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Ceros masivos en el examen de euskera de la Selectividad (PAU) provocan indignación en colegios y familias

Inicio de los exámenes de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en la Escuela de Ingeniería en Bilbao de la EHU. EFE/ Miguel Toña
Muchos alumnos del modelo A de colegios concertados obtienen ceros en euskera en la Selectividad, afectando gravemente sus opciones de acceso a carreras universitarias competitivas.

Los alumnos del País Vasco que realizaron la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) se han encontrado con un resultado inesperado: numerosos estudiantes han obtenido un cero en el examen de Lengua Vasca y Literatura, la calificación más baja posible.

Este suspenso masivo en euskera afecta sobre todo a colegios concertados y de modelo A, donde la enseñanza se imparte mayoritariamente en castellano, y complica seriamente el acceso a carreras universitarias competitivas como Medicina, Bioquímica, Física o Matemáticas.

La sorpresa y la indignación se han extendido rápidamente entre alumnos, familias y docentes. Muchos estudiantes con acreditación B2 o incluso C1 en euskera han recibido la nota mínima, lo que ha provocado situaciones especialmente llamativas.

Por ejemplo, algunos alumnos que habían logrado excelentes calificaciones en otras asignaturas ahora ven comprometidas sus opciones de acceder a las carreras que desean. Docentes han señalado que, en algunos casos, hasta una docena de estudiantes de un mismo colegio han registrado un cero en la misma prueba.

Al principio, algunos colegios recibieron un aviso de la Universidad del País Vasco (EHU) sobre un posible error técnico al introducir las calificaciones. Este mensaje, que indicaba la posibilidad de fallos en el aplicativo de notas GAUR, generó expectativas de corrección. Sin embargo, la EHU aclaró posteriormente que solo se habían corregido casos puntuales de estudiantes que inicialmente constaban como no presentados y que el resto de las calificaciones, incluidos los ceros masivos, son correctas.

Ante esta situación, los centros han animado a los alumnos a solicitar revisión de examen. En caso de que la nota cambie tras la revisión, la calificación final se calculará como la media entre la nota inicial y la revisada. Algunos colegios estudian incluso la posibilidad de presentar una reclamación conjunta para exigir explicaciones sobre lo sucedido.

Según informa el Correo, la polémica también ha reabierto el debate sobre la dificultad del examen y los criterios de corrección aplicados. Los docentes aseguran que la prueba no ha variado significativamente respecto a años anteriores y que las penalizaciones por faltas de ortografía o extensión de la redacción estaban claramente definidas. No obstante, la concentración de suspensos en centros de modelo A ha generado desconcierto entre la comunidad educativa, que no entiende cómo estudiantes con buen nivel de euskera han podido obtener la calificación mínima.

La indignación continúa entre docentes y familias, que esperan poder revisar los exámenes y comprender cómo ha sido posible un suspenso masivo en euskera, una asignatura que muchos alumnos habían superado con éxito a lo largo del curso. Por el momento, la comunidad educativa sigue pendiente de las posibles revisiones y reclamaciones que puedan aclarar esta situación excepcional.