Política

Chivite mantiene a Navarra entre las regiones con más presión en el IRPF y menos atractivo fiscal

La presidenta de Navarra, María Chivite. PABLO LASAOSA
Institución Futuro alerta de que la comunidad mantiene una presión fiscal muy alta pese al alivio para las rentas bajas y en plena recaudación récord.

El Consejo General de Economistas ha vuelto a situar a Navarra entre los territorios con mayor presión en el IRPF. Su informe Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2026 coloca a la comunidad foral como la segunda con el tipo máximo más alto, con un 52%, solo por detrás de la Comunidad Valenciana, que alcanza el 54%.

María Chivite (PSN) y sus socios de EH Bildu mantienen así a la Comunidad foral como una de las menos competitivas para dinamizar la actividad económica. 

Institución Futuro ha extraído de este informe conclusiones muy duras para la Comunidad foral. Navarra ha suavizado algo el golpe fiscal a las rentas bajas, pero sigue siendo una comunidad poco competitiva para atraer inversión, retener talento y mantener actividad económica. La rebaja en la parte baja del impuesto no cambia el dibujo general: cuando la renta sube, Navarra vuelve a colocarse entre los territorios que más aprietan.

La comparación es especialmente llamativa en la estructura del impuesto. Navarra mantiene una tarifa propia de 11 tramos, con tipos que van del 13% al 52%. Además, la distancia entre el tipo mínimo y el máximo alcanza los 39 puntos, la mayor de toda la comparativa, por delante incluso de Valencia. Es decir, el sistema navarro se mantiene como uno de los más progresivos, pero también como uno de los más exigentes cuando aumentan los ingresos.

Esa dureza no se aprecia igual en todos los niveles de renta. En el ejemplo que utiliza el informe, para un contribuyente soltero, menor de 65 años, sin hijos y con ingresos solo del trabajo, la cuota en Navarra es de 4.582,63 euros con una renta de 30.000 euros. Solo las tres haciendas vascas presentan una factura menor. Pero cuando ese mismo contribuyente sube a 70.000 euros, la cuota navarra escala hasta 18.982,72 euros y la comunidad vuelve a aparecer en la parte alta de la presión fiscal.

El propio informe recoge que Navarra ha mejorado la deducción para rendimientos del trabajo más bajos. Los contribuyentes con rendimientos netos iguales o inferiores a 12.500 euros pueden deducirse 1.400 euros, y quienes se mueven entre 17.500,01 y 35.000 euros mantienen una deducción de 700 euros. Esa corrección explica que las rentas bajas hayan dejado de soportar la peor posición de la tabla, pero no corrige la carga que sigue soportando la renta media y alta.

A juicio de Institución Futuro, Navarra combina una menor carga efectiva para las rentas bajas con una presión muy elevada a medida que crecen los ingresos. Y esa mezcla, lejos de reforzar su atractivo, consolida la imagen de una comunidad que recauda mucho y compite poco en el terreno fiscal.

El dato de ingresos refuerza esa crítica. La recaudación por IRPF en Navarra ha alcanzado en 2025 los 2.334 millones de euros, el valor más alto de toda la serie histórica. Ese impuesto ha representado además el 39,8% de la recaudación líquida total. En veinte años, la recaudación se ha disparado un 169,6% en términos nominales, según los datos difundidos por Institución Futuro a partir de la información tributaria navarra.

Lo sorprendente es que Navarra ha corregido parte de la presión sobre las rentas bajas, pero sigue instalada entre los territorios con un IRPF más alto de España. Y eso, en un momento de recaudación récord, cuando Navarra ya ingresa más que nunca mientras sigue apostando por una de las fiscalidades más duras del país.