EH Bildu, ha cuestionado que el auditor se extralimitara al recomendar la liquidación de una sociedad pública, mientras que Mikel Asiain y Miguel Garrido han considerado imprudentes algunas de sus conclusiones y han rechazado que se utilice el borrador como arma política.
La comparecencia ha dejado así dos ideas enfrentadas. Por un lado, la del auditor, que se ha reafirmado en la solidez técnica de su trabajo y en la gravedad de algunas de las cuestiones detectadas. Por otro, la de quienes sostienen que el procedimiento interno de Comptos funcionó correctamente y que el informe válido sigue siendo el aprobado por su presidente.