SAN FERMÍN 2026

El polvoriento descampado al que Asiron condena a los pamploneses para ver los fuegos artificiales de San Fermín

Explanada sobre la estación de autobuses de Pamplona llena de tierra y polvo a las puertas de San Fermín. NAVARRA.COM
El Ayuntamiento abre la explanada de la estación de autobuses para ver los fuegos artificiales durante las fiestas pero sin reponer la pradera verde tras las obras.

Una imagen desoladora y una pésima planificación que va a amargar una de las tradiciones más arraigadas de las fiestas. El Ayuntamiento de Pamplona, dirigido por Joseba Asiron (EH Bildu), ha consumado una nueva chapuza de gestión al confirmar que la emblemática explanada de la Vuelta del Castillo, situada sobre la estación de autobuses de Yanguas y Miranda, se abrirá para los próximos Sanfermines reconvertida en un auténtico descampado de tierra y polvo.

Este espacio urbano se transforma cada mes de julio en una gran pradera verde donde miles de vecinos y visitantes se tumban o se sientan cada noche, de manera multitudinaria, para disfrutar del espectáculo de los fuegos artificiales. Sin embargo, este año la estampa será radicalmente distinta y perjudicial para el ciudadano: el consistorio abrirá el recinto al público para las fiestas, pero lo hará completamente desprovisto de césped, obligando a los asistentes a situarse directamente sobre el suelo polvoriento.

Un retraso de cuatro meses por desavenencias políticas y de gestión

El lamentable estado en el que se encuentra la parcela no es fruto de un imprevisto de última hora, sino de la falta de previsión y de los retrasos acumulados en la gestión del equipo de gobierno. Las necesarias obras de impermeabilización de la cubierta de la estación de autobuses —destinadas a solucionar los problemas de filtraciones y humedades crónicas que arrastra la infraestructura— debieron haber comenzado en agosto del año pasado.

Sin embargo, los trabajos no arrancaron hasta el mes de diciembre, acumulando cuatro meses de retraso flagrante debido a las discrepancias y la falta de acuerdo entre la empresa concesionaria y el propio Ayuntamiento de Pamplona. Aunque el consistorio defendió públicamente que las obras civiles de la losa estarían entregadas para el 15 de junio, la realidad es que los plazos se han comido por completo la posibilidad de regenerar el entorno vegetal, ya que plantar la pradera requiere de unos tiempos que el consistorio ha sido incapaz de prever con éxito.

De blanco impecable a terminar cubiertos de polvo y tierra

La consecuencia directa de esta dejadez la sufrirán los miles de pamploneses que acuden puntualmente a la cita pirotécnica. Imagínense el perjuicio para la indumentaria de los mozos y visitantes: sentarse o tumbarse vestido con el pulcro e impecable blanco tradicional de San Fermín sobre una explanada de tierra suelta y seca durante las calurosas noches de julio resultará una combinación desastrosa para la ropa de miles de familias y jóvenes.

La intervención arquitectónica ha obligado a levantar por completo el terreno para renovar el sistema de juntas mediante láminas de betún y rediseñar la evacuación de aguas con nuevos tubos de drenaje. No obstante, al haber priorizado la entrega de la obra civil de espaldas al calendario festivo de la ciudad, desde el área de Urbanismo ya se ha asumido que la colocación de la capa verde de césped tendrá que esperar hasta después de que terminen los Sanfermines, prolongando las obras y las molestias durante varios meses más.

La insólita estampa de ver el pulmón verde de la Ciudadela convertido en un páramo de tierra en plenas fiestas de San Fermín ha encendido el malestar entre los ciudadanos. Los vecinos censuran que el Ejecutivo de EH Bildu intente vender como un éxito la apertura peatonal de la zona cuando la realidad es que se priva a Pamplona de uno de sus entornos más singulares, degradando la calidad y el confort de un acto central del programa oficial por una evidente falta de agilidad administrativa.