El autismo en las aulas crece y Navarra prepara una herramienta inédita para evaluar la calidad educativa
La Universidad de Navarra ha puesto en marcha una investigación para adaptar y validar en España una herramienta que permitirá medir la calidad educativa de los programas y servicios dirigidos a alumnado con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y a personas con otras alteraciones del neurodesarrollo. El proyecto cobra especial relevancia en un momento en el que se estima que una de cada cien personas en España padece un Trastorno del Espectro Autista y en el que el diagnóstico en edad escolar se ha cuadruplicado en la última década.
El trabajo se centra en la herramienta Autism Program Environment Rating Scale–Preschool/Elementary (APERS-PE), desarrollada originalmente por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte - Chapel Hill. Su objetivo es analizar si los entornos educativos ofrecen apoyos estructurados, coherentes y basados en la evidencia para favorecer el progreso del alumnado con TEA y otras alteraciones del neurodesarrollo.
La herramienta examina diez grandes categorías que marcan los estándares de calidad educativa en este tipo de atención. Entre ellas figuran el entorno físico, el clima de aprendizaje, la evaluación y el plan de apoyo individualizado, el currículum y las estrategias de enseñanza, la comunicación, la competencia social, la autonomía del alumno, las conductas interferentes, la participación familiar y el trabajo en equipo.
Según ha explicado Araceli Arellano, investigadora principal del proyecto y miembro del grupo Neurodesarrollo y Aprendizaje de la Universidad de Navarra, este análisis permite comprobar si un centro ofrece apoyos eficaces y científicamente fundamentados. A su juicio, estos elementos resultan clave para promover el aprendizaje, la participación y la independencia del alumnado con TEA y de otras personas con alteraciones del neurodesarrollo.
La investigación tiene además un carácter pionero en España. En la actualidad no existe en el país una herramienta validada que cubra estos objetivos y que ayude a mejorar la educación tanto en centros ordinarios como en centros de educación especial que atienden a esta población.
Arellano ha subrayado también el alcance social del proyecto. En su opinión, impulsar prácticas educativas basadas en la evidencia no solo beneficia a los estudiantes, sino también al profesorado que trabaja con ellos en el día a día.
El estudio cuenta con financiación de la Fundación Ciganda Ferrer, entidad con la que el equipo investigador colabora desde hace varios años. Hasta ahora, los investigadores ya han elaborado un primer borrador en español de la herramienta, que ha sido revisado por un panel de expertos.
Además, ya se ha iniciado el estudio piloto de esta versión en varios centros educativos. De forma paralela, el equipo ha realizado entrevistas a personas con TEA y a sus familias para incorporar también su perspectiva durante el proceso de validación.
Entre los objetivos del proyecto figura asimismo la creación de materiales educativos orientados a la formación de profesionales. Estos recursos estarán dirigidos a quienes trabajan con estudiantes con TEA y con sus familias, con la idea de reforzar la preparación de los equipos educativos y mejorar la atención que reciben.
El equipo responsable de esta investigación está formado por Araceli Arellano Torres, Martín Martínez Villar, Olga Lizasoain Rumeu, Leyre Gambra Echeverría, Carmen Gándara Rossi, colaboradora también del Centro Huarte de San Juan, Miriam Cirauqui Viloria y Estela López Nicolás, también vinculada a este centro.