Encierro de San Fermín del 8 de julio: los toros de Cebada Gago regresan a Pamplona tras sembrar el pánico el año pasado
Mencionar a Cebada Gago es hablar de respeto y de peligro. Se trata de la ganadería que más corredores corneados ha dejado en la historia de los encierros de San Fermín. Tras varios años con carreras relativamente tranquilas, el pasado año recuperó su sello más característico: un encierro vibrante, imprevisible y con el peligro como principal protagonista.
Cebada Gago, vuelta a los encierros de antaño. El toro «Caminante» protagonizó los momentos de mayor tensión de los Sanfermines 2025 al quedarse rezagado y completar buena parte del recorrido en solitario, sembrando el pánico en la calle Estafeta y en los tramos de Telefónica y el callejón. En la bajada hacia la plaza no solo embistió contra el vallado, sino también contra los cabestros de cola, dejando imágenes de enorme tensión. Fue como volver a los encierros de antaño.
10 años de un encierro dramático. Resulta imposible olvidar lo ocurrido en el encierro de 2016, cuando los toros de Cebada Gago sembraron el pánico en las calles de Pamplona. Fue una carrera completamente rota, en la que varios astados se dieron la vuelta y recorrieron varios metros en sentido contrario, multiplicando el riesgo para los corredores. El balance fue de siete heridos por asta de toro, lo que convirtió aquel encierro en uno de los más sangrientos de la historia reciente. Entre los corneados había un pamplonés, un sudafricano, un indio, un canadiense y dos estadounidenses, uno de ellos natural de California.
1,77 corneados por encierro. Cebada Gago es la ganadería que más heridos por asta de toro ha dejado entre las que participan habitualmente en Pamplona. En sus 35 participaciones, sus toros han provocado 62 cornadas, lo que arroja una media de 1,77 corneados por carrera. No obstante, la tendencia ha cambiado en los últimos años. Si se toman como referencia únicamente sus cinco encierros más recientes, la media desciende hasta un corneado por encierro.
Otros datos que reflejan la peligrosidad de los Cebada. En el 66 % de los encierros protagonizados por esta ganadería se ha registrado al menos un herido por asta de toro. Dicho de otro modo, 23 de sus 35 participaciones han dejado algún corneado. Solo 12 de esos 35 encierros (el 34 %) finalizaron sin que se produjera ninguna cornada.
El 8 de julio, su día favorito. Por tercer año consecutivo, Cebada Gago correrá el segundo encierro de las fiestas. Será, además, la 14.ª ocasión en la que esta ganadería participe en esa fecha. 19 de sus 61 corneados han sido un 8 de julio, el día con más heridos cuando este hierro es el protagonista.
3 minutos y 36 segundos. Ese es el tiempo medio de duración de los 35 encierros protagonizados por los toros de Cebada Gago en Pamplona. El del pasado año, con 5 minutos y 22 segundos, fue el cuarto más largo de su historia, solo superado por los registrados en 1988 (8 minutos y 8 segundos), 1992 (7 minutos y 6 segundos) y 2016 (5 minutos y 46 segundos).
Más sobre el 8 de julio. Curiosamente, tres de los encierros más rápidos protagonizados por los toros de Cebada Gago se han celebrado en esta fecha: los de 2004, 2008 y 2019. Sin embargo, el 8 de julio también ha sido escenario de tres de sus carreras más lentas, las disputadas en 1992, 2016 y 2025.
Un dato positivo. Desde 2019, solo se ha registrado un encierro con heridos por asta de toro en la jornada del 8 de julio: el del pasado año, cuando los toros de Cebada Gago dejaron un corneado. En cambio, los encierros celebrados el 8 de julio de 2019 (también con Cebada Gago), 2022 (Fuente Ymbro) y 2023 (José Escolar) finalizaron sin que se produjera ninguna cornada.
¿Qué ocurrió el 8 de julio de hace 40 años? La noticia no fue que los toros de Guardiola Fantoni completaran un encierro de 4 minutos y 8 segundos sin dejar heridos. El episodio más llamativo llegó después de la carrera, cuando una de las vaquillas soltadas en la plaza para la diversión de los mozos saltó la barrera y escapó por la puerta del callejón. La vaquilla a la fuga llegó hasta las inmediaciones del convento de las Oblatas, donde finalmente fue capturada por los pastores.
El 8 de julio, una fecha marcada por tres tragedias. A lo largo de la historia de los Sanfermines, esta jornada ha quedado ligada al recuerdo de tres corredores que perdieron la vida. La primera víctima fue Santiago Martínez Zufla, en 1924, tras recibir una cornada mortal en el interior de la plaza de toros. Décadas después, en 1957, José Joaquín Esparza falleció como consecuencia de las graves lesiones sufridas al ser pisoteado durante el encierro. El caso más reciente es el de Fermín Etxeberria Irañeta, una persona muy conocida en Pamplona, que resultó gravemente herida el 8 de julio de 2003 al ser embestida por un toro de Cebada Gago. El fuerte traumatismo craneoencefálico que sufrió acabó provocando su fallecimiento el 24 de septiembre de ese mismo año.