El consejo de la Clínica Universidad de Navarra para reducir el dolor crónico durante los días de calor intenso
El dolor crónico puede aliviarse durante el verano gracias a una mayor actividad física, un mejor descanso y una reducción del estrés. Sin embargo, el calor intenso también puede empeorar algunas patologías y obliga a adaptar las rutinas de cada paciente.
Así lo ha explicado el doctor Francisco Leal, responsable del Área del Dolor de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid. El especialista ha señalado que las circunstancias propias del verano pueden contribuir a mejorar los síntomas de numerosas personas.
“La disminución del estrés, una mayor exposición a la luz solar, el aumento de la actividad física y unos mejores hábitos de descanso pueden ayudar a reducir la inflamación y mejorar la percepción del dolor en muchas personas”, ha explicado.
Cerca de nueve millones de personas conviven con dolor crónico en España. Esta condición afecta a uno de cada cuatro adultos y constituye una de las principales causas de deterioro de la calidad de vida y de discapacidad, según el Barómetro del Dolor.
Aunque no existe una solución válida para todos los pacientes, algunos cambios en los hábitos diarios pueden mejorar de forma significativa su bienestar. El doctor Leal ha recomendado mantener una hidratación adecuada, con suficientes electrolitos, y evitar las horas centrales del día, cuando las temperaturas son más elevadas.
También ha aconsejado realizar ejercicio físico moderado de manera regular y procurar un descanso nocturno de calidad. Además, la exposición prudente al sol favorece la síntesis de vitamina D, un elemento importante para la salud musculoesquelética.
Sin embargo, el verano no beneficia por igual a todas las personas con dolor crónico. Algunas patologías neurológicas, determinadas neuropatías, la gota y ciertos tipos de migraña pueden empeorar durante los meses más cálidos.
Los especialistas de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid han aconsejado prestar atención a cualquier cambio brusco en los síntomas. El empeoramiento repentino del dolor, los mareos, la confusión, la visión borrosa o una alteración que no mejore después de refrescarse e hidratarse requieren consultar con un profesional sanitario.
“El verano puede ser una oportunidad para cuidarse mejor, moverse más y reducir algunos factores que alimentan el dolor”, ha valorado el doctor Francisco Leal. El especialista ha subrayado que resulta fundamental escuchar al cuerpo y adaptar las rutinas a las necesidades de cada persona.
El responsable del Área del Dolor también ha recomendado evitar el consumo excesivo de alcohol, las cenas tardías y el sedentarismo. Estos factores pueden contribuir al empeoramiento de determinados cuadros dolorosos y dificultar el descanso nocturno.