POLÍTICA

El Gobierno de Chivite cuela a un marroquí sin empadronar en un hospital de Pamplona a 300 euros la noche

María Chivite
Se puenteó el protocolo para trasladar desde Castilla y León a un extranjero que mantiene el padrón en Soria para no perder la ayuda, acabando derivado al hospital San Juan de Dios a costa del contribuyente navarro.

El sistema sanitario público de Navarra vuelve a quedar al descubierto por un grave episodio de arbitrariedad, picaresca y quebrantamiento de los protocolos oficiales. Según documentación e informes internos a los que ha tenido acceso este medio, la administración foral ha autorizado el traslado interhospitalario y la posterior derivación a un centro privado concertado de un paciente marroquí procedente de Soria que ni siquiera figura empadronado en Navarra. ¿El motivo de no tramitar el cambio de residencia legal? Evitar la pérdida de la ayuda económica que percibe en la comunidad vecina.

El caso comenzó cuando una hija del paciente exigió en el Servicio Navarro de Salud – Osasunbidea el traslado de su padre desde Castilla y León hasta Pamplona para poder hacerse cargo de él. Pese a que el personal de gestión denegó la petición de forma tajante al comprobar que el varón no estaba empadronado en la red foral —y ante la negativa explícita de las hijas a cambiar la residencia de su padre por temor a perder la ayuda económica de Castilla y León—, la intervención de los servicios sociales del hospital terminó activando un trámite excepcional que sorteó todos los filtros.

Una cama de 300 euros al día en San Juan de Dios costeada por los navarros

Una vez en Pamplona, pese a continuar empadronado y adscrito sanitariamente a Castilla y León, el paciente fue derivado el 17 de agosto al Hospital San Juan de Dios, centro privado concertado con el Gobierno de Navarra cuyos costes de estancia y cuidados superan los 300 euros por noche y plaza.

Esta cama de alta intensidad económica, concertada y financiada por el Servicio Navarro de Salud, terminó asignada a un paciente cuya residencia sanitaria continuaba vinculada a Castilla y León mientras, según las fuentes consultadas, la familia había manifestado que un cambio de residencia podía suponer la pérdida de la prestación

El caso ha indignado al personal sanitario, que ha visto cómo la orden médica y el informe de los trabajadores sociales se ejecutaron puenteando los criterios comunes que se aplican con rigidez al resto de la ciudadanía.

Inflexibilidad con los de casa, manga ancha con el de fuera

El agravio comparativo resulta sangrante al analizar la rigurosidad con la que Osasunbidea trata a los pacientes navarros. Mientras a este ciudadano marroquí se le ha permitido "triangular" la atención médica para mantener la ayuda en Soria y disfrutar de la sanidad privada concertada en Pamplona. Fuentes de gestión sanitaria aseguran que, en situaciones comparables, a pacientes navarros que solicitan un traslado por motivos familiares se les exige previamente regularizar su residencia o adscripción sanitaria

Asimismo, denuncian una auténtica "ley del embudo" en la asignación de recursos públicos. Un escenario donde el rigor burocrático y los controles del padrón se desactivan ante colectivos extranjeros que se aprovechan del sistema mediante la presión administrativa, mientras a los trabajadores y contribuyentes locales se les exige el cumplimiento estricto de la norma hasta en los momentos de mayor vulnerabilidad.