El Gobierno de Navarra saca el comodín de la "ultraderecha" para tapar la agresión sexual a un niño tutelado de 4 años
El Gobierno de Navarra ha respondido este miércoles a la polémica por la agresión sexual a un menor en un centro tutelado con un mensaje de cierre de filas: “no podemos pronunciarnos”, “se ha actuado conforme a protocolo” y, en paralelo, una ofensiva política contra la “extrema derecha”.
La respuesta llega tras conocerse que las propias funcionarias del Gobierno de Navarra denominaron "conductas sexualizadas entre críos" a la agresión que sufrió un niño de cuatro años por parte de uno de 16 en un centro tutelado por el propio Gobierno de Navarra. El portavoz del Ejecutivo, Javier Remírez, ha evitado entrar en el fondo del caso alegando “la protección del menor”.
Eso sí, el vicepresidente de Chivite ha intentado diluir la gravedad de unos hechos que afectan a menores bajo tutela pública optando por un doble movimiento: blindarse tras la confidencialidad para no explicar el caso y, a la vez, señalar a quienes lo han llevado al debate político y mediático. En la práctica, el Gobierno pide contención sin aportar información que permita despejar dudas, y desplaza el centro de la discusión hacia el marco político de la “ultraderecha”, en lugar de aclarar qué ha ocurrido y qué se ha hecho para proteger al menor.
Esa negativa a aportar información concreta contrasta con la dureza del discurso empleado para desacreditar a quienes han denunciado el suceso. Remírez ha reclamado “responsabilidad” a partidos, agentes y medios “para no dar pábulo a informaciones inexactas” que, según ha dicho, generan “indefensión” en los menores.
Eso sí, el portavoz ha defendido la actuación del Ejecutivo foral “conforme al protocolo”, que “ha funcionado a la perfección”, sin ofrecer detalles verificables sobre qué medidas se han adoptado ni en qué plazos, más allá de insistir en que no puede “profundizar” por tratarse de menores.
El Gobierno ha elevado además el tono político al asegurar que la “extrema derecha” busca “aprovechar la situación para marcar un discurso falso” que “estigmatiza a determinados menores en función de su origen o nacionalidad”, revelando tal vez, algo que no se había señalado hasta la fecha: la nacionalidad del menor agresor,
En ese marco, el Ejecutivo ha presentado el debate público como una batalla contra “el discurso del odio” y “de la mentira”. Remírez ha hablado de “discurso del bulo” y ha rechazado que se “utilice” a menores “para hacer juego político”, al tiempo que ha anunciado que, “si procede y tras estudio”, el Gobierno iniciará “medidas legales oportunas”.