POLÍTICA

La asociación de enfermos renales exige a Chivite soluciones por la crisis de diálisis en Tudela: "Los pacientes tienen miedo"

Fotomontaje de María Chivite sobre una imagen del Hospital Reina Sofía de Tudela
La asociación ALCER denuncia que el problema del circuito de aguas del Hospital Reina Sofía afecta a enfermos de toda la Ribera y reclama medidas permanentes y una auditoría independiente.

La crisis en la unidad de diálisis del Hospital Reina Sofía de Tudela ha situado al Gobierno de Navarra en el centro de las críticas de ALCER Navarra, que ha exigido una investigación urgente y soluciones definitivas tras una nueva incidencia que ha obligado a trasladar a 45 pacientes a Pamplona para continuar con sus tratamientos.

La Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón ha calificado de "inaceptable y especialmente preocupante" lo ocurrido en el Hospital Reina Sofía de Tudela, donde se ha detectado un problema en el circuito de aguas de la unidad de diálisis. La entidad ha reclamado al Ejecutivo foral que esclarezca las causas y adopte medidas para evitar que vuelva a repetirse una situación similar.

La incidencia afecta directamente a 45 personas con enfermedad renal, muchas de ellas de edad avanzada y procedentes de diferentes localidades de la Ribera de Navarra. Todas tendrán que desplazarse durante al menos 15 días hasta el Hospital Universitario de Navarra, en Pamplona, para recibir un tratamiento del que depende su vida.

Desde ALCER Navarra han advertido de que no se trata de una simple incidencia organizativa. "La diálisis es un tratamiento vital que no puede interrumpirse ni realizarse sin las máximas garantías de seguridad", han recordado.

Para atender a los afectados, el Hospital Universitario de Navarra ha habilitado un tercer turno de diálisis, una medida que ha sido posible gracias al esfuerzo extraordinario de los profesionales de Nefrología y Enfermería de Pamplona y del personal de Enfermería de Tudela.

La asociación ha querido reconocer expresamente la respuesta de estos trabajadores sanitarios. Su presidenta, Gema de la Nava, ha asegurado que "hemos notado una implicación y un nivel de empatía difícil de superar".

"Han sido todo facilidades, poniendo todos los recursos necesarios a disposición de las personas y somos conscientes de lo complejo que resulta lo que se ve sencillo", ha destacado la presidenta de ALCER Navarra.

Sin embargo, la entidad ha lanzado una advertencia directa a los responsables de la sanidad pública navarra: "El esfuerzo de los profesionales no puede convertirse en la solución permanente a un problema que corresponde resolver a la gestión sanitaria".

La preocupación de ALCER Navarra se ha intensificado porque no es la primera vez que se produce una incidencia de estas características en Tudela. En febrero de 2020 ya se registró un problema relacionado con la infección del circuito de aguas de la unidad de diálisis.

"Que años después vuelva a producirse una situación que obliga a movilizar a 45 pacientes exige una reflexión profunda y una investigación rigurosa", ha subrayado la asociación.

Además, existe otra circunstancia que ha aumentado la inquietud de los afectados. La actual unidad de diálisis de Tudela fue inaugurada en junio de 2023, con instalaciones nuevas y de última generación.

Por este motivo, ALCER Navarra considera especialmente necesario esclarecer qué ha sucedido en unas instalaciones relativamente recientes. La entidad ha pedido una investigación independiente y suficientemente documentada, sin anticipar conclusiones ni atribuir responsabilidades antes de conocer los resultados.

También reclama determinar con absoluta transparencia el origen del problema y comprobar si se han cumplido todos los protocolos, controles y requisitos de calidad y seguridad aplicables al agua y al líquido utilizado en los tratamientos de hemodiálisis.

"No hay por dónde coger esta situación. Lo que más nos preocupa es que estamos ante un problema que ya ha ocurrido anteriormente y que vuelve a tener consecuencias directas sobre la vida de 45 personas", ha denunciado Gema de la Nava.

La presidenta de ALCER Navarra ha explicado que la situación está provocando inquietud entre quienes necesitan acudir periódicamente a diálisis. "Los pacientes tienen miedo y necesitan saber qué ha ocurrido, por qué ha ocurrido y, sobre todo, qué se va a hacer para que no vuelva a ocurrir", ha añadido.

Ante esta situación, la asociación ha exigido al Gobierno de Navarra y a los responsables del área de salud de Tudela un plan de acción inmediato, con plazos concretos y responsables claramente identificados.

Entre las medidas solicitadas figura una investigación exhaustiva sobre las causas de la incidencia y sus antecedentes. También reclama una verificación independiente de la seguridad del circuito de aguas y de las instalaciones antes de permitir el regreso de los pacientes a la unidad de Tudela.

A estas exigencias se suma una auditoría del cumplimiento de los protocolos y de los estándares de calidad que deben aplicarse a los tratamientos de hemodiálisis. ALCER Navarra quiere comprobar que se han respetado todas las garantías necesarias para la seguridad de los enfermos.

La entidad también pide que los pacientes y sus familias reciban información clara, directa y periódica sobre la evolución del problema. Asimismo, reclama medidas que permitan reducir el impacto de los desplazamientos a Pamplona y de la reorganización de los turnos mientras continúe la incidencia.

ALCER Navarra no descarta que deban exigirse responsabilidades si la investigación descubre irregularidades. En concreto, solicita que, si se demuestra que ha existido una actuación inadecuada, se proceda a la depuración de las responsabilidades de gestión o asistenciales que correspondan.

La vicepresidenta de la asociación, Ana Garrido, ha criticado que las soluciones provisionales puedan sustituir a una intervención definitiva. "Los pacientes no podemos aceptar que se pongan parches cada vez que aparece un problema. Necesitamos saber qué ha fallado y tener la garantía de que se va a solucionar de raíz", ha manifestado.

Garrido ha insistido en que deben revisarse todos los aspectos necesarios, desde las instalaciones y los protocolos hasta los recursos disponibles y las posibles responsabilidades. "El coste de solucionar definitivamente el problema nunca puede compararse con el coste humano de poner en riesgo un tratamiento del que depende la vida de estas personas", ha subrayado.

La asociación considera que esta nueva incidencia en la diálisis de Tudela debería servir también para revisar de manera integral el funcionamiento de la atención nefrológica en la Ribera.

En este sentido, ha recordado que las personas con enfermedad renal necesitan estabilidad, continuidad asistencial, liderazgo especializado y coordinación entre los profesionales. También ha reclamado una gestión sanitaria que sitúe la seguridad y la calidad de vida de los pacientes en el centro de las decisiones.

ALCER Navarra ha asegurado que continuará reclamando información, transparencia y soluciones, al tiempo que se ha puesto a disposición de los afectados para acompañarlos durante esta situación.

"La salud de 45 personas no puede esperar. Pedimos al Gobierno de Navarra que tome cartas en el asunto con rapidez, transparencia y valentía", ha manifestado Gema de la Nava.

La presidenta ha lanzado un último mensaje a los responsables sanitarios: "Hay que ordenar lo que haya que ordenar, investigar lo que haya que investigar y solucionar lo que haya que solucionar. No queremos explicaciones tranquilizadoras ni soluciones provisionales: queremos garantías de que esto no volverá a suceder".

Por su parte, el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones ALCER, Manuel Arellano, ha mostrado su respaldo a la organización navarra y a las 45 personas afectadas.

"Para un paciente en diálisis, recibir su tratamiento con seguridad y continuidad no es negociable: es una necesidad vital y un derecho que las administraciones tienen la obligación de garantizar", ha remarcado Arellano.