Pamplona destrozada ante la desidia de Asiron: agujeros en el asfalto ponen en peligro a conductores y motoristas
Conductores, motoristas y ciclistas denuncian el deterioro de calles clave de la ciudad y alertan del riesgo real que supone circular por un firme cada vez más castigado
El asfalto destrozado en la Avenida Navarra entre San Juan y San Jorge. PABLO LASAOSA
El estado del asfalto en Pamplona se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles del deterioro que sufren mucho de los servicios municipales. Lejos de tratarse de desperfectos puntuales, cada vez son más los vecinos, conductores y peatones en Pamplona que denuncian una situación general de abandono en las calles de la ciudad, con baches, grietas, agujeros, parches y zonas hundidas que complican la circulación y ponen en serio riesgo la seguridad vial.
La imagen se repite en distintos puntos de la capital ante la desidia del alcalde Joseba Asiron y el equipo de gobierno de EH Bildu, incapaces hasta ahora de dar una respuesta contundente a un problema que salta a la vista. El mal estado del firme transmite una sensación creciente de apatía municipal en una cuestión elemental: conservar en condiciones las calles por las que pasan cada día miles de vehículos, villavesas, motos y bicicletas.
Avenida Navarra entre San Juan y San Jorge. PABLO LASAOSA
Uno de los tramos que más quejas concentra es la avenida de Navarra, especialmente entre San Jorge y la zona de hospitales, donde la situación resulta especialmente preocupante. El asfalto presenta un estado muy deficiente en ambos sentidos entre la rotonda de San Jorge y la Agrupación Deportiva San Juan, en una zona muy transitada en la que circular se ha convertido para muchos conductores en un ejercicio constante de atención, frenazos y maniobras para esquivar socavones. Lo que debería ser una vía urbana en condiciones normales ofrece hoy una imagen impropia de una capital como Pamplona.
También se han reportado importantes desperfectos en Conde Oliveto, en varias calles de Iturrama, Rochapea, la Chantrea, Azpilagaña y en la avenida de Zaragoza, además de otros puntos de Pamplona donde el deterioro del pavimento es ya demasiado evidente como para mirar hacia otro lado.
Todo ello ocurre bajo el mandato de Joseba Asiron, que volvió a la Alcaldía en diciembre de 2023 tras la moción de censura impulsada por el PSN para apartar del cargo a Cristina Ibarrola, de UPN. Más de dos años después de aquel cambio político, el resultado que perciben muchos ciudadanos en las calles es demoledor: una ciudad con el asfalto cada vez más castigado, con más desperfectos y con menos señales de que exista una verdadera prioridad municipal por arreglarlo.
El mal estado del firme tiene consecuencias directas para quienes circulan a diario por Pamplona. Un bache profundo puede dañar neumáticos, doblar llantas, castigar la suspensión y provocar averías en la dirección. Son golpes que sufren los vehículos día tras día y que terminan traduciéndose en reparaciones costosas para los conductores.
Pero la cuestión más grave no está solo en el bolsillo, sino en la seguridad. Cuando una calzada está agrietada, hundida o desgranada, el coche pierde estabilidad y capacidad de reacción. Una frenada de emergencia deja de ser igual de eficaz. Un socavón en plena curva puede alterar la trayectoria. Y una calle llena de irregularidades obliga al conductor a estar más pendiente de esquivar baches que de conducir con normalidad, algo especialmente preocupante en vías donde se puede circular a 50 kilómetros por hora.
A ello se suma otro peligro cada vez más frecuente: los volantazos para evitar un agujero en el último segundo. Esas maniobras bruscas, provocadas por el mal estado de la calzada, pueden desencadenar choques laterales, frenazos repentinos o situaciones de riesgo con otros vehículos y peatones. Y cuando llueve, la situación empeora todavía más, porque los hundimientos y desperfectos acumulan agua y multiplican el peligro de pérdida de adherencia.
Avenida Navarra entre San Juan y San Jorge. PABLO LASAOSA
Si para los coches la situación ya es mala, para motoristas y ciclistas resulta directamente alarmante. Una grieta longitudinal, un parche levantado o un reguero de gravilla desprendida puede acabar en caída en cuestión de segundos. En una bicicleta, la rueda delantera puede quedar atrapada o perder estabilidad. En una moto, una frenada sobre firme deteriorado puede tener consecuencias mucho más serias. Es un riesgo físico evidente.
Lo que muchos vecinos de Pamplona denuncian no es solo el pésimo estado de algunas calles, sino la falta de reacción del Ayuntamiento de Pamplona de Joseba Asiron ante un problema visible, diario y cada vez más extendido. La crítica que recorre distintos barrios es clara: no se aprecia un plan ambicioso de reasfaltado, ni una respuesta ágil, ni una intervención proporcionada a la gravedad del deterioro.
En una ciudad como Pamplona, donde conviven coches, motos, bicicletas, villavesas y peatones, la imagen actual de varias calles importantes de la ciudad refleja justo lo contrario: abandono, falta de mantenimiento y una preocupante pasividad ante un problema que afecta de lleno a la movilidad y a la seguridad de los ciudadanos.
Quienes sufran daños concretos por culpa de un bache no señalizado pueden reclamar al Ayuntamiento. Para ello conviene hacer fotos del desperfecto, guardar imágenes de los daños en el vehículo, buscar testigos y, si es posible, pedir a la Policía Municipal que deje constancia del estado de la vía.
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