sociedad

El hábito sencillo que ayuda a frenar la miopía infantil: la clave la da la Clínica Universidad de Navarra

El Dr. Recalde y la Dra. De la Puente atienden a una paciente en el Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra.
Oftalmólogos de la Clínica Universidad de Navarra han analizado a 2.262 escolares y han relacionado el tiempo al aire libre con un menor riesgo de miopía.

La miopía infantil no solo se juega en las aulas o delante de una pantalla. También puede empezar a prevenirse fuera de casa, con algo tan cotidiano como pasar más tiempo en el exterior. Esa es una de las principales conclusiones de un estudio de la Clínica Universidad de Navarra, que ha asociado al menos siete horas semanales al aire libre con una reducción del 50 % del riesgo de desarrollar este problema visual en niños.

La investigación, publicada en Frontiers in Medicine, ha analizado a 2.262 escolares de la Comunidad de Madrid y ha puesto cifras a una idea que resulta especialmente útil para muchas familias: la luz solar y las actividades en el exterior pueden convertirse en una herramienta real de prevención ocular durante la infancia.

El trabajo ha sido desarrollado por el Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra en colaboración con AMIRES (Asociación de Miopía Magna con Retinopatías de España). Los especialistas han comparado a los menores que pasaban más de siete horas a la semana fuera de casa con aquellos que permanecían menos tiempo al aire libre.

Los resultados han mostrado una diferencia clara. Entre los niños que pasan más tiempo en espacios interiores, el porcentaje de miopía ha sido del 18 %. En cambio, entre quienes estaban más expuestos al sol y realizaban más actividades exteriores, esa cifra descendía hasta el 9 %.

El doctor Sergio Recalde, investigador del Laboratorio de Oftalmología Experimental de la Clínica Universidad de Navarra, ha resumido así el hallazgo: “Hemos detectado que un 18 % de los participantes del estudio que pasan más tiempo en el interior tienen miopía. El porcentaje de los que han estado más expuestos al sol ha sido del 9 %, por lo que podemos concluir que pasar más horas al aire libre se asocia con una reducción del 50 % del riesgo de sufrir esta enfermedad”.

Para llevar a cabo el estudio, los niños se han sometido a un examen oftalmológico con el que se ha medido el error refractivo. Además, han completado un cuestionario sobre hábitos de vida y antecedentes familiares. A una submuestra de 1.129 participantes también se le ha realizado una medición del CUVAF.

Ese CUVAF es una huella solar de la superficie ocular que permite determinar el tiempo de exposición al sol. Según la investigación, se trata de un biomarcador objetivo, rápido, no invasivo y útil para estimar la incidencia de la luz exterior durante la infancia, lo que lo convierte en una herramienta fiable en contextos de prevención ocular.

La doctora Miriam de la Puente, especialista en Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra, ha explicado que este marcador “apareció con más frecuencia en los niños que pasaban más tiempo al sol”. Además, ha añadido: “Hemos comprobado que se asocia inversamente a la miopía, es decir, cuanto mayor sea esta huella, menor es el riesgo de padecer la enfermedad”.

La especialista ha destacado también la utilidad práctica de este indicador en el seguimiento de la salud visual infantil. A su juicio, el CUVAF puede ayudar a detectar qué menores presentan un mayor riesgo de desarrollar este problema de visión y también a comprobar si se están siguiendo las recomendaciones preventivas en programas de cribado.

Más allá de la miopía, los investigadores han abierto otra línea de interés en torno a este biomarcador. Los resultados preliminares de otros estudios publicados como trabajos fin de grado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra apuntan a que el CUVAF también podría estar relacionado con el estilo de vida de las personas.

De momento, han detectado que quienes presentan un CUVAF mayor tienden a tener menos índice de grasa y mejores valores en aspectos como las horas de sueño o la capacidad de memoria. Por eso, el equipo considera que fomentar las actividades al aire libre puede tener un impacto positivo que vaya más allá de la salud ocular.

“De momento, hemos detectado que hay personas con un CUVAF mayor que tienen menos índice de grasa y mejores valores en aspectos como las horas de sueño o la capacidad de memoria. Esto reafirma que toda la población debería apostar por las actividades al aire libre como prevención frente a diferentes enfermedades”, ha concluido el doctor Recalde.